Según las previsiones, la escala del mercado de blockchain podría alcanzar los 49 mil millones de dólares en 2025, y su motor de crecimiento se está orientando cada vez más hacia la integración profunda de las criptomonedas y TradFi. Los gigantes como BlackRock, Fidelity y JPMorgan están entrando con ETF de Bitcoin y Ethereum al contado, lo que marca que los activos digitales han pasado de ser un borde de especulación a una categoría de activos estratégicos mainstream. Actualmente, el 88% de los bancos a nivel mundial ya están involucrados en servicios blockchain, y una revolución en la modernización de la infraestructura financiera centrada en la conformidad y la institucionalización está en marcha. Esta integración no solo inyecta miles de millones de dólares en liquidez en el mercado, sino que también presagia el nacimiento de un nuevo ecosistema financiero híbrido que combina la solidez de TradFi con la innovación de DeFi.
Ola de institucionalización: los activos criptográficos pasan de la periferia al núcleo financiero
Antes, “criptomonedas” y “instituciones TradFi” parecían vivir en universos paralelos, observándose mutuamente con cautela y con escaso cruce. Sin embargo, el panorama actual es radicalmente diferente. La institucionalización de las criptomonedas se está desarrollando con una profundidad y amplitud sin precedentes; ya no es solo una historia sencilla de fondos de cobertura que asignan Bitcoin, sino una transformación sistémica y profunda en la infraestructura financiera. La característica central de esta nueva etapa es la madurez en liquidez, regulación y tecnología, que difumina las fronteras que antes separaban claramente TradFi y las finanzas descentralizadas.
Hoy en día, las instituciones utilizan plataformas de custodia y negociación con licencia, protocolos DeFi que cumplen con AML/KYC, y proyectos de tokenización de activos del mundo real en crecimiento. Ejemplos como Onyx de JPMorgan y la stablecoin EURCV del Crédit Agricole muestran cómo la tecnología blockchain se ha integrado profundamente en las operaciones diarias de los bancos globales. Los ETF de Bitcoin al contado de BlackRock y Fidelity han acumulado en poco tiempo más de mil millones de dólares en activos gestionados, no solo ofreciendo una vía regulada para los inversores tradicionales, sino también proclamando con datos irrefutables que los activos digitales han pasado de ser una inversión alternativa opcional a una capa fundamental de infraestructura financiera. Como predicen las proyecciones, para 2034, las stablecoins podrían representar el 10% de la oferta monetaria global, sirviendo como un puente clave entre la eficiencia de TradFi y la innovación de DeFi.
La esencia de este proceso es una adaptación y evolución bidireccional. El mundo de las criptomonedas está aprendiendo a integrarse en los marcos regulatorios y operativos existentes, mientras que TradFi debe evolucionar para aprovechar las ventajas tecnológicas en transparencia, automatización y eficiencia de costos que ofrece blockchain. El resultado no es simplemente una cuestión de “quién adquiere a quién”, sino la creación de una arquitectura financiera híbrida diseñada para escala, seguridad e innovación. Esto marca un punto de inflexión en la evolución financiera: los activos digitales dejan de ser solo objetos de negociación para convertirse en motores subyacentes que remodelan el flujo de capital, la creación de activos y la liquidación de valor.
Cambio estratégico: por qué TradFi debe adoptar blockchain
La actitud de los gigantes de TradFi hacia las criptomonedas ha pasado de una observación cautelosa a una adopción estratégica. Sin duda, el catalizador fue la aprobación por parte de la SEC de EE. UU. a principios de 2024 de los primeros ETF de Bitcoin al contado. Este hito regulatorio abrió de inmediato canales de inversión conformes para fondos de retiro, aseguradoras y grandes gestoras, y en pocos meses, la enorme cantidad de capital acumulada cambió radicalmente la estructura de liquidez y la composición de participantes del mercado cripto. La aprobación de ETF de Ethereum en seguimiento consolidó aún más la confianza institucional en toda la categoría de activos digitales.
