La hiedra trepa por toda la pared, llegando hasta el techo, con hojas verdes distribuidas uniformemente sin dejar ningún espacio. Cuando sopla la brisa, se generan ondas que parecen olas, lo que resulta sumamente agradable a la vista.
La flor de ciruelo no tiene la majestuosidad de la peonía, ni la nobleza y elegancia de la flor de crisantemo, ni la gracia y belleza de la narcisa, pero posee un espíritu orgulloso y extraordinario.
Si la dirección es incorrecta, retroceder es avanzar. Cada elección tiene un resultado diferente, así como recorrer caminos distintos ofrece paisajes diferentes.