Mahesh Ramakrishnan se ha convertido en una de las voces más destacadas que moldean el movimiento de infraestructura física descentralizada (DePIN). Como inversor de riesgo, líder de pensamiento y organizador, Ramakrishnan se ha posicionado en la vanguardia de lo que muchos creen que podría ser la próxima gran evolución en la forma en que el mundo construye y opera sus sistemas de infraestructura fundamentales.
La Revolución DePIN y el Papel Central de Ramakrishnan
DePIN surgió como una de las narrativas más convincentes de las criptomonedas en 2024, con Mahesh Ramakrishnan como una figura clave en el avance del desarrollo y la visibilidad del sector. A diferencia de muchas iniciativas de criptomonedas que luchaban por encontrar aplicaciones prácticas, DePIN ofrecía algo fundamentalmente diferente: productos tangibles que los consumidores podían entender y usar de inmediato, abarcando telecomunicaciones, producción de energía, monitoreo ambiental y servicios geoespaciales.
El sector se distinguió de los modelos tradicionales de “economía compartida” como Uber y Airbnb al reestructurar fundamentalmente cómo fluye el valor a través de las redes. En los sistemas DePIN, los participantes comparten directamente las recompensas mediante tokenización en lugar de concentrar las ganancias entre los accionistas. Esta diferencia arquitectónica representaba lo que Ramakrishnan y otros defensores de la industria veían como la verdadera oportunidad de las criptomonedas para crear un alineamiento económico significativo.
De las Finanzas al Liderazgo en Inversiones DePIN
El camino de Ramakrishnan para convertirse en un defensor de DePIN refleja tanto movimientos estratégicos en su carrera como una convicción genuina sobre el potencial del sector. Tras graduarse en Harvard en 2018, inicialmente siguió caminos tradicionales en finanzas en Goldman Sachs antes de unirse a Apollo, una de las firmas de capital privado más grandes del mundo. Estos años, como él mismo describe, implicaron una experiencia sustancial en inversión en diversos sectores.
El punto de inflexión llegó en 2022, cuando Ramakrishnan hizo la transición al emergente espacio DePIN a través de su trabajo en la administración del programa de subvenciones tempranas de Helium. Helium representaba un concepto de prueba—habiendo sido pionero en infraestructura de banda ancha descentralizada desde 2016, sirvió como plantilla para cómo las redes tokenizadas podrían coordinar el despliegue de infraestructura del mundo real. Trabajando directamente con emprendedores ingeniosos que construían sobre la infraestructura de Helium, Ramakrishnan fue testigo de primera mano de lo que él llama una oportunidad “que vale la pena apostar”.
Esta convicción lo llevó a cofundar EV3 Ventures, una firma de capital de riesgo enfocada específicamente en inversiones en DePIN y desarrollo del ecosistema. Más allá del despliegue de capital, Ramakrishnan ha moldeado activamente el discurso de la industria, destacando especialmente la organización de la Cumbre DePIN en Nueva York en agosto de 2024, que reunió a actores clave de toda la capa de infraestructura emergente.
La Escala del Mercado y el Razonamiento Económico
La escala del desarrollo de DePIN justifica la confianza de Ramakrishnan. La capitalización de mercado colectiva de los proyectos DePIN superó los 20 mil millones de dólares en 2024, y la firma de investigación Messari—que acuñó la terminología DePIN tras un concurso público de nombres en 2022—estime el impacto económico más amplio del sector en billones de dólares.
Ramakrishnan identifica dos factores convergentes que impulsan este crecimiento. Primero, los sistemas tradicionales de infraestructura gestionados por gobiernos, grandes corporaciones y instituciones financieras establecidas se han quedado cada vez más atrás en comparación con las necesidades globales de infraestructura. Segundo, las redes DePIN han comenzado a demostrar una economía y funcionalidad superiores en comparación con sus contrapartes centralizadas. La telecomunicación representa un caso de estudio particularmente convincente, donde las redes descentralizadas muestran ventajas potenciales en velocidad de despliegue, eficiencia de costos y calidad del servicio.
Posicionando DePIN Dentro de una Transformación Económica Más Amplia
Ramakrishnan contextualiza DePIN dentro de un arco más largo de transformación social. Tras la crisis financiera de 2008, argumenta, la confianza en las instituciones jerárquicas tradicionales se debilitó, abriendo espacio a modelos organizativos alternativos. DePIN representa esta alternativa—sistemas donde los participantes mantienen mayor autonomía y capturan valor de manera más directa a través de sus contribuciones.
