Alerta de iceberg: ¿La computación cuántica amenaza un tercio de Bitcoin, con 6.5 millones de BTC enfrentando la prueba definitiva de seguridad?

Coinbase 全球投资研究主管 David Duong emite una advertencia contundente, señalando que la velocidad de los avances en computación cuántica podría superar las expectativas del mercado, y que aproximadamente un tercio de la oferta de Bitcoin enfrenta un riesgo potencial de “ataque cuántico a largo plazo” debido a que sus claves públicas ya están expuestas en la cadena. Según sus estimaciones basadas en datos en cadena del bloque 900,000, aproximadamente 6.5 millones de bitcoins (valorados en unos 100 mil millones de dólares) tienen direcciones de tipo vulnerable.

Este riesgo ya ha sido tomado en cuenta por las instituciones; BlackRock ha mencionado explícitamente la computación cuántica como un factor de riesgo en la revisión de su prospecto del ETF de Bitcoin. Esto marca una transición en la narrativa de seguridad de Bitcoin, que pasa de un debate teórico a una evaluación de riesgos reales y preparativos defensivos en una nueva etapa.

La base vulnerable: un tercio de los bitcoins expuestos a la amenaza del “Día Q”

Mientras el precio de Bitcoin busca dirección en medio de la volatilidad, una amenaza más fundamental y silenciosa se está acelerando en el horizonte. El análisis más reciente de David Duong revela una realidad severa: la seguridad a largo plazo de Bitcoin podría estar entrando en una “nueva era”. El núcleo del problema es un concepto llamado “Día Q” — el día en que una computadora cuántica lo suficientemente potente como para romper los sistemas criptográficos actuales pueda existir. Para Bitcoin, este día no es inminente, pero su sombra ya influye en las evaluaciones de valor actuales.

Específicamente, la amenaza radica en la posible confrontación entre el algoritmo de firma digital de curva elíptica de Bitcoin y la potencia de cálculo de las computadoras cuánticas. La seguridad de las carteras de Bitcoin depende de un diseño criptográfico asimétrico sofisticado: se genera una clave pública a partir de la privada, y la dirección a partir de la pública. En el mundo clásico, revertir la clave privada a partir de la pública es inviable computacionalmente. Sin embargo, si una computadora cuántica con suficiente escala puede ejecutar algoritmo de Shor, teóricamente podría romper este mecanismo y derivar la clave privada de la pública expuesta. Duong señala que la clave está en que aproximadamente 32.7% de la oferta de Bitcoin (unos 6.5 millones) tiene direcciones cuyo clave pública ya está visible en la cadena.

Estas direcciones de alto riesgo incluyen principalmente: salidas Pay-to-Public-Key de las primeras transacciones, algunos scripts de multisignatura en estado desnudo, y algunas construcciones Taproot donde la clave pública ya está en cadena. Entre ellas, un subconjunto destacado son los bitcoins “de la era Satoshi” — esas monedas antiguas que no se han movido en más de una década. Cada vez que se realiza una transacción, la clave pública se revela brevemente, creando una ventana de ataque teórica para un atacante con poder cuántico instantáneo. Estas vulnerabilidades no son fallos de diseño, sino desafíos intergeneracionales que enfrentan los estándares criptográficos actuales ante la tecnología disruptiva de la computación cuántica.

Análisis clave de datos sobre el riesgo cuántico de Bitcoin

Según el análisis de David Duong basado en datos del bloque 900,000, el riesgo cuántico de Bitcoin puede cuantificarse en varias dimensiones principales. Primero, el número potencial de bitcoins afectados alcanza aproximadamente 6.5 millones, lo que representa alrededor del 32.7% del suministro total. Estos activos vulnerables se concentran en ciertos tipos de direcciones: incluyendo las salidas antiguas Pay-to-Public-Key, scripts de multisignatura desnudos, y aquellas con claves públicas ya expuestas en cadena en construcciones Taproot. Además, un riesgo frecuentemente pasado por alto es que cada transacción de Bitcoin, en el momento en que se realiza, revela brevemente la clave pública, creando una ventana teórica de ataque. La comunidad reconoce que los activos más vulnerables son los “bitcoins de la era Satoshi” que no se han movido en años.

