El proceso judicial contra la plataforma Pump.fun se convirtió de una demanda privada de inversores enfadados en una investigación exhaustiva de todo el ecosistema. Todo comenzó de manera inocente: unos pocos traders que perdieron dinero en tokens meme acusaron a la plataforma de emisión no registrada de valores. Pero en cuestión de meses, el caso se expandió sin cesar: en la lista de demandados se añadieron Solana Labs, Jito Labs y sus directivos, las acusaciones pasaron de simple fraude a actividad criminal organizada, y las pruebas pasaron de hipótesis a miles de mensajes internos que supuestamente revelan una conspiración profunda.
Cómo empezó todo: pérdidas de unos cientos de dólares
La historia empezó de forma sorprendentemente sencilla. En enero de 2025, cuando el mercado de memecoins vivía un auge sin precedentes impulsado por TRUMP-coin, un inversor llamado Kendall Carnahan presentó una demanda en el Distrito Sur de Nueva York. Su reclamación era directa: compró tokens $PNUT en Pump.fun, perdió dinero y acusó a la plataforma de emisión ilegal de valores no registrados.
Carnahan creía que todos los mem-tokens en la plataforma eran en realidad contratos de inversión que caían bajo la definición de valores según la Ley de Valores de 1933 de EE. UU. Sin embargo, el demandante no llamó mucho la atención — sus pérdidas sumaron solo 231 dólares. Pero esta demanda menor sirvió como catalizador para algo mayor.
Solo dos semanas después, el 30 de enero, otro inversor, Diego Aguilar, presentó una demanda similar pero con un alcance más amplio. Aguilar compraba numerosos mem-tokens en la plataforma — $FRED, $FWOG, $GRIFFAIN y otros — y su demanda buscaba representar los intereses de todos los traders afectados. Dos demandas independientes rápidamente llamaron la atención del tribunal.
Unificación de demandas: cuando aparece un jugador con pérdidas millonarias
La jueza Colleen McMahon reconoció en junio de 2025 que no era eficiente tratar los dos casos por separado. Ambas acusaban a los mismos demandados — la empresa operativa Baton Corporation Ltd y los tres fundadores de Pump.fun, incluyendo al director operativo Alon Cohen, al director técnico Dylan Kerler y al CEO Noah Tweedale — por violaciones similares.
La jueza rechazó categóricamente la propuesta de los abogados de tratar los casos por separado. Emitió la decisión final el 26 de junio sobre la unión oficial. Al mismo tiempo, conforme a la Ley de Reforma de Demandas Privadas sobre Valores (PSLRA), el tribunal designó como principal demandante a Michael Okafor, cuyo daño fue de aproximadamente 242 mil dólares — una suma enorme en comparación con los demás. Okafor se convirtió en la cara de la demanda colectiva.
Este giro fue decisivo. Ahora los demandantes actuaban como un frente unido con una estrategia monolítica.
Un giro en el caso: las acusaciones se amplían a Solana y Jito
En julio, los demandantes presentaron una ampliación de la denuncia que cambió para siempre el carácter del caso. Además de Pump.fun, en la acusación figuran Solana Labs, Solana Foundation y sus directivos, así como Jito Labs y su alta dirección.
Los demandantes propusieron una versión revolucionaria de los hechos: Pump.fun no actuaba solo, sino que formaba parte de una red criminal junto con Solana y Jito. Solana proporcionaba la infraestructura blockchain, Jito suministraba tecnología MEV para manipular el orden de las transacciones, y Pump.fun servía de fachada para una plataforma de “lanzamiento” “honesta”.
Según los documentos de los demandantes, la tecnología MEV de Jito permitía a los insiders pagar comisiones adicionales — (“propinas”) — para priorizar sus órdenes. Esto significaba un mecanismo sencillo: los insiders se enteraban del token primero, usaban Jito bundles para hacer front-running (de forma prioritaria) en la compra antes que los usuarios normales, y luego vendían con beneficio inmediato. La plataforma, mientras tanto, ganaba una comisión del 1%, como en un casino en cada apuesta.
La estrategia de los demandantes era clara: intentaban demostrar que la estructura descentralizada era una ilusión, y que en realidad existía un sistema coordinado para desviar dinero de los inversores minoristas.