No obstante, el impulso para que TradFi profundice en la adopción no se limita a la especulación del mercado. Es una demanda de modernización estratégica impulsada desde dentro. En un contexto de competencia creciente y márgenes comprimidos, las instituciones financieras ven en la tecnología blockchain una herramienta clave para alcanzar objetivos centrales: primero, mejorar la eficiencia operativa mediante liquidaciones casi instantáneas y conciliaciones automatizadas, reduciendo significativamente costos y riesgos operativos; segundo, abrir nuevas fuentes de ingreso a través de la tokenización de activos, custodia de activos digitales y servicios de negociación, alcanzando mercados y clientes previamente inaccesibles; y tercero, satisfacer las demandas de clientes, especialmente la nueva generación de clientes de alto patrimonio y clientes institucionales, que exigen exposición regulada a activos digitales.
Desde la colaboración de Deutsche Bank en custodia de activos digitales hasta el lanzamiento del fondo monetario tokenizado BUIDL por BlackRock, la evidencia muestra claramente que la infraestructura de activos digitales ya no está en los márgenes del negocio financiero, sino que se está convirtiendo en parte central de la estrategia institucional. La entrada de TradFi no busca desplazar su modelo, sino aprovechar las nuevas tecnologías para fortalecer su ventaja competitiva y expandir su alcance. En este proceso, TradFi aporta escala, credibilidad y estabilidad al mercado cripto, mientras que la tecnología cripto devuelve eficiencia, programabilidad y nuevas oportunidades de negocio.
Motivos centrales para que TradFi adopte tecnologías cripto
Eficiencia operativa: uso de blockchain para liquidaciones T+0 o en tiempo real, sustituyendo T+2 o más, eliminando fricciones en la conciliación y reduciendo costos y riesgos operativos.
Nuevas fuentes de ingreso: desarrollo de fondos tokenizados, productos estructurados, servicios de custodia y gestión de activos, accediendo a mercados de billones de dólares en crecimiento.
Demanda de clientes: satisfacer las necesidades de instituciones, family offices y jóvenes inversores en exposición a activos digitales, evitando pérdida de clientes.
Presión competitiva: seguir el ritmo de pares y competidores, para no quedar rezagados en la transformación fintech.
Claridad regulatoria: del mayor obstáculo a pilar de confianza
En las primeras etapas del desarrollo de las criptomonedas, la incertidumbre regulatoria era vista como la “espada de Damocles” que pendía sobre la industria, considerada el principal obstáculo para la entrada de capital institucional. Con el tiempo, esa percepción ha cambiado radicalmente. El entorno regulatorio actual está experimentando una transformación fundamental, pasando de ser un “obstáculo” a un “pavimento” y pilar de confianza para un desarrollo saludable del sector. Los marcos regulatorios claros en las principales jurisdicciones financieras globales han despejado las ambigüedades legales que frenaban la participación masiva de instituciones.
La regulación de la UE, con el Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA), ha establecido un referente integral, ofreciendo directrices claras para proveedores y inversores en activos digitales. Simultáneamente, el marco final del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea sobre requisitos de capital para bancos que mantienen activos cripto y la aprobación de la SEC de EE. UU. a ETF de contado aportan estándares y legitimidad necesarios. Estos avances regulatorios han transformado significativamente el ecosistema, reduciendo la volatilidad inducida por incertidumbres políticas y permitiendo que las instituciones accedan de forma segura a los activos digitales mediante plataformas con licencia y soluciones de custodia conformes.
Hoy, la regulación ya no se ve como un antagonista de la innovación, sino como un requisito para construir confianza institucional sólida. Garantiza controles de riesgo, requisitos de capital y transparencia informativa alineados con estándares financieros globales. Es esta confianza basada en reglas la que permite a las instituciones de TradFi explorar con seguridad la tokenización de activos, participar en transacciones digitales y integrar blockchain en sus procesos centrales. La evolución regulatoria actual está allanando un camino institucionalizado para una integración más profunda entre TradFi y criptomonedas, asegurando que la innovación florezca dentro de límites seguros y estables.
