La transferencia de liderazgo de la Reserva Federal enfrenta un estancamiento inédito en décadas, con el candidato Kevin Warsh enfrentando una posición mucho más delicada de lo que imaginaba al postularse. Timiraos señala que el aumento en los precios del petróleo, la confirmación legislativa estancada y la negativa explícita de Powell a abandonar el cargo, ejercen una triple presión sobre Warsh, haciendo que esta transición sea mucho más difícil de lo esperado.
(Resumen previo: ¡Impactante! Trump nomina a Kevin Warsh para dirigir la Fed, probabilidad de recortes en junio aumenta casi al 50%)
(Información adicional: La Reserva Federal mantiene las tasas en 3.5-3.75% en dos ocasiones consecutivas. La dot plot revisa al alza las expectativas de inflación y PIB para 2026, con tasas al cierre del año estimadas en 3.4%)
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Esta es la transferencia de liderazgo más incómoda en la historia reciente de la Fed. Timiraos destaca desde el inicio que Warsh enfrenta una triple amenaza: la guerra en Irán que eleva los precios del petróleo, la inflación que vuelve a subir, la confirmación legislativa bloqueada y Powell que ha declarado que no se irá, todo en contraste con el guion que prometió al postularse.
Timiraos señala que, durante la campaña de cabildeo de Warsh el año pasado para ser nominado por Trump, él abogaba por recortes de tasas y criticaba la política monetaria de Powell por ser demasiado conservadora. Sin embargo, ahora, el último indicador de inflación preferido por la Fed, el PCE, se ha revisado al alza hasta 2.7%, moviéndose en la dirección equivocada; además, la guerra en Irán ha llevado el petróleo por encima de 105 dólares por barril, elevando aún más la presión inflacionaria. Según su análisis, los inversores ya consideran que las probabilidades de subir tasas este año superan a las de recortarlas.
El estancamiento en la confirmación impide que el mercado tenga certeza de si Warsh podrá tomar el relevo antes del 15 de mayo, cuando termina el mandato de Powell. Timiraos observa que el senador republicano de Carolina del Norte, Thom Tillis, ha prometido bloquear la confirmación a menos que el Departamento de Justicia cierre la investigación criminal contra Powell. La decisión del fiscal general de apelar la orden de comparecencia ha añadido incertidumbre al proceso.
Powell expresó claramente la semana pasada que, si su sucesor no es confirmado, él continuará en el cargo; y que no dejará la Junta de la Reserva Federal hasta que la investigación “transparente y concluyente” termine. Timiraos menciona que Trump respondió sin rodeos, llamando a Powell “incompetente”, pero sin mostrar interés en acelerar la conclusión de la investigación.
Esto implica que, cuando Warsh entre al edificio de la Fed, Powell probablemente aún no habrá salido.
The Wall Street Journal indica que el ambiente interno de la FOMC tampoco favorece los recortes. El pasado otoño, Powell lideró tres recortes consecutivos, pero cada uno enfrentó una oposición interna cada vez mayor. La reunión de marzo decidió mantener las tasas en 11-1, reflejando una inclinación clara hacia una postura “halcón”.
Timiraos rememora una historia irónica. En 2008, Warsh, entonces miembro de la Junta, enfrentaba un escenario en el que el petróleo alcanzaba 140 dólares y la inflación subía rápidamente. En ese momento, su postura era exactamente opuesta a la que Trump ahora desea.
Según su análisis, en abril de ese año Warsh aceptó por poco la última reducción de tasas, pero advirtió en la reunión que la Fed no podía permitir que el mercado pensara que la FOMC toleraba la inflación más allá de un nivel prudente. En junio, citó claramente las expectativas del mercado, sugiriendo que la próxima medida sería subir tasas, no bajarlas. Argumentaba que la presión inflacionaria reflejaba fuerzas más profundas que un simple shock temporal de petróleo.
Timiraos observa que, aunque la situación actual difiere en algunos aspectos — tasas más altas y un sistema financiero más estable —, la disyuntiva central sigue siendo la misma: ante el impacto del petróleo, la Fed debe decidir qué riesgo es mayor, la inflación o el empleo debilitado.
No todos ven la situación de Warsh con pesimismo. Timiraos cita voces más optimistas. James Egelhof, economista jefe de BNP Paribas en EE. UU., afirma que, con el mercado laboral cerca de plena ocupación, condiciones financieras flexibles y estabilidad financiera sólida, “la transición está bajo control”. También señala que Warsh probablemente no implementará de inmediato las reformas radicales que prometió, ya que la Fed y sus actores clave no consideran necesario un cambio de rumbo tan drástico.
Por otro lado, Joseph Rosengren, ex presidente de la Fed de Boston, advierte que el problema no es solo si puede o no recortar tasas, sino si su motivación será cuestionada: “Si recortamos en estas circunstancias, tanto el mercado como el público sospecharán que hay motivaciones políticas, no económicas”. Tim Duy, economista jefe de SGH Macro Advisors, dice claramente: “El retraso en la confirmación es en realidad un regalo para Warsh. No envidio a quien tenga que tomar ese puesto ahora”.
Timiraos menciona que, meses antes de que Trump anunciara la nominación de Warsh en enero, él y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, defendían que la productividad impulsada por IA permitiría a la Fed bajar tasas sin preocuparse por la inflación. Sin embargo, en las últimas semanas, varios funcionarios de la Fed han expresado públicamente reservas sobre ese argumento, en una clara muestra de refutación.
Según Timiraos, esto ha debilitado la base de la narrativa de Warsh antes incluso de asumir el cargo. Su argumento original de recortes de tasas ahora enfrenta resistencia interna, no solo del mercado externo.
Para el mercado de criptomonedas, la incertidumbre sobre quién liderará la Fed afecta las expectativas de recortes de tasas este año. Actualmente, el mercado ha reducido la probabilidad de un recorte de 25 puntos básicos para fin de año, en comparación con las expectativas de finales del año pasado. Si la confirmación sigue retrasándose y los precios del petróleo permanecen altos, la posibilidad de que la Fed mantenga tasas elevadas por más tiempo se consolidará, lo que no favorece a activos de riesgo como Bitcoin.
La conclusión más significativa del artículo, quizás la más impactante, es que cuando Warsh finalmente entre al edificio de la Fed, el trabajo que le espera probablemente será muy diferente del que imaginó al postularse.