Acusaciones RICO: de fraude a crimen organizado
El mes siguiente, los demandantes presentaron otra ampliación — una acusación formal bajo la ley contra el racketeering (RICO). Ahora afirmaban que Pump.fun, Solana y Jito formaban en conjunto una “organización de extorsión”, que motivaba un sistema manipulado bajo la apariencia de descentralización.
Las principales acusaciones eran:
Venta de valores no registrados: todos los mem-tokens en Pump.fun eran contratos de inversión que requerían registro en la SEC. La plataforma los vendía mediante un mecanismo de bonding curve sin revelar riesgos.
Casino sin licencia: comprar tokens con SOL era, en esencia, una “apuesta” con resultado dependiente de la suerte, y la plataforma actuaba como dealer, cobrando comisión.
Fraude por medios electrónicos: Pump.fun garantizaba un “lanzamiento justo” sin ventas previas, pero secretamente integraba MEV para transacciones prioritarias de insiders.
Lavado de dinero: los demandantes alegaron que el grupo norcoreano Lazarus Group incluso emitió en la plataforma el mem-token “QinShihuang” para mezclar fondos robados con dinero legal.
Falta de protección básica: sin procedimientos KYC, sin verificaciones AML, sin control de edad.
Pruebas que cambiaron todo el caso
El giro real ocurrió después de septiembre de 2025. Un informante secreto entregó a los abogados de los demandantes la primera tanda de chats internos — unas 5000 conversaciones, supuestamente, de canales internos de Pump.fun, Solana Labs y Jito Labs.
Estos documentos contenían registros de coordinación técnica, discusiones sobre “optimización” de procesos comerciales (los demandantes consideraban eufemismos para manipulaciones) y mensajes sobre ventajas de trading insider.
Un mes después, el 21 de octubre, el informante entregó una segunda tanda, aún más grande — más de 10,000 chats y materiales complementarios. En ellos, según los demandantes, se describían en detalle:
La integración técnica entre Pump.fun y Solana Labs
El proceso de implementación de herramientas MEV de Jito en el sistema de trading de Pump.fun
Discusión de procesos que los demandantes interpretaron como manipulación de mercado
Operaciones de trading insider
Los abogados de los demandantes afirmaron en los documentos judiciales que esas 15,000 conversaciones constituyen “pruebas directas de una red de fraude planificada en detalle”, que revela relaciones mucho más profundas entre las tres partes que un simple “socios tecnológicos”.
Momento actual: esperando la próxima bomba
En diciembre de 2025, el tribunal permitió a los demandantes presentar la “Segunda demanda modificada” con nuevas pruebas. Los abogados necesitaban tiempo para analizar más de 15,000 chats, clasificarlos, traducirlos y hacer análisis legales. Solicitaron una extensión, que el tribunal concedió.
El nuevo plazo es el 7 de enero de 2026. Es entonces cuando los demandantes presentarán la demanda ampliada con todas las nuevas pruebas de los chats.
Mientras tanto, los acusados guardan silencio absoluto. El director operativo de Pump.fun, Alon Cohen, no aparece en redes sociales desde hace más de un mes. Los directivos de Solana y Jito tampoco comentan públicamente el caso.
Impacto en el mercado y token PUMP
A pesar de la magnitud del proceso judicial, el mercado de criptomonedas no parece reaccionar con pánico. Solana sigue cotizando sin cambios bruscos precisamente por este caso. Sin embargo, el token PUMP ha sido destruido: su precio actual es de $0.00, lo que representa una caída del 60.21% en un año. Aunque los traders suelen relacionarlo más con la caída del narrativa general de los memecoins que con el proceso judicial.
El volumen semanal de comercio en la plataforma cayó desde su pico en enero, de 3.3 mil millones de dólares, a los actuales 481 millones, una reducción de más del 80%. Curiosamente, el equipo de Pump.fun continúa comprando tokens diariamente, con un total acumulado de 216 millones de dólares, aproximadamente el 15.16% de la oferta en circulación.
Lo que sigue siendo un misterio
A medida que avanza el caso, quedan más preguntas sin respuesta:
¿Quién es ese informante secreto? ¿Un ex empleado? ¿Un competidor? ¿Un agente regulador?