Aprendizaje bidireccional: DeFi toma lecciones de TradFi para construir marcos regulatorios
La tendencia de integración es bidireccional. Mientras TradFi busca incorporar la transparencia y automatización de blockchain, el mundo DeFi también evoluciona silenciosamente hacia una mayor “profesionalización” y “institucionalización”. DeFi está aprendiendo activamente de la experiencia de TradFi en gestión de riesgos, procesos regulatorios y gobernanza, que han sido perfeccionados a lo largo de varios ciclos económicos. Este aprendizaje mutuo ha dado lugar a un modelo híbrido cada vez más popular: CeDeFi, que opera dentro de marcos regulatorios y combina tecnologías descentralizadas con requisitos de cumplimiento.
Un ejemplo destacado es Aave Arc, un protocolo que ofrece pools de liquidez con KYC para atender a participantes institucionales con requisitos estrictos de cumplimiento. Además, mecanismos de gobernanza, estándares de reporte financiero y modelos de capital regulado en TradFi están siendo adaptados y replicados en el ecosistema DeFi. Esta hibridación permite a las instituciones aprovechar la eficiencia y rentabilidad de DeFi, mientras mantienen la seguridad y responsabilidad mediante soluciones de custodia reguladas y auditorías.
Casos como el fondo monetario OnChain de Franklin Templeton o la utilización por JPMorgan de activos tokenizados para liquidaciones de garantías ilustran esta tendencia de integración. Estos ejemplos muestran que DeFi ya no es un “extranjero” en el sistema TradFi, sino que, al incorporar su núcleo regulatorio, se está convirtiendo en un componente esencial de la infraestructura digital de activos para instituciones. Esta evolución amplía la base de usuarios y el volumen de fondos en DeFi, y al introducir controles más rigurosos, puede contribuir a reducir riesgos sistémicos y sentar bases más sólidas para futuras innovaciones financieras.
Perspectivas de integración: Finanzas programables y mercado RWA de billones de dólares
La integración de TradFi y cripto ya no es solo una hipótesis, sino una realidad que está remodelando el futuro financiero. De cara al futuro, esta tendencia avanzará por varias rutas principales. A corto plazo, la tokenización de activos del mundo real, los pagos con stablecoins y la expansión de servicios de custodia regulada serán los principales impulsores del interés institucional. Se estima que, para 2030, el valor total de activos tokenizados podría superar los 10 billones de dólares, desbloqueando el potencial de mercados tradicionales de baja liquidez como bienes raíces, private equity y commodities.
A largo plazo, el ecosistema financiero global será cada vez más “híbrido”. Se prevé la aparición de un sistema que combine la transparencia y programabilidad de blockchain con la conformidad y escala de TradFi. Entre las tendencias esperadas están: una integración más profunda entre bancos comerciales y protocolos DeFi, con casos de uso de “DeFi autorizado”; soluciones de liquidez intercadena y interoperabilidad que permitan transferencias de capital sin fricciones entre redes; y la emergencia de las finanzas programables, donde los smart contracts no solo negocien, sino que automaticen liquidaciones, reportes, cumplimiento e incluso gestión de riesgos.
Para los decisores de las instituciones financieras, este es un momento estratégico clave. La inacción puede significar quedar rezagados en la próxima fase del sistema financiero global. Las consideraciones estratégicas incluyen: asociarse con proveedores de infraestructura digital regulada para acelerar capacidades; iniciar pilotos de tokenización en bonos, fondos y activos alternativos para ganar experiencia; y formar equipos internos especializados en marcos regulatorios, contratos inteligentes y riesgos de DeFi. La adopción de estas tecnologías y enfoques determinará qué instituciones liderarán la próxima era financiera global.
Modos principales de participación de las instituciones en cripto
Con la tendencia de integración clara, las instituciones de TradFi están adoptando diversas estrategias para ingresar en el espacio cripto. La primera es la inversión directa y productos: como BlackRock y Fidelity, que lanzan ETF regulados de contado, ofreciendo exposición conforme a la normativa, empaquetando cripto en productos financieros conocidos y distribuyéndolos a través de canales tradicionales. La segunda es la infraestructura y servicios, con bancos como BNY Mellon y Morgan Stanley que ofrecen custodia institucional, liquidación y gestión de activos digitales, actuando como “puerta de entrada” a la criptoeconomía.
