Cuando el cálculo de la revalorización monetaria se convierte en el enemigo: ¿por qué 200.000 dólares era solo una ilusión?

En enero de 2025, el mercado cripto estaba atravesado por una euforia colectiva. Analistas, gestores de fondos y operadores institucionales coincidían en una narrativa única: Bitcoin alcanzaría los 200.000 dólares. Tom Lee, barómetro del optimismo de Wall Street, predijo 250.000 dólares. Cathie Wood hablaba de un espacio de valoración aún más amplio. Sin embargo, a finales de año, Bitcoin se encuentra en torno a 90.81K dólares, con el sentimiento del mercado sumido en niveles de miedo extremo (Fear & Greed Index a 16 puntos). ¿Qué salió mal? El verdadero culpable no son las predicciones erróneas, sino un cambio estructural tan profundo que el antiguo lenguaje del mercado ya no sabe describirlo.

La narrativa institucional que sedujo al mercado

La aprobación de los ETF spot sobre Bitcoin por parte de la SEC en 2024 fue el catalizador principal. El fondo IBIT de BlackRock se convirtió en uno de los productos debut más exitosos en la historia de treinta y cinco años de los ETF. Las instituciones financieras tradicionales finalmente obtuvieron instrumentos regulados para acumular Bitcoin.

La lógica parecía irrefutable: el halving de 2024 reduce la oferta, los capitales tradicionales fluyen vía ETF, el precio sube imparable. Este era el consenso dominante, el leitmotiv que atravesaba cada presentación de tesis de inversión desde enero hasta marzo de 2025.

Pero el mercado real contó una historia diferente. Aunque Bitcoin alcanzó nuevos máximos históricos de 122.000 dólares en julio, el camino no fue una subida lineal. Cada intento de seguir subiendo encontró volatilidad creciente y correcciones repetidas. El precio permaneció atrapado en un rango alto, incapaz de romper definitivamente hacia los 200.000 dólares prometidos.

El divorcio entre el ciclo de los mineros y la psicología de los ETF

Aquí surge el núcleo de la cuestión. El halving tradicional funcionaba según una mecánica sencilla: menos monedas nuevas en circulación significaba menos presión de venta por parte de los mineros, por lo tanto, subida de precios. Este ciclo cuatrienal dominó el mercado cripto durante más de una década.

En 2025, este modelo se volvió irrelevante.

Tras el halving de 2024, la emisión diaria de Bitcoin bajó a unas aproximadamente 450 unidades (alrededor de 40 millones de dólares en valor de la época). Pero los flujos semanales de los ETF superan regularmente 1-3 mil millones de dólares. Las instituciones acumularon unas 944.330 Bitcoin en el año, mientras que los mineros produjeron solo 127.622: el volumen institucional es 7,4 veces la nueva oferta.

Este cambio es un terremoto. El mercado ya no está guiado por la economía de los mineros, sino por la psicología del coste base de los gestores de fondos. El coste medio de los poseedores de ETF spot estadounidenses ronda los 84.000 dólares. Este número, no el próximo halving, se ha convertido en la ancla principal para el precio de Bitcoin.

La revolución del cálculo de la revaloración monetaria en la política de la Fed

Un elemento crucial que los pronosticadores iniciales no ponderaron suficientemente es el papel de la Reserva Federal y la liquidez global. Hacia mediados de 2024, el mercado esperaba con certeza que la Fed iniciara un ciclo de recortes de tipos alrededor del cambio de año. Esta expectativa alimentó el rally inicial de Bitcoin.

Sin embargo, datos económicos más resistentes de lo previsto y declaraciones cautelosas de los funcionarios de la Fed llevaron a una reevaluación radical. El empleo estadounidense se desaceleró, pero no lo suficiente como para justificar una política monetaria fuertemente expansiva. Los recortes de tipos previstos se pospusieron, y luego se volvieron a retrasar.

Esto no es un detalle técnico, sino una transformación de todo el cálculo de la revaloración monetaria del mercado. Cuando los tipos permanecen altos, el valor actual de los flujos de caja futuros de los activos riesgosos se comprime. Bitcoin, siendo el activo más volátil entre las alternativas de riesgo, fue el primero en verse afectado. Los inversores comenzaron a recalcular cuánto estaban dispuestos a pagar por una reserva de valor en un entorno de tipos sostenidos.

El nuevo ciclo bienal: de las ventas mecánicas a las decisiones de las hojas de cálculo

Si el ciclo de los mineros era cuatrienal, el nuevo ciclo institucional parece bienal. La presión sobre el rendimiento de fin de año de los gestores de fondos profesionales se está convirtiendo en el principal impulsor del precio.