¿Qué contienen exactamente esas 15,000 conversaciones? ¿Pruebas reales de conspiración o conversaciones comerciales sacadas de contexto?
¿Cómo se defenderán los acusados? Por ahora, permanecen en silencio.
La demanda, que empezó con pérdidas de 231 dólares de una sola persona, se ha convertido en una lucha por la misma naturaleza de la descentralización en la industria cripto. En 2026, cuando el tribunal reciba la nueva demanda modificada y el caso siga avanzando, quizás obtengamos respuestas a estas preguntas — o incluso más giros imprevistos.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Gran batalla legal en torno a Pump.fun: cuando 15 mil mensajes revelan una "red de conspiración"
El proceso judicial contra la plataforma Pump.fun se convirtió de una demanda privada de inversores enfadados en una investigación exhaustiva de todo el ecosistema. Todo comenzó de manera inocente: unos pocos traders que perdieron dinero en tokens meme acusaron a la plataforma de emisión no registrada de valores. Pero en cuestión de meses, el caso se expandió sin cesar: en la lista de demandados se añadieron Solana Labs, Jito Labs y sus directivos, las acusaciones pasaron de simple fraude a actividad criminal organizada, y las pruebas pasaron de hipótesis a miles de mensajes internos que supuestamente revelan una conspiración profunda.
Cómo empezó todo: pérdidas de unos cientos de dólares
La historia empezó de forma sorprendentemente sencilla. En enero de 2025, cuando el mercado de memecoins vivía un auge sin precedentes impulsado por TRUMP-coin, un inversor llamado Kendall Carnahan presentó una demanda en el Distrito Sur de Nueva York. Su reclamación era directa: compró tokens $PNUT en Pump.fun, perdió dinero y acusó a la plataforma de emisión ilegal de valores no registrados.
Carnahan creía que todos los mem-tokens en la plataforma eran en realidad contratos de inversión que caían bajo la definición de valores según la Ley de Valores de 1933 de EE. UU. Sin embargo, el demandante no llamó mucho la atención — sus pérdidas sumaron solo 231 dólares. Pero esta demanda menor sirvió como catalizador para algo mayor.
Solo dos semanas después, el 30 de enero, otro inversor, Diego Aguilar, presentó una demanda similar pero con un alcance más amplio. Aguilar compraba numerosos mem-tokens en la plataforma — $FRED, $FWOG, $GRIFFAIN y otros — y su demanda buscaba representar los intereses de todos los traders afectados. Dos demandas independientes rápidamente llamaron la atención del tribunal.
Unificación de demandas: cuando aparece un jugador con pérdidas millonarias
La jueza Colleen McMahon reconoció en junio de 2025 que no era eficiente tratar los dos casos por separado. Ambas acusaban a los mismos demandados — la empresa operativa Baton Corporation Ltd y los tres fundadores de Pump.fun, incluyendo al director operativo Alon Cohen, al director técnico Dylan Kerler y al CEO Noah Tweedale — por violaciones similares.
La jueza rechazó categóricamente la propuesta de los abogados de tratar los casos por separado. Emitió la decisión final el 26 de junio sobre la unión oficial. Al mismo tiempo, conforme a la Ley de Reforma de Demandas Privadas sobre Valores (PSLRA), el tribunal designó como principal demandante a Michael Okafor, cuyo daño fue de aproximadamente 242 mil dólares — una suma enorme en comparación con los demás. Okafor se convirtió en la cara de la demanda colectiva.
Este giro fue decisivo. Ahora los demandantes actuaban como un frente unido con una estrategia monolítica.
Un giro en el caso: las acusaciones se amplían a Solana y Jito
En julio, los demandantes presentaron una ampliación de la denuncia que cambió para siempre el carácter del caso. Además de Pump.fun, en la acusación figuran Solana Labs, Solana Foundation y sus directivos, así como Jito Labs y su alta dirección.
Los demandantes propusieron una versión revolucionaria de los hechos: Pump.fun no actuaba solo, sino que formaba parte de una red criminal junto con Solana y Jito. Solana proporcionaba la infraestructura blockchain, Jito suministraba tecnología MEV para manipular el orden de las transacciones, y Pump.fun servía de fachada para una plataforma de “lanzamiento” “honesta”.