La tercera estrategia es la integración tecnológica y operativa interna: como JPMorgan con su plataforma Onyx, desarrollando redes de liquidación basadas en blockchain y emitiendo activos digitales vinculados a moneda fiduciaria (JPM Coin), para optimizar pagos transfronterizos y liquidaciones de valores. La cuarta es la inversión estratégica y colaboración: mediante fondos de riesgo o joint ventures, invirtiendo o asociándose con empresas cripto nativas líderes (como exchanges o proveedores de tecnología de custodia), para adquirir talento, tecnología y conocimiento de mercado. Estas estrategias no son excluyentes, y muchas grandes instituciones combinan varias para construir una presencia integral en activos digitales.
Caminos y riesgos para la participación institucional en cripto
Para fondos de pensiones, aseguradoras, fundaciones y otros grandes inversores institucionales, existen varias vías maduras para participar en cripto de forma regulada y segura. La más sencilla y con menor barrera regulatoria es a través de ETF de Bitcoin y Ethereum al contado, similares a fondos tradicionales, sin necesidad de gestionar claves privadas. También pueden acceder mediante custodios regulados para compras directas y almacenamiento, especialmente si planean mantener posiciones a largo plazo o estrategias más complejas como colaterización. Otra opción es invertir en fondos de cobertura o venture capital especializados en cripto, para exposición indirecta.
No obstante, además de la volatilidad del mercado, los inversores institucionales deben evaluar cuidadosamente riesgos como: riesgo de custodia (gestión de claves, seguridad de firmas múltiples), riesgo regulatorio (cambios en políticas en diferentes jurisdicciones), riesgo operativo (interacción con tecnología blockchain y sistemas asociados) y riesgo reputacional. La participación exitosa suele comenzar con una definición clara del apetito de riesgo, pequeños pilotos y alianzas con proveedores confiables y con buena reputación. A medida que la infraestructura madura y la regulación se estabiliza, estos riesgos serán mejor gestionados, permitiendo una entrada de capital más grande y sostenida en el tiempo.
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La fusión de billones de dólares comienza: TradFi y DeFi hacia una nueva era de coexistencia
Según las previsiones, la escala del mercado de blockchain podría alcanzar los 49 mil millones de dólares en 2025, y su motor de crecimiento se está orientando cada vez más hacia la integración profunda de las criptomonedas y TradFi. Los gigantes como BlackRock, Fidelity y JPMorgan están entrando con ETF de Bitcoin y Ethereum al contado, lo que marca que los activos digitales han pasado de ser un borde de especulación a una categoría de activos estratégicos mainstream. Actualmente, el 88% de los bancos a nivel mundial ya están involucrados en servicios blockchain, y una revolución en la modernización de la infraestructura financiera centrada en la conformidad y la institucionalización está en marcha. Esta integración no solo inyecta miles de millones de dólares en liquidez en el mercado, sino que también presagia el nacimiento de un nuevo ecosistema financiero híbrido que combina la solidez de TradFi con la innovación de DeFi.
Ola de institucionalización: los activos criptográficos pasan de la periferia al núcleo financiero
Antes, “criptomonedas” y “instituciones TradFi” parecían vivir en universos paralelos, observándose mutuamente con cautela y con escaso cruce. Sin embargo, el panorama actual es radicalmente diferente. La institucionalización de las criptomonedas se está desarrollando con una profundidad y amplitud sin precedentes; ya no es solo una historia sencilla de fondos de cobertura que asignan Bitcoin, sino una transformación sistémica y profunda en la infraestructura financiera. La característica central de esta nueva etapa es la madurez en liquidez, regulación y tecnología, que difumina las fronteras que antes separaban claramente TradFi y las finanzas descentralizadas.
