Hay una teoría interesante de psicología llamada "El triángulo dramático de Karpman": víctima, salvador, perseguidor, estos tres roles suelen estar en un ciclo mutuo. Los más hábiles en aprovecharse de los demás y luego despreciarlos, disfrazándose de víctimas para obtener la compasión de los demás. Aquí, la palabra "débil" no se refiere a una fuerza objetiva, ni está relacionada con la economía o la posición social, sino con la voluntad y el espíritu de la persona. Una persona sin un centavo, si no se percibe como débil, tiene aspiraciones elevadas, trabaja arduamente y se atreve a actuar, y se va sacando poco a poco del pantano, entonces es una persona fuerte. Convertirse en víctima y esperar que la empatía y la ayuda de la comunidad o de individuos poderosos lleguen a través de la compasión, es una técnica social muy práctica. La comunidad así es manipulada: mientras sienten empatía por los débiles, obedecen a los fuertes, y así las cosas se convierten en una serie de dramas y disputas. Desde otra perspectiva: solo aquellos con una voluntad fuerte y que no se rinden fácilmente merecen ayuda. Nunca creas que puedes salvar a alguien que ni siquiera puede levantarse por sí mismo. Quien se ayuda a sí mismo, recibe ayuda del cielo.
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Hay una teoría interesante de psicología llamada "El triángulo dramático de Karpman": víctima, salvador, perseguidor, estos tres roles suelen estar en un ciclo mutuo. Los más hábiles en aprovecharse de los demás y luego despreciarlos, disfrazándose de víctimas para obtener la compasión de los demás. Aquí, la palabra "débil" no se refiere a una fuerza objetiva, ni está relacionada con la economía o la posición social, sino con la voluntad y el espíritu de la persona. Una persona sin un centavo, si no se percibe como débil, tiene aspiraciones elevadas, trabaja arduamente y se atreve a actuar, y se va sacando poco a poco del pantano, entonces es una persona fuerte. Convertirse en víctima y esperar que la empatía y la ayuda de la comunidad o de individuos poderosos lleguen a través de la compasión, es una técnica social muy práctica. La comunidad así es manipulada: mientras sienten empatía por los débiles, obedecen a los fuertes, y así las cosas se convierten en una serie de dramas y disputas. Desde otra perspectiva: solo aquellos con una voluntad fuerte y que no se rinden fácilmente merecen ayuda. Nunca creas que puedes salvar a alguien que ni siquiera puede levantarse por sí mismo. Quien se ayuda a sí mismo, recibe ayuda del cielo.