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¿SEC y CFTC sellan conjuntamente? De "cómo regular" a "qué regular"
Escrito por: KarenZ, Foresight News
Tiempo estándar de Beijing 18 de marzo de 2026, la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC) publicaron conjuntamente una guía interpretativa de gran importancia. Este documento de 68 páginas marca el fin de más de una década de «período de caos en cumplimiento».
Antes, los desarrolladores de criptomonedas temían principalmente las «acciones de fiscalización sorpresa» de la SEC, ya que la prueba Howey era como una espada de Damocles, poniendo en riesgo la clasificación de casi todos los tokens como «valores».
Esta prueba determina si una transacción constituye un «contrato de inversión», es decir, un valor, con tres criterios: alguien invierte dinero, en una empresa común, con la expectativa de obtener ganancias a través de esfuerzos de gestión de otros. En teoría, estos criterios son claros, pero en el contexto de activos criptográficos, surgen complicaciones: ¿Bitcoin cuenta como valor? ¿La minería de los mineros es emisión de valores? ¿Cómo se define un airdrop? Diferentes tribunales ofrecen interpretaciones distintas, y la postura de la propia SEC también fluctúa.
Pero en 2025, tras la creación del Grupo de Trabajo Especial sobre Criptomonedas de la SEC (Crypto Task Force) y el inicio de la iniciativa «Proyecto Cripto» (Project Crypto), las autoridades finalmente proporcionaron clasificaciones claras.
Clasificación de activos criptográficos: ¿quiénes son valores y quiénes no?
La SEC divide los activos criptográficos en cinco categorías principales según sus características, usos y funciones, y define sus atributos legales:
Su valor proviene del funcionamiento programado de sistemas criptográficos y de la oferta y demanda, no de expectativas de beneficios derivados de esfuerzos de gestión de otros.
La guía lista algunos tokens representativos: APT, AVAX, BTC, BCH, ADA, LINK, DOGE, ETH, HBAR, LTC, DOT, SHIB, SOL, Stellar, Tezos, XRP.
Son activos criptográficos diseñados para coleccionar o usar, que pueden representar derechos relacionados con arte, música, videos, tarjetas de colección, objetos en juegos, o contenido digital asociado a memes, personajes, actualidad, tendencias, etc.
Su lógica central es que no poseen atributos económicos internos ni derechos relacionados, como ingresos pasivos, derechos a futuros ingresos, beneficios o activos de empresas u otros sujetos. La existencia de regalías para creadores no cambia su carácter no valor.
Ejemplos incluyen CryptoPunks, Chromie Squiggles, tokens de fans, WIF (tokens meme) y VCOIN, la moneda digital oficial de la plataforma de metaverso social IMVU, que se puede comprar, ganar y comerciar en su plataforma.
El documento menciona especialmente que los «Meme Coins» también pertenecen a esta categoría. Los memes, generalmente nacidos de la cultura de internet, tienen su valor determinado por oferta y demanda, no por esfuerzos de gestión de terceros, y se usan principalmente con fines artísticos, de entretenimiento, sociales o culturales. Se indica que los Meme Coins podrían evolucionar en el futuro hacia «bienes digitales», siempre que tengan un uso práctico en un sistema criptográfico funcional.
Un caso excepcional es si un coleccionable digital se fracciona y se vende en partes, lo que podría implicar un contrato de inversión y estar sujeto a regulación de valores.
Son activos criptográficos con funciones prácticas, como membresías, entradas, certificados, identificaciones, generalmente no transferibles o vinculados a una persona específica.
Ejemplos incluyen dominios ENS (Ethereum Name Service) y entradas para conferencias como «Microcosms’ NFT Consensus Ticket» de CoinDesk, cuyo valor proviene de su utilidad, no de retorno de inversión.
La «Genius Act» define las «stablecoins de pago autorizado» como no valores, emitidas por entidades reguladas, usadas para pagos o liquidaciones, y que prohíben a los emisores pagar intereses a los titulares.
Otros tipos de stablecoins deben evaluarse según hechos específicos para determinar si constituyen valores.
Los valores digitales, también llamados «valores tokenizados», son instrumentos financieros tradicionales (acciones, bonos, etc.) representados en forma criptográfica, con registros de propiedad en la cadena de bloques. Independientemente de su formato, permanecen bajo la jurisdicción de las leyes de valores.
La guía divide los valores tokenizados en dos categorías: aquellos liderados por la entidad emisora (o sus agentes) y otros por terceros sin relación con la emisora. Se advierte que, debido a la variedad en las formas de tokenización, los derechos de los titulares en la cadena pueden diferir sustancialmente de los derechos sobre los valores subyacentes, incluyendo derechos económicos y de voto, lo cual es una advertencia clara para los inversores.
¿Cómo se relacionan y separan los activos no valores de la ley de valores?
Tras la clasificación, el documento responde a una de las preguntas más debatidas en la industria: si un token no es un valor, ¿está aún sujeto a la ley de valores?
Respuesta: puede estarlo, o puede no estarlo.
La lógica central es el concepto de «contrato de inversión». La guía explica que un activo criptográfico que no sea valor, si en su venta o antes de ella, el emisor hace promesas o declaraciones que inducen a los compradores a esperar beneficios derivados de los «esfuerzos de gestión clave» del emisor, constituye un contrato de inversión y debe registrarse bajo la ley de valores o acogerse a exenciones.
