Es interesante notar cómo el discurso de Powell en Stanford a principios de diciembre sorprendió a muchos analistas. El presidente de la Fed decidió no abordar en absoluto los temas económicos y de política monetaria en sus intervenciones preparadas, lo cual en realidad es bastante raro para una ocasión de este tipo.



Normalmente, cuando Powell habla públicamente, especialmente en importantes contextos académicos, siempre hay declaraciones sobre hacia dónde va la economía o cuál podría ser el próximo paso de la Fed. Esta vez no. El discurso de Powell se centró en otra cosa, dejando a todos preguntándose qué significaba esa elección.

Los observadores del mercado se han encontrado especulando mucho sobre el silencio respecto a las cuestiones económicas. Algunos piensan que fue intencional, otros interpretan todo como una señal de cierta cautela en este momento. Lo que está claro es que el discurso de Powell generó más preguntas que respuestas sobre lo que podría ser la dirección de la política monetaria estadounidense.

Es uno de esos momentos en los que la ausencia de comentarios dice más que mil palabras. El mercado sigue monitoreando cada movimiento y cada palabra de la Fed, por lo que cuando Powell decide no hablar de economía, todos empiezan a leer entre líneas significados ocultos.
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