Hoy en día, las instituciones utilizan plataformas de custodia y negociación con licencia, protocolos DeFi que cumplen con AML/KYC, y proyectos de tokenización de activos del mundo real en crecimiento. Ejemplos como Onyx de JPMorgan y la stablecoin EURCV del Crédit Agricole muestran cómo la tecnología blockchain se ha integrado profundamente en las operaciones diarias de los bancos globales. Los ETF de Bitcoin al contado de BlackRock y Fidelity han acumulado en poco tiempo más de mil millones de dólares en activos gestionados, no solo ofreciendo una vía regulada para los inversores tradicionales, sino también proclamando con datos irrefutables que los activos digitales han pasado de ser una inversión alternativa opcional a una capa fundamental de infraestructura financiera. Como predicen las proyecciones, para 2034, las stablecoins podrían representar el 10% de la oferta monetaria global, sirviendo como un puente clave entre la eficiencia de TradFi y la innovación de DeFi.
La esencia de este proceso es una adaptación y evolución bidireccional. El mundo de las criptomonedas está aprendiendo a integrarse en los marcos regulatorios y operativos existentes, mientras que TradFi debe evolucionar para aprovechar las ventajas tecnológicas en transparencia, automatización y eficiencia de costos que ofrece blockchain. El resultado no es simplemente una cuestión de “quién adquiere a quién”, sino la creación de una arquitectura financiera híbrida diseñada para escala, seguridad e innovación. Esto marca un punto de inflexión en la evolución financiera: los activos digitales dejan de ser solo objetos de negociación para convertirse en motores subyacentes que remodelan el flujo de capital, la creación de activos y la liquidación de valor.
Cambio estratégico: por qué TradFi debe adoptar blockchain
La actitud de los gigantes de TradFi hacia las criptomonedas ha pasado de una observación cautelosa a una adopción estratégica. Sin duda, el catalizador fue la aprobación por parte de la SEC de EE. UU. a principios de 2024 de los primeros ETF de Bitcoin al contado. Este hito regulatorio abrió de inmediato canales de inversión conformes para fondos de retiro, aseguradoras y grandes gestoras, y en pocos meses, la enorme cantidad de capital acumulada cambió radicalmente la estructura de liquidez y la composición de participantes del mercado cripto. La aprobación de ETF de Ethereum en seguimiento consolidó aún más la confianza institucional en toda la categoría de activos digitales.
No obstante, el impulso para que TradFi profundice en la adopción no se limita a la especulación del mercado. Es una demanda de modernización estratégica impulsada desde dentro. En un contexto de competencia creciente y márgenes comprimidos, las instituciones financieras ven en la tecnología blockchain una herramienta clave para alcanzar objetivos centrales: primero, mejorar la eficiencia operativa mediante liquidaciones casi instantáneas y conciliaciones automatizadas, reduciendo significativamente costos y riesgos operativos; segundo, abrir nuevas fuentes de ingreso a través de la tokenización de activos, custodia de activos digitales y servicios de negociación, alcanzando mercados y clientes previamente inaccesibles; y tercero, satisfacer las demandas de clientes, especialmente la nueva generación de clientes de alto patrimonio y clientes institucionales, que exigen exposición regulada a activos digitales.
Desde la colaboración de Deutsche Bank en custodia de activos digitales hasta el lanzamiento del fondo monetario tokenizado BUIDL por BlackRock, la evidencia muestra claramente que la infraestructura de activos digitales ya no está en los márgenes del negocio financiero, sino que se está convirtiendo en parte central de la estrategia institucional. La entrada de TradFi no busca desplazar su modelo, sino aprovechar las nuevas tecnologías para fortalecer su ventaja competitiva y expandir su alcance. En este proceso, TradFi aporta escala, credibilidad y estabilidad al mercado cripto, mientras que la tecnología cripto devuelve eficiencia, programabilidad y nuevas oportunidades de negocio.
