No creas en la "trabajo duro para hacerte rico", eso solo es un anestésico para mantener a la fuerza laboral de base tranquila. El esfuerzo puro no solo es barato, sino que además tiene beneficios marginales decrecientes. Aunque pases 24 horas al día sin dormir apretando tornillos, no podrás comprar una vivienda en Beijing. Porque tu "esfuerzo" crece de manera lineal; mientras que la "dividendo de la era" explota de forma exponencial. La llamada "dividendo" es, en esencia, un ascensor que sube rápidamente. Tú haces flexiones en el ascensor pensando que es tu buena condición física lo que te hace subir, pero en realidad es porque el ascensor está en movimiento. Y aquellos que no logran subir al ascensor, aunque corran hasta romperse las piernas en las escaleras, solo podrán oler los gases de escape que dejas atrás. La verdadera capacidad nunca es la resistencia de "trabajar duro sin parar", sino la capacidad de "levantar la vista y ver el camino" y la decisión de "atreverse a subir". En este mundo, la elección es más importante que el esfuerzo, y la tendencia más que el talento. Lo que debes hacer es ser quien presiona el botón del ascensor, no quien se encarga de repararlo.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
No creas en la "trabajo duro para hacerte rico", eso solo es un anestésico para mantener a la fuerza laboral de base tranquila. El esfuerzo puro no solo es barato, sino que además tiene beneficios marginales decrecientes. Aunque pases 24 horas al día sin dormir apretando tornillos, no podrás comprar una vivienda en Beijing. Porque tu "esfuerzo" crece de manera lineal; mientras que la "dividendo de la era" explota de forma exponencial. La llamada "dividendo" es, en esencia, un ascensor que sube rápidamente. Tú haces flexiones en el ascensor pensando que es tu buena condición física lo que te hace subir, pero en realidad es porque el ascensor está en movimiento. Y aquellos que no logran subir al ascensor, aunque corran hasta romperse las piernas en las escaleras, solo podrán oler los gases de escape que dejas atrás. La verdadera capacidad nunca es la resistencia de "trabajar duro sin parar", sino la capacidad de "levantar la vista y ver el camino" y la decisión de "atreverse a subir". En este mundo, la elección es más importante que el esfuerzo, y la tendencia más que el talento. Lo que debes hacer es ser quien presiona el botón del ascensor, no quien se encarga de repararlo.