El retraso no es negación, es preparación que sucede en silencio. Si aún no ha ocurrido, es porque todavía estás convirtiéndote en la persona que puede manejarlo. Lo que está destinado a ti ya está codificado en el tiempo y tu trabajo es seguir apareciendo hasta que el reloj se alinee.
Sin arrepentimientos, todo sucede por una razón. Sonríe y llora cuando puedas, sé feliz y duele cuando puedas. Todo es parte del proceso, pero nunca te rindas, mantente vivo y espera tu TIEMPO.
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