Cinco instituciones de criptomonedas en EE. UU. obtienen la aprobación para la licencia de banco fiduciario: el sistema en dólares enfrentará un cambio histórico

2025年12月,美国货币监理署(OCC)一份不起眼的批准公告在华盛顿发布,却在金融界激起巨大涟漪。Ripple、Circle、Paxos、BitGo y Fidelity Digital Assets cinco empresas de activos criptográficos fueron oficialmente aprobadas para convertirse en bancos fiduciarios federales. El verdadero significado de esta decisión va mucho más allá de la simple “licencia bancaria” — marca un punto de inflexión en el que toda la industria de las finanzas digitales pasa de estar en los márgenes del sistema financiero a formar parte del núcleo del marco regulatorio federal.

¿Qué significa la licencia de banco fiduciario federal?

Muchos malinterpretan el alcance de esta aprobación. No se trata de una licencia bancaria comercial tradicional, sino de una licencia de Banco Fiduciario Nacional (National Trust Bank) — un tipo de licencia que existe en el sistema bancario estadounidense desde hace tiempo, pero que rara vez recibe atención externa.

“Privilegios federales” en el sistema de doble vía

La regulación bancaria en EE. UU. adopta un sistema dual de estados y federales. Poseer una licencia bancaria federal implica estar bajo la supervisión directa del Departamento del Tesoro de EE. UU., pudiendo estar exento de cumplir con los requisitos específicos de cada estado. Este sistema tiene su origen en la Ley de Bancos Nacionales de 1864 y es una herramienta clave para la creación de un mercado financiero unificado en EE. UU.

Para las empresas de criptomonedas, este cambio es crucial. Hasta ahora, incluso empresas líderes como Circle o Ripple, para operar legalmente en los 50 estados, debían obtener licencias de remesas (MTL) en cada uno, enfrentándose a requisitos regulatorios muy diversos — un verdadero “laberinto regulatorio”. La identidad como banco fiduciario federal significa estándares de cumplimiento unificados, un pasaporte comercial a nivel nacional y una mejora cualitativa en la autoridad regulatoria.

¿Por qué no una “banca comercial completa”?

Estas cinco instituciones no pueden aceptar depósitos asegurados por la FDIC ni otorgar préstamos comerciales. Las organizaciones bancarias tradicionales (como el Instituto de Políticas Bancarias) acusan que esto constituye una “competencia desigual”. Pero para los emisores de criptomonedas, esta estructura encaja perfectamente.

Tomemos como ejemplo a Circle, emisora de USDC, o Ripple, que emite RLUSD. Su lógica comercial se basa en un sistema de reservas 100%. Las stablecoins no expanden crédito ni utilizan un modelo de reservas fraccionarias, por lo que no presentan riesgos sistémicos típicos de los bancos tradicionales. En este contexto, la protección FDIC no solo es innecesaria, sino que además añade carga regulatoria.

Lo más importante es la naturaleza de la licencia de banco fiduciario — el deber fiduciario (fiduciary duty). Esto significa que la entidad poseedora de la licencia debe legalmente mantener separados los activos de los clientes de sus propios fondos, priorizando siempre los intereses del cliente. Tras el escándalo de malversación de activos de FTX, esto tiene un significado claro para toda la industria cripto: la segregación de activos pasa de ser una promesa de la empresa a una obligación legal federal.

De “custodia” a “centro de pagos”: una actualización

El director de OCC, Jonathan Gould, afirmó claramente que la integración de estos bancos federales “proporcionará a los consumidores nuevos productos, nuevos servicios y nuevas fuentes de crédito, fortaleciendo la vitalidad, competitividad y diversidad del sistema bancario”. Esto crea una base política para la integración de las empresas de criptomonedas.

El avance clave es que la OCC otorga a los bancos fiduciarios federales el derecho a solicitar acceso a la red de pagos del Sistema de la Reserva Federal. El objetivo real no es solo el título de “banco”, sino el acceso directo a la red de compensación del banco central.

Por ejemplo, Paxos, aunque ha establecido un ejemplo de cumplimiento bajo la estricta supervisión del Departamento de Servicios Financieros de Nueva York, no puede integrarse directamente en la red de pagos federal. La nueva estructura permite que estas instituciones continúen emitiendo stablecoins, tokenizando activos y ofreciendo servicios de custodia. Esto significa que: la emisión de stablecoins y la tokenización de activos se incorporan oficialmente en la categoría legal de “servicios bancarios”.

Una vez implementado, estas instituciones podrán conectarse directamente a Fedwire o CHIPS, sin depender de bancos comerciales tradicionales como intermediarios. De “gestor de activos” a “nodo de red de pagos directo” — este es el avance estructural más importante en toda la transformación regulatoria.