Motivos centrales para que TradFi adopte tecnologías cripto
Claridad regulatoria: del mayor obstáculo a pilar de confianza
En las primeras etapas del desarrollo de las criptomonedas, la incertidumbre regulatoria era vista como la “espada de Damocles” que pendía sobre la industria, considerada el principal obstáculo para la entrada de capital institucional. Con el tiempo, esa percepción ha cambiado radicalmente. El entorno regulatorio actual está experimentando una transformación fundamental, pasando de ser un “obstáculo” a un “pavimento” y pilar de confianza para un desarrollo saludable del sector. Los marcos regulatorios claros en las principales jurisdicciones financieras globales han despejado las ambigüedades legales que frenaban la participación masiva de instituciones.
La regulación de la UE, con el Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA), ha establecido un referente integral, ofreciendo directrices claras para proveedores y inversores en activos digitales. Simultáneamente, el marco final del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea sobre requisitos de capital para bancos que mantienen activos cripto y la aprobación de la SEC de EE. UU. a ETF de contado aportan estándares y legitimidad necesarios. Estos avances regulatorios han transformado significativamente el ecosistema, reduciendo la volatilidad inducida por incertidumbres políticas y permitiendo que las instituciones accedan de forma segura a los activos digitales mediante plataformas con licencia y soluciones de custodia conformes.
Hoy, la regulación ya no se ve como un antagonista de la innovación, sino como un requisito para construir confianza institucional sólida. Garantiza controles de riesgo, requisitos de capital y transparencia informativa alineados con estándares financieros globales. Es esta confianza basada en reglas la que permite a las instituciones de TradFi explorar con seguridad la tokenización de activos, participar en transacciones digitales y integrar blockchain en sus procesos centrales. La evolución regulatoria actual está allanando un camino institucionalizado para una integración más profunda entre TradFi y criptomonedas, asegurando que la innovación florezca dentro de límites seguros y estables.
Aprendizaje bidireccional: DeFi toma lecciones de TradFi para construir marcos regulatorios
La tendencia de integración es bidireccional. Mientras TradFi busca incorporar la transparencia y automatización de blockchain, el mundo DeFi también evoluciona silenciosamente hacia una mayor “profesionalización” y “institucionalización”. DeFi está aprendiendo activamente de la experiencia de TradFi en gestión de riesgos, procesos regulatorios y gobernanza, que han sido perfeccionados a lo largo de varios ciclos económicos. Este aprendizaje mutuo ha dado lugar a un modelo híbrido cada vez más popular: CeDeFi, que opera dentro de marcos regulatorios y combina tecnologías descentralizadas con requisitos de cumplimiento.
Un ejemplo destacado es Aave Arc, un protocolo que ofrece pools de liquidez con KYC para atender a participantes institucionales con requisitos estrictos de cumplimiento. Además, mecanismos de gobernanza, estándares de reporte financiero y modelos de capital regulado en TradFi están siendo adaptados y replicados en el ecosistema DeFi. Esta hibridación permite a las instituciones aprovechar la eficiencia y rentabilidad de DeFi, mientras mantienen la seguridad y responsabilidad mediante soluciones de custodia reguladas y auditorías.
Casos como el fondo monetario OnChain de Franklin Templeton o la utilización por JPMorgan de activos tokenizados para liquidaciones de garantías ilustran esta tendencia de integración. Estos ejemplos muestran que DeFi ya no es un “extranjero” en el sistema TradFi, sino que, al incorporar su núcleo regulatorio, se está convirtiendo en un componente esencial de la infraestructura digital de activos para instituciones. Esta evolución amplía la base de usuarios y el volumen de fondos en DeFi, y al introducir controles más rigurosos, puede contribuir a reducir riesgos sistémicos y sentar bases más sólidas para futuras innovaciones financieras.
Perspectivas de integración: Finanzas programables y mercado RWA de billones de dólares
La integración de TradFi y cripto ya no es solo una hipótesis, sino una realidad que está remodelando el futuro financiero. De cara al futuro, esta tendencia avanzará por varias rutas principales. A corto plazo, la tokenización de activos del mundo real, los pagos con stablecoins y la expansión de servicios de custodia regulada serán los principales impulsores del interés institucional. Se estima que, para 2030, el valor total de activos tokenizados podría superar los 10 billones de dólares, desbloqueando el potencial de mercados tradicionales de baja liquidez como bienes raíces, private equity y commodities.