¿Qué son los «esfuerzos de gestión clave»? El documento dedica bastante espacio a discutir qué tipo de promesas o declaraciones pueden constituir una expectativa razonable de beneficios. La lógica principal es que esas expectativas deben ser creadas por las declaraciones del emisor, no surgir de la nada, y deben basarse en «acciones de gestión que afectan sustancialmente el éxito del proyecto», no en tareas administrativas o de apoyo rutinarias. Por ejemplo, si los desarrolladores dicen «Construiremos esta cadena, implementaremos estas funciones, cumpliremos los hitos en el cronograma», eso constituye una promesa de esfuerzos de gestión clave. Cuanto más específicas y claras sean esas promesas, más fácil será que constituyan expectativas razonables.
Es importante señalar que las promesas hechas por el emisor después de la venta no retrotraen la venta inicial a un contrato de inversión.
Si un activo criptográfico no valor se convierte en contrato de inversión en el mercado primario, ese contrato se transmite a los compradores posteriores en el mercado secundario, siempre que estos sigan razonablemente creyendo que las promesas del emisor están relacionadas con ese activo. Si esa expectativa desaparece, el contrato de inversión se disuelve automáticamente.
¿Cuándo se disuelve esa restricción? El documento ofrece dos caminos:
El emisor cumple con sus promesas. Si el emisor revela públicamente que ha cumplido con sus esfuerzos de gestión clave, los compradores ya no tendrán expectativas razonables de beneficios, y el contrato de inversión termina. Esto implica que, tras completar la construcción y lograr la descentralización total, la circulación posterior de los tokens ya no será considerada una transacción de valores.
El emisor renuncia explícitamente a sus promesas. Si el emisor anuncia públicamente que no cumplirá más con esas promesas (por ejemplo, abandona el desarrollo de una cadena), y esa declaración se difunde ampliamente y es clara, los compradores razonables dejarán de esperar esas promesas, y el contrato de inversión también terminará.
El documento aclara que, incluso si el contrato de inversión termina, las acciones del emisor durante la vigencia del contrato (como emisiones no registradas, declaraciones falsas, etc.) aún pueden acarrear responsabilidades bajo la ley de valores.
¿Cómo se evalúan actividades como minería, staking y airdrops?
La guía específicamente explica que las actividades de minería, staking y airdrops, en las circunstancias descritas, no constituyen emisión de valores:
Ya sea minería en solitario, minería en pool o minería individual, los mineros proporcionan potencia de cálculo, verifican transacciones y reciben recompensas del protocolo. Son actividades administrativas o de apoyo, sin depender de esfuerzos de gestión clave de terceros, por lo que no implican emisión de valores.
En cuanto a las restricciones en el uso de los activos en staking en custodia, el documento establece tres límites estrictos: los activos en staking no pueden usarse para operaciones propias del custodio, ni prestarse, ni volver a ser empeñados o transferidos, y deben mantenerse sin posibilidad de reclamación por terceros. Por lo tanto, los activos no pueden usarse para apalancamiento, comercio, especulación o decisiones autónomas.
Los tokens de recibo de staking (Staking Receipt Tokens), si representan activos digitales no sujetos a contrato de inversión, tampoco constituyen valores. Sin embargo, si el activo subyacente es un valor digital o un activo no valor incluido en un contrato de inversión, ese token sí será considerado valor.
Pero, los activos originales depositados están «bloqueados» durante la encapsulación, sin poder transferirse, prestarse, empeñarse, volver a empeñarse o usarse para otros fines.
La lógica del documento es la siguiente:
Situaciones que no constituyen contrato de inversión: el emisor realiza airdrops a direcciones elegibles sin que los receptores lo sepan previamente, sin necesidad de realizar tareas ni pagar contraprestaciones. Las acciones previas de los usuarios (como usar una red de prueba) pueden servir para determinar la elegibilidad, siempre que esas acciones hayan ocurrido antes del anuncio del airdrop y no hayan sido realizadas con la intención de obtener el airdrop.
Situaciones que podrían constituir contrato de inversión: el emisor anuncia un plan de airdrop y requiere que los receptores realicen tareas específicas (como seguir, compartir, escribir artículos, recomendar) después del anuncio para recibir los activos. En ese caso, los receptores están intercambiando trabajo por activos, y la contraprestación está claramente establecida.
El documento destaca que, incluso si el contrato de inversión termina, las acciones del emisor durante la vigencia del mismo (como emisiones no registradas o declaraciones falsas) aún pueden acarrear responsabilidades bajo la ley de valores.
Importancia y límites de la guía
Al final, la guía enfatiza que la SEC y la CFTC tomarán acciones conjuntas. La CFTC indica que aplicará la Ley de Comercio de Productos Básicos y que ciertos activos digitales no valores pueden considerarse bienes en el marco de la ley de productos.
Es importante aclarar que esta guía no reemplaza la prueba Howey, sino que explica cómo la SEC aplicará esa prueba en el ámbito de los activos criptográficos; además, reemplaza el «Marco de Análisis de Contratos de Inversión en Activos Digitales» publicado en 2019 por la SEC, y será una referencia regulatoria actualizada.
Sus limitaciones son evidentes. Es un documento interpretativo, no una legislación formal, y no protege a los emisores de demandas privadas. Además, se basa en la comprensión actual del mercado por parte de la SEC, y señala que puede ajustarse en función de los comentarios recibidos. La legislación más sustantiva sobre regulación de activos criptográficos aún avanza en el Congreso de EE. UU.
Pero, sin duda, esta guía proporciona una hoja de ruta más clara para el desarrollo del sector. Cómo evitar que nuevos tokens sean clasificados como valores desde su diseño, o cómo los proyectos existentes puedan realizar transiciones regulatorias, aún requiere mayor exploración por parte de las autoridades y la industria.
Con reglas claras, será más difícil para quienes intenten aprovechar «zonas grises» para hacer negocios fraudulentos. Para los desarrolladores genuinos y los inversores a largo plazo, 2026 quizás marque el verdadero inicio de una era de cumplimiento y regulación en el mundo cripto.