¿Por qué es tan valiosa esta licencia?

El valor central de la licencia de banco fiduciario federal no radica en la identidad de “banco”, sino en que abre la vía para acceder al sistema de compensación de la Reserva Federal. Esto es precisamente lo que el CEO de Ripple, Brad Garlinghouse, llama un “avance significativo”, y también la raíz de la inquietud de los grupos de presión tradicionales (BPI). Para los primeros, representa un aumento en eficiencia y certeza; para los segundos, una redistribución del control sobre la infraestructura financiera monopolística a largo plazo.

¿Qué implica acceder directamente a la Reserva Federal?

Antes, las empresas de criptomonedas siempre estaban en la “periferia” del sistema en dólares. Ya sea USDC de Circle o los productos de pagos transfronterizos de Ripple, cualquier liquidación en dólares requería un banco intermediario — el llamado “banco corresponsal” (correspondent banking). En apariencia, solo era un proceso largo, pero en realidad generaba tres grandes problemas en la industria.

Primero, la incertidumbre sobre la existencia del derecho. Durante años, los bancos han interrumpido unilateralmente sus servicios a las empresas cripto. Cuando un banco corresponsal se retira, el canal fiat de la empresa se corta de inmediato, paralizando su negocio. Esto refleja la verdadera tendencia de “desbancarización”.

Segundo, la estructura de costos y eficiencia. Bajo el modelo de banco corresponsal, cada transferencia pasa por múltiples niveles de compensación bancaria, cada uno con tarifas y retrasos. Para pagos de alta frecuencia y stablecoins, esta estructura de costos es inaceptable.

Tercero, el riesgo de liquidación. El sistema bancario tradicional opera en T+1 o T+2, con fondos en tránsito que bloquean liquidez y están expuestos a riesgos de crédito bancario. En 2023, cuando colapsó Silicon Valley Bank, Circle tenía aproximadamente 33 mil millones de dólares en reservas USDC en esa institución, una suma que quedó “en el aire” — una lección que aún advierte a la industria.

La identidad de banco fiduciario redefine esta estructura. Desde el punto de vista institucional, las empresas con licencia pueden solicitar abrir una “cuenta principal” en la Reserva Federal. Tras la aprobación, podrán acceder directamente a Fedwire y otras redes de compensación federales, logrando liquidaciones inmediatas e irrevocables en dólares, sin intermediarios. Esto significa que, en el aspecto de liquidación, por primera vez, Circle y Ripple están en el mismo nivel que JPMorgan o Citibank.

No solo reducción de costos, sino ahorro de escala estructural

Obtener una cuenta principal genera beneficios económicos de carácter estructural, no solo marginal. La clave es que la conexión directa a Fedwire elimina completamente los múltiples niveles de intermediación y sus costos asociados. Según la experiencia del sector y las tarifas oficiales de Fedwire para 2026(https://www.frbservices.org/), en transacciones de alta frecuencia y grandes volúmenes (como stablecoins y pagos institucionales), este modelo puede reducir los costos de liquidación en un 30%-50%.

El ahorro en costos proviene de dos niveles:

  1. Ventajas en tarifas directas: Fedwire cobra tarifas mucho menores por pagos de gran volumen en comparación con las transferencias bancarias tradicionales.
  2. Simplificación estructural: Eliminación de tarifas relacionadas con bancos corresponsales, costos de mantenimiento de cuentas y gestión de liquidez.

Por ejemplo, Circle procesa en promedio cerca de 800 mil millones de dólares en reservas USDC diariamente. Si lograra acceso directo, el ahorro en tarifas de canalización sería de varios cientos de millones de dólares anuales. Esto no es una simple optimización, sino una transformación fundamental del modelo de negocio. Por ello, la cuenta principal será una ventaja competitiva clave en tarifas y eficiencia operativa para los emisores de stablecoins.

La redefinición del estatus legal y financiero de las stablecoins

Cuando los emisores de stablecoins operan como bancos fiduciarios federales, el estatus de sus productos también cambia. En el modelo anterior, USDC o RLUSD eran más bien “certificados digitales de empresas tecnológicas”, cuya seguridad dependía de la gestión del emisor y la confiabilidad de sus socios bancarios. En la nueva estructura, las reservas de stablecoins se colocan en un sistema fiduciario regulado por OCC, completamente separado legalmente de los activos del emisor.

Esto no equivale a una CBDC, ni implica protección FDIC, pero la combinación de “reserva 100%”, “supervisión federal” y “deber fiduciario” otorga a las stablecoins una calificación crediticia superior a la de la mayoría de las stablecoins offshore.

El impacto más directo se refleja en el nivel de pagos. La función ODL (liquidez bajo demanda) de Ripple, que ha estado limitada por horarios bancarios y disponibilidad de canales fiat, podrá operar en un entorno de liquidación 24/7 y sin fisuras, mejorando significativamente la fiabilidad de las liquidaciones transfronterizas.