Desde la perspectiva técnica del ataque, las amenazas provienen principalmente de dos algoritmos cuánticos: el algoritmo de Shor para derivar claves privadas a partir de claves públicas, y el algoritmo de Grover que podría afectar la seguridad del consenso de minería. Actualmente, la comunidad considera que la seguridad de las firmas (es decir, la protección de las claves privadas) es la prioridad máxima, mucho más que el impacto potencial en el modelo económico de minería. Estos datos muestran que la amenaza cuántica no está distribuida uniformemente, sino que se concentra en ciertos rastros históricos en la cadena.

La carrera contra el tiempo: de “preocupación futura” a “prioridad actual”

¿Es la amenaza cuántica para Bitcoin algo inminente? En este punto, existe una divergencia significativa entre expertos e investigadores, y esa divergencia resalta cómo el riesgo está pasando de un tema marginal a un asunto central. Por un lado, figuras como Adam Back, CEO de Blockstream, consideran que las afirmaciones de que Bitcoin enfrenta una crisis cuántica inminente son exageradas. Él señala que los desarrolladores ya han estado investigando en secreto soluciones de protección a largo plazo sin alarmar al mercado, y que la comunidad tiene tiempo y capacidad para responder.

Por otro lado, figuras como Duong en Coinbase y el inversor de riesgo Nic Carter advierten con mayor urgencia. Carter critica que todavía hay demasiados en la comunidad en estado de “negación” y señala que los gobiernos (como EE. UU. y Europa, que instan a migrar a criptografía post-cuántica antes de 2035) y la inversión creciente en empresas cuánticas son señales claras de que la amenaza se acerca. Algunos investigadores más radicales incluso han sugerido que en 4 a 5 años una computadora cuántica podría romper la criptografía de Bitcoin.

Esta sensación de urgencia ya se refleja en las instituciones financieras más grandes. En mayo de 2025, BlackRock incluyó por primera vez en la revisión de su prospecto del iShares Bitcoin Trust la computación cuántica como un riesgo formal. Este movimiento no es casual; indica que los gestores de activos están considerando formalmente estos riesgos en sus evaluaciones. No solo por cumplimiento, sino como una señal de que las instituciones que manejan trillones de dólares deben evaluar todos los riesgos a largo plazo que puedan afectar sus activos subyacentes.

La divergencia en las líneas temporales en sí misma subraya la importancia del asunto. Ya sea que el “Día Q” llegue en diez años o en más tiempo, la ventana para prepararse se está cerrando. Charles Edwards, fundador de Capriole Investments, advierte que si no se actúa pronto, la amenaza cuántica podría materializarse en una década. La paradoja estratégica es que las actualizaciones importantes en la red Bitcoin son difíciles de lograr, y si se espera demasiado, la reacción ante una amenaza inminente podría generar pánico y mayor inestabilidad. Por ello, el debate actual se ha desplazado de “¿ocurrirá?” a “¿cuándo?” y “¿cómo nos preparamos?”.

La actualización de “escudo” de Bitcoin: caminos tecnológicos y desafíos de gobernanza

Frente a la amenaza potencial de la computación cuántica, Bitcoin no está indefenso. La comunidad criptográfica global y los desarrolladores de Bitcoin ya exploran soluciones de criptografía post-cuántica. En 2024, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) de EE. UU. finalizó la selección de varios estándares de criptografía post-cuántica, que ofrecen un conjunto de herramientas tecnológicas para todos los sistemas digitales, incluido Bitcoin. Las opciones incluyen firmas basadas en retículas (lattice), firmas hash y otros algoritmos considerados resistentes a la computación cuántica.