A largo plazo, el ecosistema financiero global será cada vez más “híbrido”. Se prevé la aparición de un sistema que combine la transparencia y programabilidad de blockchain con la conformidad y escala de TradFi. Entre las tendencias esperadas están: una integración más profunda entre bancos comerciales y protocolos DeFi, con casos de uso de “DeFi autorizado”; soluciones de liquidez intercadena y interoperabilidad que permitan transferencias de capital sin fricciones entre redes; y la emergencia de las finanzas programables, donde los smart contracts no solo negocien, sino que automaticen liquidaciones, reportes, cumplimiento e incluso gestión de riesgos.
Para los decisores de las instituciones financieras, este es un momento estratégico clave. La inacción puede significar quedar rezagados en la próxima fase del sistema financiero global. Las consideraciones estratégicas incluyen: asociarse con proveedores de infraestructura digital regulada para acelerar capacidades; iniciar pilotos de tokenización en bonos, fondos y activos alternativos para ganar experiencia; y formar equipos internos especializados en marcos regulatorios, contratos inteligentes y riesgos de DeFi. La adopción de estas tecnologías y enfoques determinará qué instituciones liderarán la próxima era financiera global.
Modos principales de participación de las instituciones en cripto
Con la tendencia de integración clara, las instituciones de TradFi están adoptando diversas estrategias para ingresar en el espacio cripto. La primera es la inversión directa y productos: como BlackRock y Fidelity, que lanzan ETF regulados de contado, ofreciendo exposición conforme a la normativa, empaquetando cripto en productos financieros conocidos y distribuyéndolos a través de canales tradicionales. La segunda es la infraestructura y servicios, con bancos como BNY Mellon y Morgan Stanley que ofrecen custodia institucional, liquidación y gestión de activos digitales, actuando como “puerta de entrada” a la criptoeconomía.
La tercera estrategia es la integración tecnológica y operativa interna: como JPMorgan con su plataforma Onyx, desarrollando redes de liquidación basadas en blockchain y emitiendo activos digitales vinculados a moneda fiduciaria (JPM Coin), para optimizar pagos transfronterizos y liquidaciones de valores. La cuarta es la inversión estratégica y colaboración: mediante fondos de riesgo o joint ventures, invirtiendo o asociándose con empresas cripto nativas líderes (como exchanges o proveedores de tecnología de custodia), para adquirir talento, tecnología y conocimiento de mercado. Estas estrategias no son excluyentes, y muchas grandes instituciones combinan varias para construir una presencia integral en activos digitales.
Caminos y riesgos para la participación institucional en cripto
Para fondos de pensiones, aseguradoras, fundaciones y otros grandes inversores institucionales, existen varias vías maduras para participar en cripto de forma regulada y segura. La más sencilla y con menor barrera regulatoria es a través de ETF de Bitcoin y Ethereum al contado, similares a fondos tradicionales, sin necesidad de gestionar claves privadas. También pueden acceder mediante custodios regulados para compras directas y almacenamiento, especialmente si planean mantener posiciones a largo plazo o estrategias más complejas como colaterización. Otra opción es invertir en fondos de cobertura o venture capital especializados en cripto, para exposición indirecta.
No obstante, además de la volatilidad del mercado, los inversores institucionales deben evaluar cuidadosamente riesgos como: riesgo de custodia (gestión de claves, seguridad de firmas múltiples), riesgo regulatorio (cambios en políticas en diferentes jurisdicciones), riesgo operativo (interacción con tecnología blockchain y sistemas asociados) y riesgo reputacional. La participación exitosa suele comenzar con una definición clara del apetito de riesgo, pequeños pilotos y alianzas con proveedores confiables y con buena reputación. A medida que la infraestructura madura y la regulación se estabiliza, estos riesgos serán mejor gestionados, permitiendo una entrada de capital más grande y sostenida en el tiempo.