Los gestores evalúan su rendimiento en horizontes de 1-2 años, con liquidación de comisiones y bonificaciones el 31 de diciembre. Esto crea un anclaje conductual potente: cuando se acerca el fin de año y los gestores no tienen suficiente “colchón” de beneficios/perdidas, tienden a vender las posiciones más riesgosas para proteger su historial.

El patrón que emergerá será predecible: el primer año de acumulación y subida (nuevos capitales fluyen, el precio precede al coste base); el segundo año de distribución y reset (la presión sobre el rendimiento lleva a tomar beneficios, el precio se corrige y establece una nueva base de coste más alta). Bitcoin ya no oscilará más alrededor de la fecha del halving, sino en torno a los ciclos de calendario de los fondos de inversión.

La redistribución silenciosa de las posiciones

Los datos on-chain de finales de 2025 cuentan una historia de reestructuración. El mercado no se está retirando completamente; más bien, está ocurriendo una rápida redistribución de posiciones desde jugadores emocionales y a corto plazo hacia sujetos con mayor paciencia y tolerancia al riesgo.

Las ballenas de tamaño medio (10-1.000 BTC) han sido vendedoras netas en las últimas semanas—las viejas ganancias se están cristalizando. Las superballenas (más de 10.000 BTC), en cambio, están comprando en contra de la tendencia durante las caídas, con algunas entidades estratégicas a largo plazo reforzando sus posiciones.

En el retail, la divergencia es aún más marcada: los usuarios menos experimentados liquidan por pánico, mientras que los inversores retail más sofisticados y a largo plazo aprovechan la oportunidad. La presión de venta proviene de los “débiles”, mientras las posiciones se concentran en manos de los “fuertes”.

Las señales técnicas: el cruce crítico de 92.000 dólares

Desde el punto de vista técnico, Bitcoin se encuentra en una posición crítica. Los analistas coinciden en un consenso: el nivel de 92.000 dólares es un cuello de botella crucial. O Bitcoin rompe al alza desde este punto, arrastrando todo el mercado cripto, o cae para probar nuevos mínimos.

Los gráficos muestran un cuña ascendente en formación, una figura que históricamente precede movimientos bajistas. Una ruptura a la baja podría llevar a Bitcoin a retestear el mínimo de noviembre en 80.540 dólares, con descensos adicionales potencialmente hasta el mínimo anual de aproximadamente 74.500 dólares.

En el mercado de derivados, la posición extrema (muchos puts abiertos a 85.000 dólares y calls a 200.000 dólares) sugiere un mercado profundamente dividido. La incertidumbre no es casualidad; es el reflejo de una estructura de mercado en transformación.

La sombra de la IA: cuando una narrativa comprime a otra

Bitcoin en 2025 no compite solo consigo mismo, sino con una fuerza narrativa aún más potente: la inteligencia artificial. La IA se ha convertido en la fuerza central en la valoración de todos los activos riesgosos globales, con su volatilidad que influye directamente en el presupuesto de riesgo disponible para las criptomonedas.

El impacto es aún más profundo a nivel de recursos cognitivos. El gran marco narrativo de la IA ha comprimido directamente el espacio narrativo de la industria cripto. Incluso cuando los datos on-chain son sanos y el ecosistema de desarrolladores está activo, el sector cripto lucha por reconquistar una prima de valoración que antes daba por sentada.

Cuando la burbuja de la IA entre en una fase de ajuste—y toda burbuja lo hace—el destino del mercado cripto podría cambiar radicalmente. La IA devolverá liquidez, propensión al riesgo y recursos a los activos alternativos. Bitcoin podría encontrarse repentinamente bajo una luz diferente.

El nuevo paradigma: monitorear las mareas, no el calendario

Detrás del fracaso colectivo de las predicciones de principios de 2025 se esconde una lección estructural: el mercado de Bitcoin ha pasado de una economía de mineros a una economía de hojas de cálculo de gestores de fondos. El coste base medio de los ETF spot (actualmente en torno a 84.000 dólares) ha reemplazado al halving como principal punto de anclaje del precio. La clave para predecir Bitcoin ya no es calcular cuándo ocurrirá la próxima reducción de oferta, sino monitorear las mareas de la liquidez global y el cálculo de la revaloración monetaria de los bancos centrales.

Cuando la Fed habla de tipos, cuando la liquidez global se contrae o expande, cuando los gestores de fondos se acercan al fin de año y empiezan a hacer cuentas—estos son los señales que hoy mueven el precio de Bitcoin. No es menos científico, pero es diferente. Y quien siga predicando según el viejo modelo estará predicando a una realidad que ya no existe.

El 2025 no fue el fracaso de Bitcoin; fue el fracaso de una forma de pensar.

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