La reacción del mercado refleja expectativas racionales

Aunque se considera un evento histórico, la reacción del mercado ha sido tranquila. Los precios de activos relacionados con XRP o USDC no han variado mucho. Pero esto no significa una subestimación: el mercado lo ve como una transformación a largo plazo en las instituciones, no como una oportunidad de especulación a corto plazo.

El CEO de Ripple, Brad Garlinghouse, afirmó que esto representa “el estándar más alto de cumplimiento para stablecoins”, destacando que RLUSD ahora está bajo la supervisión dual del federal (OCC) y del estatal (NYDFS), y acusó a los grupos de presión bancarios: “Su estrategia anticompetitiva ya no tiene lugar. Afirmaban que la industria cripto no cumple las reglas, y ahora estamos directamente bajo la supervisión del OCC. ¿Qué temen ustedes?”

La declaración oficial de Circle señala que la licencia de banco fiduciario nacional cambiará fundamentalmente la confianza institucional, permitiendo a los emisores ofrecer servicios de custodia digital con responsabilidad fiduciaria a clientes institucionales. La conclusión de ambas partes es clara: de “usuarios de servicios financieros” a “participantes del sistema financiero” — la era de las finanzas cripto entra en una nueva etapa. Esta licencia no solo es una autorización, sino también una vía segura para instituciones que han sido reacias por la incertidumbre regulatoria.

La “gran oportunidad” en la era Trump y la Ley de Genios

Para entender los logros de hoy, hay que retroceder tres o cuatro años. En ese entonces, parecía imposible que las empresas cripto fueran reconocidas como “bancos” por el sistema federal para fines de 2025. Esa posibilidad no surgió de avances tecnológicos, sino de un cambio político y regulatorio profundo. La vuelta de Trump y la aprobación de la Ley de Genios abrieron la puerta a que las finanzas cripto se integraran en el sistema federal.

De “desbancarización” a aceptación institucional

Durante la administración de Biden, la industria cripto estuvo sometida a una regulación estricta y a una gran incertidumbre. Tras la quiebra de FTX en 2022, el foco regulatorio se desplazó a “la gestión del riesgo”, y los bancos fueron instados a alejarse de los negocios cripto. La industria denominó ese período como “desbancarización”, y algunos congresistas incluso hablaron de un “segundo punto de estrangulamiento”. Según un informe de investigación del Comité de Servicios Financieros de la Cámara, muchos bancos suspendieron sus relaciones con empresas cripto bajo presión no oficial de las autoridades regulatorias. La salida de Silvergate y Signature Bank fue emblemática de esa tendencia. La lógica entonces era simple y brutal: mejor aislar los riesgos cripto del sistema bancario que regularlos.

En 2025, esa lógica se invirtió por completo. Trump, durante su campaña, apoyó públicamente a la industria cripto, prometiendo convertir a EE. UU. en un “centro global de innovación en cripto”. Tras su regreso al poder, los activos digitales dejaron de ser solo riesgos y pasaron a formar parte de una agenda más amplia de finanzas y estrategia. La transformación clave fue que las stablecoins empezaron a entenderse como herramientas para fortalecer la posición del dólar en el escenario internacional. La Casa Blanca, en la firma de la Ley de Genios, afirmó que las stablecoins reguladas ayudarían a aumentar la demanda de bonos del Tesoro estadounidense y a reforzar la influencia global del dólar en la era digital. Esto redefine el papel de los emisores de stablecoins en el sistema financiero estadounidense.

La estructura de la Ley de Genios

En julio de 2025, Trump firmó la Ley de Genios. Es la primera ley federal que establece un marco legal claro para las stablecoins y las instituciones relacionadas. La ley permite que empresas no bancarias que cumplan ciertos requisitos obtengan la condición de “emisores calificados de stablecoins de pago”, bajo supervisión federal. Esto abre un canal institucional para empresas como Circle y Paxos, que han estado fuera del sistema financiero tradicional.

Más aún, la ley impone requisitos estrictos de reserva: las stablecoins deben estar 100% respaldadas por dólares en efectivo o bonos del Tesoro a corto plazo. Esto excluye las stablecoins algorítmicas y otros activos riesgosos, en línea con el modelo de “sin depósitos ni préstamos” de los bancos fiduciarios.

Además, la ley establece un derecho de prioridad de redención para los titulares de stablecoins: en caso de quiebra del emisor, las reservas deben ser priorizadas para recomprar las stablecoins, reduciendo significativamente las preocupaciones regulatorias y aumentando la confianza de los clientes institucionales.

