Por Ceecee Wong
La comida que comemos nunca ha sido más global, sin embargo, el viaje que realiza para llegar a nuestros platos sigue siendo en gran medida un misterio para el consumidor promedio. Esta falta de transparencia ha creado un sistema alimentario global propenso al fraude y a la ineficiencia.
El problema es claro. El fraude alimentario le cuesta a la economía global un estimado de $10 mil millones a $40 mil millones anuales, según diversas estimaciones de expertos. Esto incluye todo, desde el etiquetado incorrecto hasta la adulteración deliberada de productos con sustancias más baratas y, a veces, peligrosas. Los sistemas de seguimiento tradicionales en papel son lentos, propensos a errores humanos y fácilmente manipulables.
La tecnología blockchain ofrece una solución poderosa. Su fortaleza principal radica en su libro mayor descentralizado e inmutable, que crea un registro a prueba de manipulaciones del viaje de un producto desde la granja hasta el tenedor. A medida que un producto avanza a lo largo de la cadena de suministro, cada paso—desde la siembra y la cosecha hasta el procesamiento, el envío y el comercio minorista—puede ser registrado como un bloque de datos. Esto permite que cada participante en la cadena, incluido el consumidor final, acceda a un historial verificado del producto.
Empresas como Walmart y Nestlé ya han demostrado el poder de este enfoque. En un piloto histórico con IBM, Walmart pudo reducir el tiempo que tomaba rastrear un paquete de mangos de días a solo 2.2 segundos. Esta capacidad de identificar la fuente de un producto casi instantáneamente es crítica para la seguridad alimentaria y un cambio de juego para la logística de la cadena de suministro.
El Startup Eco Green Token (EGT) destaca una tendencia crucial: la convergencia de blockchain y AI finalmente está trayendo confianza y transparencia a los sectores de agri-tech y la cadena de suministro de alimentos.
Mientras que la blockchain proporciona la columna vertebral segura, la inteligencia artificial (AI) es el “cerebro” que hace que el sistema sea inteligente. Los algoritmos de IA pueden analizar la inmensa cantidad de datos que se generan, desde sensores IoT que monitorean las condiciones de los cultivos hasta imágenes satelitales e información logística, para optimizar toda la cadena de suministro.
Para una startup como EGT, el papel de la IA es multifacético:
La convergencia de estas tecnologías señala un cambio hacia un sistema alimentario más responsable y sostenible. A medida que los consumidores exigen cada vez más saber más sobre lo que están comiendo, el mercado de tecnologías que proporcionan esta información seguirá expandiéndose.
Las aplicaciones más impactantes de la blockchain pueden no solo residir en el mundo digital de las finanzas, sino en el mundo físico y tangible que afecta directamente nuestras vidas diarias.