Sin embargo, implementar un “escudo cuántico” en Bitcoin conlleva desafíos mucho mayores que los técnicos: requiere una hard fork — una bifurcación dura en la cadena — en la que todos los nodos deben actualizar su software para seguir las nuevas reglas. Este proceso enfrentará obstáculos importantes: primero, cómo gestionar las monedas “vulnerables” ya en circulación. Si se invalidan, puede generar controversias legales y de equidad; si se intenta “rescatar” esas monedas, la complejidad técnica sería enorme. Michael Saylor, presidente de MicroStrategy, ha presentado una visión optimista: que la ruptura cuántica en última instancia “fortalecerá” a Bitcoin, ya que las monedas activas migrarán a las nuevas direcciones resistentes, mientras que las antiguas, si no se mueven, quedarán congeladas permanentemente, reduciendo la oferta efectiva y potencialmente elevando el precio. Pero este proceso será doloroso.

El mayor problema puede ser el de las carteras en hibernación: si sus propietarios no vuelven a aparecer, esas monedas permanecerán en estado vulnerable para siempre, convirtiéndose en activos “fantasma” en la red. Esto plantea no solo un problema de seguridad, sino también ético y de diseño económico. La actualización requiere un consenso global entre desarrolladores, mineros, exchanges, custodios y usuarios, y esa coordinación será un reto monumental. Es una “cirugía cardíaca” en los cimientos de la red.

Por ello, los preparativos actuales van más allá de escribir código: se centran en educación sobre riesgos, discusión de soluciones y movilización comunitaria. Duong enfatiza que la seguridad de firma es la prioridad actual, mientras que el impacto en la minería cuántica y el modelo económico es secundario. Esta priorización es clave, ya que dirige recursos y esfuerzos hacia la actualización de algoritmos de firma, que es la vulnerabilidad más apremiante. Algunos investigadores advierten que actores maliciosos podrían ya estar almacenando claves públicas en la cadena para explotarlas cuando la computación cuántica sea viable, lo que añade una presión adicional en la necesidad de actualizar.

El efecto dominó: cómo la computación cuántica puede transformar todo el ecosistema criptográfico

Bitcoin, como la criptomoneda de mayor valor y atención, es solo la punta del iceberg. El avance de la computación cuántica representa una revisión profunda de toda la era digital basada en criptografía asimétrica. Ethereum, muchas cadenas Layer 1, y todos los activos y protocolos DeFi que usan firmas similares enfrentan el mismo riesgo. La seguridad del almacenamiento de valor, la autenticación y las transacciones en todo el ecosistema criptográfico podrían requerir una transformación radical.

Esto no solo implica una actualización de seguridad, sino que puede desencadenar una serie de reacciones en cadena en los mercados. Los inversores podrían comenzar a reevaluar la resistencia cuántica de diferentes activos. Los proyectos que usen firmas más modernas o que hayan considerado la criptografía post-cuántica desde el inicio podrían obtener una prima en valoración. La existencia de una proporción significativa de “bitcoins vulnerables” también genera incertidumbre: si las expectativas de avances cuánticos aumentan, podría haber una migración masiva de fondos desde direcciones antiguas a nuevas, más seguras, afectando la liquidez y los precios.

En un nivel más optimista, este desafío inminente puede impulsar avances tecnológicos y de infraestructura digital a nivel global. Las soluciones, caminos de actualización y experiencias de gobernanza que surjan en Bitcoin y la comunidad criptográfica servirán como referencia para las finanzas tradicionales, IoT y seguridad nacional. La necesidad de coordinar actualizaciones en sistemas descentralizados en torno a la supervivencia misma es una especie de experimento social sin precedentes.

En última instancia, la amenaza cuántica a Bitcoin no es solo un presagio de destrucción, sino una prueba de resistencia. Pone a prueba la adaptabilidad, resiliencia y sabiduría de la red y su comunidad ante una crisis potencial. Los informes de Duong y la divulgación de riesgos de BlackRock no deben interpretarse solo como malas noticias, sino como una advertencia necesaria y oportuna. Nos recuerdan que, en un sector valorado en billones, no solo importa la innovación y la rentabilidad, sino también la solidez de sus fundamentos criptográficos. La historia de Bitcoin no es solo sobre precios, sino sobre cómo, en el largo plazo, un sistema de valor descentralizado puede mantener su seguridad y confianza. La era cuántica será quizás la etapa más desafiante y, a la vez, más reveladora en su historia.

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