Las repercusiones de la guerra con Irán comienzan a extenderse al sector tecnológico global de una manera que muchos no esperaban.



La empresa TSMC, que por sí sola produce alrededor del 90% de los chips electrónicos avanzados en el mundo, consume aproximadamente el 9% de la electricidad total en Taiwán, y esta cifra podría aumentar a cerca del 24% para 2030 debido a la enorme demanda de chips de inteligencia artificial.

El problema radica en que Taiwán depende en gran medida de la energía importada; genera alrededor del 47% de su electricidad a partir de gas natural licuado, y también importa aproximadamente el 98% de sus necesidades energéticas del exterior. Catar es uno de sus principales proveedores de gas natural licuado.

Y si la guerra provoca la interrupción de las rutas de transporte de petróleo y gas natural licuado, esto podría poner en peligro la fuente de energía de la que depende la industria de los chips, una industria en la que se basan la mayoría de las tecnologías modernas — desde teléfonos inteligentes y automóviles hasta sistemas de inteligencia artificial y armas avanzadas.

En este sentido, una guerra que comenzó en los cielos del Medio Oriente podría extender sus efectos hasta el corazón de la economía tecnológica global, e incluso quizás hasta Silicon Valley.

$TSM
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