Vives tan cansado porque quieres ser un "buen" persona. Tienes miedo de decepcionar a tus padres, de que tus amigos no estén contentos, de que tus colegas hablen a tus espaldas. Cuidas cada detalle, podando cuidadosamente a ti mismo, hasta convertirte en una planta en maceta que nadie puede criticar, pero que tú mismo ya no reconoces. Debes entender que la libertad tiene un precio, y ese precio es "ser odiado". Cuando te atreves a colgar esas llamadas que no quieres atender, a rechazar esas cenas a las que no quieres ir, a permitir que los demás se decepcionen de ti, entonces tu vida acaba de comenzar. Entonces surge la pregunta: ¿quieres ser un muerto perfecto en la boca de los demás, o quieres ser un "cabron" vivo en tu propio mundo?
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Vives tan cansado porque quieres ser un "buen" persona. Tienes miedo de decepcionar a tus padres, de que tus amigos no estén contentos, de que tus colegas hablen a tus espaldas. Cuidas cada detalle, podando cuidadosamente a ti mismo, hasta convertirte en una planta en maceta que nadie puede criticar, pero que tú mismo ya no reconoces. Debes entender que la libertad tiene un precio, y ese precio es "ser odiado". Cuando te atreves a colgar esas llamadas que no quieres atender, a rechazar esas cenas a las que no quieres ir, a permitir que los demás se decepcionen de ti, entonces tu vida acaba de comenzar. Entonces surge la pregunta: ¿quieres ser un muerto perfecto en la boca de los demás, o quieres ser un "cabron" vivo en tu propio mundo?