Esta perspectiva eleva a DePIN más allá de una simple innovación tecnológica, hacia una reconfiguración estructural de cómo las sociedades coordinan la provisión de infraestructura. En lugar de entidades centralizadas como Verizon o T-Mobile controlando las redes de telecomunicaciones, o utilidades gestionadas por el gobierno controlando las redes eléctricas, DePIN propone que estos sistemas puedan operar mediante redes coordinadas por tokens donde los participantes individuales se conviertan en accionistas.
Perspectivas Futuras sobre el Desarrollo de DePIN
A medida que el sector maduró en 2024 y hacia 2025, Ramakrishnan esbozó tres predicciones específicas sobre cómo evolucionaría DePIN. Primero, anticipó que los gobiernos estatales y locales comenzarían a desplegar sistemas DePIN para gestionar la producción de energía renovable e incentivar la generación distribuida. Segundo, proyectó que las plataformas DePIN introducirían estructuras de recompensa escalonadas, asignando una mayor compensación a los participantes con mejores calificaciones de rendimiento y reputaciones establecidas dentro de sus redes.
Tercero, y quizás lo más importante, Ramakrishnan predijo que las naciones en desarrollo emergirían como líderes en la adopción de soluciones de infraestructura descentralizada. Esto refleja tanto la urgencia inmediata de infraestructura en estas regiones como el patrón documentado de “saltarse etapas” visto en otros dominios tecnológicos, donde regiones con recursos limitados a veces omiten soluciones tradicionales para adoptar enfoques más nuevos.
El Camino a Seguir
El panorama de inversión en infraestructura en 2025 y hacia 2026 refleja la evaluación de Ramakrishnan. Cientos de millones en capital siguen fluyendo hacia empresas DePIN en docenas de industrias, lo que sugiere una confianza institucional sostenida en la trayectoria del sector. Para Ramakrishnan personalmente, DePIN no solo representa una tesis de inversión, sino un vehículo para crear mejoras tangibles en la forma en que funciona la infraestructura global—alineando incentivos financieros con utilidad genuina, una combinación que ha resultado difícil de lograr en muchos ciclos tecnológicos anteriores.
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Mahesh Ramakrishnan: El arquitecto detrás de la aparición de DePIN como una industria importante
Mahesh Ramakrishnan se ha convertido en una de las voces más destacadas que moldean el movimiento de infraestructura física descentralizada (DePIN). Como inversor de riesgo, líder de pensamiento y organizador, Ramakrishnan se ha posicionado en la vanguardia de lo que muchos creen que podría ser la próxima gran evolución en la forma en que el mundo construye y opera sus sistemas de infraestructura fundamentales.
La Revolución DePIN y el Papel Central de Ramakrishnan
DePIN surgió como una de las narrativas más convincentes de las criptomonedas en 2024, con Mahesh Ramakrishnan como una figura clave en el avance del desarrollo y la visibilidad del sector. A diferencia de muchas iniciativas de criptomonedas que luchaban por encontrar aplicaciones prácticas, DePIN ofrecía algo fundamentalmente diferente: productos tangibles que los consumidores podían entender y usar de inmediato, abarcando telecomunicaciones, producción de energía, monitoreo ambiental y servicios geoespaciales.
El sector se distinguió de los modelos tradicionales de “economía compartida” como Uber y Airbnb al reestructurar fundamentalmente cómo fluye el valor a través de las redes. En los sistemas DePIN, los participantes comparten directamente las recompensas mediante tokenización en lugar de concentrar las ganancias entre los accionistas. Esta diferencia arquitectónica representaba lo que Ramakrishnan y otros defensores de la industria veían como la verdadera oportunidad de las criptomonedas para crear un alineamiento económico significativo.
De las Finanzas al Liderazgo en Inversiones DePIN
El camino de Ramakrishnan para convertirse en un defensor de DePIN refleja tanto movimientos estratégicos en su carrera como una convicción genuina sobre el potencial del sector. Tras graduarse en Harvard en 2018, inicialmente siguió caminos tradicionales en finanzas en Goldman Sachs antes de unirse a Apollo, una de las firmas de capital privado más grandes del mundo. Estos años, como él mismo describe, implicaron una experiencia sustancial en inversión en diversos sectores.
