Los expertos han hablado de una trampa astuta que espera a los inversores en 2040: una escasez aguda de cobre, que se ha convertido en materia prima sin la cual no son posibles ningún avance tecnológico. La razón es simple: para 2040, la demanda de este metal se disparará hasta el cielo. La inteligencia artificial y los gigantescos centros de datos requerirán cantidades colosales: el cobre es necesario en todas partes, desde servidores hasta sistemas de refrigeración complejos. Paralelamente, la revolución de los vehículos eléctricos y la transición a energías renovables (turbinas eólicas y pa
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