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Últimamente veo circular esta teoría de que China podría desestabilizar la economía estadounidense vendiendo toda su deuda de una vez. Buena idea en teoría, pero la realidad es mucho más complicada.
Partamos de lo básico. La deuda de EE. UU. a finales de 2023 superó los 34 billones de dólares. Para que te hagas una idea, eso significa más de 100 mil dólares de deuda por cada estadounidense. Mientras tanto, Estados Unidos gasta 886 mil millones solo en defensa en 2024, y los intereses de la deuda están convirtiéndose en la partida de gasto más pesada del presupuesto federal. Aquí llegamos al punto crítico: el gobierno estadounidense gasta mucho más de lo que ingresa, y la máquina de la deuda sigue funcionando.
Ahora, ¿por qué China ha acumulado tanta deuda en EE. UU.? Sencillo. Cuando China entró en la OMC, sus exportaciones explotaron y generaron enormes superávits comerciales. Parte de esas ganancias se invirtieron en bonos del Tesoro estadounidense, tanto para mantener el valor en dólares como para gestionar el tipo de cambio del yuan. Es una estrategia clásica de reserva de divisas. Pero aquí está lo interesante: la deuda china en EE. UU. en su momento alcanzaba 1,3 billones, hoy ha bajado a 767,4 mil millones en marzo de 2024.
¿Y si China vendiera todo de una vez? Aquí viene la sorpresa: no pasaría nada dramático. Sí, el mercado sufriría un shock, pero Estados Unidos tiene herramientas para gestionarlo. Podrían hacer que otros países compren esa deuda, o simplemente imprimir más dinero. Y aquí llega el verdadero punto: EE. UU. tiene el privilegio de emitir la moneda de reserva mundial. Literalmente pueden imprimir 1,5 billones de dólares en dos meses si fuera necesario.
Pero el dato más relevante es este: China no solo está reduciendo su deuda en EE. UU., sino que también está acumulando oro. En los últimos 16 meses consecutivos, ha añadido más de 300 toneladas a sus reservas de oro. Mientras tanto, Japón y el Reino Unido siguen aumentando sus participaciones en bonos estadounidenses. Es un cambio estratégico silencioso, pero significativo.
Entonces, ¿el mito de la venta total que colapsaría a Estados Unidos? Es solo ruido. Los 767,4 mil millones de deuda estadounidense que China posee son una gota en comparación con los 34 billones totales. El impacto real sería principalmente en las reservas de divisas de China y en la estabilidad del yuan, no en la economía estadounidense. Eso es lo que los expertos llaman un lose-lose.
El verdadero juego es otro: China está diversificando, Estados Unidos sigue viviendo por encima de sus posibilidades, y el resto del mundo observa cómo evoluciona esta partida. No es un enfrentamiento directo, sino una lenta readaptación del sistema monetario global.