El punto de inflexión llegó en 2022, cuando Ramakrishnan hizo la transición al emergente espacio DePIN a través de su trabajo en la administración del programa de subvenciones tempranas de Helium. Helium representaba un concepto de prueba—habiendo sido pionero en infraestructura de banda ancha descentralizada desde 2016, sirvió como plantilla para cómo las redes tokenizadas podrían coordinar el despliegue de infraestructura del mundo real. Trabajando directamente con emprendedores ingeniosos que construían sobre la infraestructura de Helium, Ramakrishnan fue testigo de primera mano de lo que él llama una oportunidad “que vale la pena apostar”.
Esta convicción lo llevó a cofundar EV3 Ventures, una firma de capital de riesgo enfocada específicamente en inversiones en DePIN y desarrollo del ecosistema. Más allá del despliegue de capital, Ramakrishnan ha moldeado activamente el discurso de la industria, destacando especialmente la organización de la Cumbre DePIN en Nueva York en agosto de 2024, que reunió a actores clave de toda la capa de infraestructura emergente.
La Escala del Mercado y el Razonamiento Económico
La escala del desarrollo de DePIN justifica la confianza de Ramakrishnan. La capitalización de mercado colectiva de los proyectos DePIN superó los 20 mil millones de dólares en 2024, y la firma de investigación Messari—que acuñó la terminología DePIN tras un concurso público de nombres en 2022—estime el impacto económico más amplio del sector en billones de dólares.
Ramakrishnan identifica dos factores convergentes que impulsan este crecimiento. Primero, los sistemas tradicionales de infraestructura gestionados por gobiernos, grandes corporaciones y instituciones financieras establecidas se han quedado cada vez más atrás en comparación con las necesidades globales de infraestructura. Segundo, las redes DePIN han comenzado a demostrar una economía y funcionalidad superiores en comparación con sus contrapartes centralizadas. La telecomunicación representa un caso de estudio particularmente convincente, donde las redes descentralizadas muestran ventajas potenciales en velocidad de despliegue, eficiencia de costos y calidad del servicio.
Posicionando DePIN Dentro de una Transformación Económica Más Amplia
Ramakrishnan contextualiza DePIN dentro de un arco más largo de transformación social. Tras la crisis financiera de 2008, argumenta, la confianza en las instituciones jerárquicas tradicionales se debilitó, abriendo espacio a modelos organizativos alternativos. DePIN representa esta alternativa—sistemas donde los participantes mantienen mayor autonomía y capturan valor de manera más directa a través de sus contribuciones.
Esta perspectiva eleva a DePIN más allá de una simple innovación tecnológica, hacia una reconfiguración estructural de cómo las sociedades coordinan la provisión de infraestructura. En lugar de entidades centralizadas como Verizon o T-Mobile controlando las redes de telecomunicaciones, o utilidades gestionadas por el gobierno controlando las redes eléctricas, DePIN propone que estos sistemas puedan operar mediante redes coordinadas por tokens donde los participantes individuales se conviertan en accionistas.
Perspectivas Futuras sobre el Desarrollo de DePIN
A medida que el sector maduró en 2024 y hacia 2025, Ramakrishnan esbozó tres predicciones específicas sobre cómo evolucionaría DePIN. Primero, anticipó que los gobiernos estatales y locales comenzarían a desplegar sistemas DePIN para gestionar la producción de energía renovable e incentivar la generación distribuida. Segundo, proyectó que las plataformas DePIN introducirían estructuras de recompensa escalonadas, asignando una mayor compensación a los participantes con mejores calificaciones de rendimiento y reputaciones establecidas dentro de sus redes.
Tercero, y quizás lo más importante, Ramakrishnan predijo que las naciones en desarrollo emergirían como líderes en la adopción de soluciones de infraestructura descentralizada. Esto refleja tanto la urgencia inmediata de infraestructura en estas regiones como el patrón documentado de “saltarse etapas” visto en otros dominios tecnológicos, donde regiones con recursos limitados a veces omiten soluciones tradicionales para adoptar enfoques más nuevos.
El Camino a Seguir
El panorama de inversión en infraestructura en 2025 y hacia 2026 refleja la evaluación de Ramakrishnan. Cientos de millones en capital siguen fluyendo hacia empresas DePIN en docenas de industrias, lo que sugiere una confianza institucional sostenida en la trayectoria del sector. Para Ramakrishnan personalmente, DePIN no solo representa una tesis de inversión, sino un vehículo para crear mejoras tangibles en la forma en que funciona la infraestructura global—alineando incentivos financieros con utilidad genuina, una combinación que ha resultado difícil de lograr en muchos ciclos tecnológicos anteriores.