Últimamente uso más L2 que la red principal, no porque crea que la red principal sea "cara", sino porque esa sensación de tener que estar atento al gas saltando de un lado a otro con cada transferencia consume demasiado la atención. La experiencia en L2 es realmente fluida, con unos pocos clics se termina, pero cuando llega el momento de mover los activos de vuelta a la red principal, o cuando hay congestión en los puentes, de repente me doy cuenta: el gas que ahorré puede haberse convertido en tiempo de espera e incertidumbre.



La solución intermedia es bastante simple: para operaciones diarias de pequeño monto, uso L2; en la red principal solo dejo "el último liquidación" y algunas posiciones a largo plazo, prefiriendo no mover mucho. Al ver que últimamente todos usan el flujo de fondos de ETF y la preferencia de riesgo en las acciones para explicar las subidas y bajadas de las criptomonedas, también lo considero, pero más como un termómetro emocional… A veces en la cadena no hay narrativas tan grandiosas, sino que el flujo en un puente o llamadas anómalas a ciertos contratos son más reales.

Lo que más miedo me da no es perder, sino perder el control: que aunque tomes decisiones, no sepas exactamente en qué nivel recaen los riesgos. Por ahora, trato de considerar cada transferencia entre cadenas y cada firma como una forma de llevar un registro.
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