¿Y si te dijera que mientras el mundo burlaba al «cripto-Petro», hubo una operación mucho más sofisticada sucediendo en la sombra? 📊
La apuesta silenciosa en la tormenta
El período 2018-2020 fue brutal para cualquiera: el invierno cripto estaba en su apogeo, las sanciones estadounidenses asfixiaban la economía venezolana, el petróleo se desmoronaba y el bitcoin apenas era considerado serio por los gobiernos. Era el momento perfecto para actuar sin ruido.
Los números que cuentan la historia
De acuerdo con reportes de inteligencia estadounidense, el cuadro fue el siguiente:
Venezuela liquidó aproximadamente 73 toneladas de oro
Ingresos generados: alrededor de $2,7 mil millones
Conversión estimada en BTC: ~400.000 bitcoins
Esto nos da un precio de entrada calculado de: $2,7 mil millones ÷ 400.000 BTC ≈ $6.750 por BTC
Timing de mercado: comprar en el pánico, no en la euforia
Aquí es donde se pone interesante. Observa dónde se encontraba Bitcoin durante esos años:
2018: desplome desde $20.000 hasta $3.200
2019: oscilaciones entre $4.000 y $10.000
2020 (antes del COVID): rondaba entre $7.000 y $9.000
No fue suerte. Fue precisión. El régimen no compró en los picos mediáticos, sino exactamente cuando el mercado estaba consumido por el miedo. Sin tweets. Sin comunicados. Solo transacciones estratégicas.
La evolución del arbitraje sancionador
Para finales de 2025, la trama se volvió aún más sofisticada: hasta el 80% de los ingresos por exportación de petróleo comenzaron a liquidarse directamente en USDT. Y luego, ese USDT se convertía en Bitcoin. Es el clásico esquema de arbitraje del siglo XXI: burlar restricciones financieras mediante activos digitales.
Lo que cambió en una década
Mientras numerosos gobiernos aún debatían sobre la conveniencia de crear “reservas estratégicas de Bitcoin”, Venezuela aparentemente ya lo había hecho años antes. Y lo hizo cuando BTC era considerado poco más que una curiosidad para hackers y marginados.
El verdadero interrogante ahora no es si compraron, sino cuánto de ese Bitcoin aún permanece bajo su control y dónde reposan exactamente esas claves privadas.
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Thế kỷ 21 và chiến lược tiền điện tử mà Venezuela thực hiện khi không ai để ý
¿Y si te dijera que mientras el mundo burlaba al «cripto-Petro», hubo una operación mucho más sofisticada sucediendo en la sombra? 📊
La apuesta silenciosa en la tormenta
El período 2018-2020 fue brutal para cualquiera: el invierno cripto estaba en su apogeo, las sanciones estadounidenses asfixiaban la economía venezolana, el petróleo se desmoronaba y el bitcoin apenas era considerado serio por los gobiernos. Era el momento perfecto para actuar sin ruido.
Los números que cuentan la historia
De acuerdo con reportes de inteligencia estadounidense, el cuadro fue el siguiente:
Esto nos da un precio de entrada calculado de: $2,7 mil millones ÷ 400.000 BTC ≈ $6.750 por BTC
Timing de mercado: comprar en el pánico, no en la euforia
Aquí es donde se pone interesante. Observa dónde se encontraba Bitcoin durante esos años:
No fue suerte. Fue precisión. El régimen no compró en los picos mediáticos, sino exactamente cuando el mercado estaba consumido por el miedo. Sin tweets. Sin comunicados. Solo transacciones estratégicas.
La evolución del arbitraje sancionador
Para finales de 2025, la trama se volvió aún más sofisticada: hasta el 80% de los ingresos por exportación de petróleo comenzaron a liquidarse directamente en USDT. Y luego, ese USDT se convertía en Bitcoin. Es el clásico esquema de arbitraje del siglo XXI: burlar restricciones financieras mediante activos digitales.
Lo que cambió en una década
Mientras numerosos gobiernos aún debatían sobre la conveniencia de crear “reservas estratégicas de Bitcoin”, Venezuela aparentemente ya lo había hecho años antes. Y lo hizo cuando BTC era considerado poco más que una curiosidad para hackers y marginados.
El verdadero interrogante ahora no es si compraron, sino cuánto de ese Bitcoin aún permanece bajo su control y dónde reposan exactamente esas claves privadas.