En este marco, la emisión de licencias de bancos fiduciarios federales por parte del OCC a cinco empresas cripto es una extensión lógica del marco legal.

La resistencia del sistema financiero tradicional y la lucha en ciernes

Para la industria cripto, esto representa un avance; para Wall Street, una invasión. La aprobación del OCC a cinco empresas como bancos fiduciarios federales no fue bien recibida por todos, sino que generó una fuerte resistencia de los bancos tradicionales, encabezada por el Instituto de Políticas Bancarias (BPI). La guerra entre “los viejos bancos” y “los nuevos bancos” acaba de comenzar.

Las tres principales respuestas del BPI

El BPI representa los intereses de gigantes como JPMorgan, Bank of America y Citibank. Tras el anuncio, sus líderes lanzaron críticas duras, tocando profundas diferencias filosóficas regulatorias.

Primero, “la apariencia de arbitraje bajo la máscara de la confianza fiduciaria”. Acusan que las empresas cripto obtienen licencias de “confianza” solo en apariencia, en realidad realizan actividades bancarias centrales — pagos y liquidaciones — y su importancia sistémica puede superar a la de muchos bancos medianos. Pero, debido a su estatus de fideicomiso, sus matrices (como Circle Internet Financial) escapan de la supervisión integral del Fed, lo que significa que las autoridades no pueden revisar el desarrollo de software ni las inversiones de la matriz — si un error en el código causa pérdidas, esto se vuelve un “punto ciego” en la regulación.

Segundo, “la destrucción de las barreras entre banca y tecnología”. El BPI advierte que permitir que Ripple, Circle y otros tengan bancos destruye las barreras que protegen al sistema financiero de la competencia de gigantes tecnológicos. Lo que más molesta es la competencia desigual: las empresas tecnológicas pueden usar redes sociales y monopolios de datos para desplazar a los bancos, sin tener que cumplir con obligaciones como la Reinvestment Act (CRA).

Tercero, “la falta de protección contra riesgos sistémicos y de conducta”. Como estos nuevos bancos fiduciarios no tienen seguro FDIC, si una stablecoin se despegara y causara pánico, el sistema de seguro de depósitos tradicional no se activaría. El BPI afirma que esto podría desencadenar una crisis similar a la de 2008, sin una red de seguridad.

La última línea de defensa: la Reserva Federal

La aprobación del OCC no es el final. Para estas cinco nuevas “bancos fiduciarios federales”, la última y más importante barrera para acceder al sistema de pagos de la Fed — la aprobación de la cuenta principal en la Reserva Federal — aún está en manos de la Fed.

Aunque el OCC las reconoce como bancos, en el sistema dual de EE. UU., la Fed tiene discrecionalidad total. La experiencia del banco cripto de Wyoming, Custodia Bank, que fue rechazado en una demanda, muestra que aún existe un gran abismo entre la licencia y la posibilidad de tener una cuenta principal en la Fed.

Este será el próximo campo de batalla para los grupos de presión tradicionales. Sin poder bloquear la emisión de licencias por parte del OCC, la BPI presionará a la Fed para que establezca condiciones estrictas para las cuentas principales — por ejemplo, exigir que los estándares AML sean tan rigurosos como los de JPMorgan, o que las matrices aporten garantías adicionales.

Para Ripple y Circle, la verdadera competencia comienza ahora: tener licencia pero no tener cuenta principal significa seguir dependiendo de bancos corresponsales, y la identidad de “banco nacional” pierde valor sustancialmente.

Conclusión: el camino no termina en la regulación

Es evidente que la lucha por las licencias no será el final. Por un lado, la regulación estatal sigue siendo un área gris. La autoridad del Departamento de Servicios Financieros de Nueva York (NYDFS) y otros reguladores estatales continúa siendo dominante en la supervisión cripto. La expansión de la autoridad federal puede generar nuevas disputas de poder.

Por otro lado, aunque la Ley de Genios ya está en vigor, muchos detalles aún deben ser definidos por las autoridades regulatorias — requisitos de capital, segregación de riesgos, estándares de ciberseguridad, etc. La batalla real se jugará en estos aspectos técnicos en los próximos meses.

Además, hay que seguir muy de cerca la reacción del mercado. Tras obtener la condición de banco, las empresas cripto pueden convertirse en socios tecnológicos de las instituciones tradicionales o en objetivos de adquisición. Los bancos tradicionales podrían comprar empresas cripto para fortalecer sus capacidades tecnológicas, o el propio panorama financiero puede ser reconfigurado.

Una cosa está clara: la aprobación del OCC no es el fin de la controversia, sino un nuevo comienzo. La integración de las finanzas cripto en el sistema continúa, pero cómo equilibrar innovación, estabilidad y competencia será la pregunta central que enfrentará la regulación financiera de EE. UU. en los próximos años.

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