Noticias de Gate, 25 de marzo: La Oficina de Estadísticas Nacionales del Reino Unido publicó datos que muestran que en febrero de 2026, el índice de precios al consumidor (IPC) aumentó un 3% interanual, manteniéndose estable respecto a enero, siendo la última lectura de inflación antes de la escalada del conflicto en Oriente Medio. Anteriormente, el mercado preveía que la inflación se mantendría estable, pero los cambios repentinos en el mercado energético están reconfigurando las expectativas futuras.
Excluyendo factores volátiles como energía y alimentos, la inflación subyacente subió al 3.2%, un ligero aumento respecto al valor anterior. Grant Fitzner, economista jefe de la Oficina de Estadísticas Nacionales del Reino Unido, señaló que los precios de la ropa se convirtieron en el principal factor que impulsó la inflación, mientras que la caída en los precios de la gasolina en cierta medida contrarrestó el aumento. Sin embargo, estos datos aún no reflejan el impacto de la escalada del conflicto en Irán y el aumento de los precios del petróleo.
Con el bloqueo del transporte en el estrecho de Ormuz, la oferta mundial de energía se ha restringido, y los precios del petróleo y del gas natural han subido rápidamente. Como país neto importador de energía, el Reino Unido es sensible a las fluctuaciones externas de precios, y su limitada capacidad de almacenamiento de gas hace que su estructura inflacionaria sea más vulnerable a los shocks. El mercado en general cree que el aumento en los costos energéticos se transmitirá a las facturas familiares y a los costos empresariales, elevando los niveles de precios en los próximos meses.
Tras la publicación de los datos, la libra esterlina cayó ligeramente frente al dólar hasta 1.3385, mostrando una actitud cautelosa del mercado respecto a las perspectivas económicas del Reino Unido. Anteriormente, se esperaba que la inflación disminuyera gradualmente hasta alcanzar el objetivo del 2% durante el año, permitiendo una política monetaria más flexible.
Sin embargo, los cambios en la situación están alterando esta trayectoria. Los analistas señalan que el Banco de Inglaterra podría prolongar el período en que mantiene las tasas de interés en niveles elevados; la tasa base actual del 3.75% difícilmente se reducirá en el corto plazo, e incluso existe la posibilidad de un nuevo endurecimiento. El banco central ya advirtió que los precios de la energía en aumento podrían desencadenar un “efecto de segunda ronda en la inflación”, donde los salarios y los precios se impulsen mutuamente.
Ante estos nuevos shocks externos, la incertidumbre sobre la trayectoria de la inflación en el Reino Unido ha aumentado notablemente, y los responsables de la política deben buscar un nuevo equilibrio entre frenar la inflación y evitar una desaceleración económica. (CNBC)