28 de enero, noticias, el dólar estadounidense ha seguido debilitándose recientemente, y este cambio no es completamente resultado de una dinámica de mercado espontánea. En el último año, la Reserva Federal ha ajustado varias veces su política monetaria, liberando liquidez al mercado mediante recortes de tasas y operaciones de activos, lo que ha ejercido una presión constante sobre el índice del dólar. A medida que el índice del dólar cae a niveles bajos en meses, la atracción de los bonos tradicionales disminuye y la lógica de asignación de fondos también cambia.
La experiencia histórica muestra que la debilidad del dólar suele beneficiar a los activos de riesgo. Anteriormente, en la fase de primavera y verano de 2025, mientras el índice del dólar retrocedía claramente, Bitcoin experimentó una subida significativa, alcanzando un pico temporal. Sin embargo, tras el ciclo actual, el mercado ha mostrado una tendencia diferente y una división en el comportamiento.
Un estudio de The Kobeissi Letter señala que en más de un año, el precio de la plata ha superado notablemente a Bitcoin, con un aumento que alcanza niveles raros en la historia, mientras que Bitcoin ha experimentado retrocesos en ese mismo período. El oro también ha mostrado fortaleza, y el indicador de fuerza relativa entre Bitcoin y oro ha caído a mínimos en años, lo que indica que las preferencias de los fondos están cambiando sustancialmente.
Desde la perspectiva del sentimiento, esta divergencia suele significar que la capacidad de los inversores para soportar riesgos está disminuyendo, y que los fondos prefieren asignar a activos con mayor certeza. Pero las causas más profundas no se limitan solo a un aumento en la demanda de refugio.
Los analistas creen que la inteligencia artificial está convirtiéndose en una variable clave para cambiar la dirección del capital. Datos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo muestran que en 2025, la inversión global en centros de datos relacionados con inteligencia artificial crecerá significativamente, superando los 270 mil millones de dólares. Lo que respalda esta tendencia es la demanda continua de capacidad de cálculo, energía y materias primas básicas.
En este contexto, los mercados de metales se benefician primero. La plata, el oro y el cobre, entre otros recursos, son considerados componentes indispensables de la infraestructura de inteligencia artificial. Las instituciones de investigación estiman que en las próximas décadas, la demanda de cobre impulsada por la inteligencia artificial aumentará considerablemente, y las brechas potenciales entre oferta y demanda ya están siendo precificadas.
Por lo tanto, el flujo actual de fondos desde Bitcoin y otros activos criptográficos hacia los metales preciosos no es simplemente un cambio de humor a corto plazo, sino más bien un ajuste estratégico hacia tendencias industriales a largo plazo. Este cambio implica que las diferencias en el rendimiento entre las criptomonedas y los metales industriales podrían dejar de ser fenómenos temporales para convertirse en un presagio de una nueva fase de transformación macroeconómica.
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