Según los documentos de los demandantes, la tecnología MEV de Jito permitía a los insiders pagar comisiones adicionales — (“propinas”) — para priorizar sus órdenes. Esto significaba un mecanismo sencillo: los insiders se enteraban del token primero, usaban Jito bundles para hacer front-running (de forma prioritaria) en la compra antes que los usuarios normales, y luego vendían con beneficio inmediato. La plataforma, mientras tanto, ganaba una comisión del 1%, como en un casino en cada apuesta.
La estrategia de los demandantes era clara: intentaban demostrar que la estructura descentralizada era una ilusión, y que en realidad existía un sistema coordinado para desviar dinero de los inversores minoristas.
Acusaciones RICO: de fraude a crimen organizado
El mes siguiente, los demandantes presentaron otra ampliación — una acusación formal bajo la ley contra el racketeering (RICO). Ahora afirmaban que Pump.fun, Solana y Jito formaban en conjunto una “organización de extorsión”, que motivaba un sistema manipulado bajo la apariencia de descentralización.
Las principales acusaciones eran:
Venta de valores no registrados: todos los mem-tokens en Pump.fun eran contratos de inversión que requerían registro en la SEC. La plataforma los vendía mediante un mecanismo de bonding curve sin revelar riesgos.
Casino sin licencia: comprar tokens con SOL era, en esencia, una “apuesta” con resultado dependiente de la suerte, y la plataforma actuaba como dealer, cobrando comisión.
Fraude por medios electrónicos: Pump.fun garantizaba un “lanzamiento justo” sin ventas previas, pero secretamente integraba MEV para transacciones prioritarias de insiders.
Lavado de dinero: los demandantes alegaron que el grupo norcoreano Lazarus Group incluso emitió en la plataforma el mem-token “QinShihuang” para mezclar fondos robados con dinero legal.
Falta de protección básica: sin procedimientos KYC, sin verificaciones AML, sin control de edad.
Pruebas que cambiaron todo el caso
El giro real ocurrió después de septiembre de 2025. Un informante secreto entregó a los abogados de los demandantes la primera tanda de chats internos — unas 5000 conversaciones, supuestamente, de canales internos de Pump.fun, Solana Labs y Jito Labs.
Estos documentos contenían registros de coordinación técnica, discusiones sobre “optimización” de procesos comerciales (los demandantes consideraban eufemismos para manipulaciones) y mensajes sobre ventajas de trading insider.
Un mes después, el 21 de octubre, el informante entregó una segunda tanda, aún más grande — más de 10,000 chats y materiales complementarios. En ellos, según los demandantes, se describían en detalle:
Los abogados de los demandantes afirmaron en los documentos judiciales que esas 15,000 conversaciones constituyen “pruebas directas de una red de fraude planificada en detalle”, que revela relaciones mucho más profundas entre las tres partes que un simple “socios tecnológicos”.
Momento actual: esperando la próxima bomba
En diciembre de 2025, el tribunal permitió a los demandantes presentar la “Segunda demanda modificada” con nuevas pruebas. Los abogados necesitaban tiempo para analizar más de 15,000 chats, clasificarlos, traducirlos y hacer análisis legales. Solicitaron una extensión, que el tribunal concedió.
El nuevo plazo es el 7 de enero de 2026. Es entonces cuando los demandantes presentarán la demanda ampliada con todas las nuevas pruebas de los chats.
Mientras tanto, los acusados guardan silencio absoluto. El director operativo de Pump.fun, Alon Cohen, no aparece en redes sociales desde hace más de un mes. Los directivos de Solana y Jito tampoco comentan públicamente el caso.
Impacto en el mercado y token PUMP
A pesar de la magnitud del proceso judicial, el mercado de criptomonedas no parece reaccionar con pánico. Solana sigue cotizando sin cambios bruscos precisamente por este caso. Sin embargo, el token PUMP ha sido destruido: su precio actual es de $0.00, lo que representa una caída del 60.21% en un año. Aunque los traders suelen relacionarlo más con la caída del narrativa general de los memecoins que con el proceso judicial.
El volumen semanal de comercio en la plataforma cayó desde su pico en enero, de 3.3 mil millones de dólares, a los actuales 481 millones, una reducción de más del 80%. Curiosamente, el equipo de Pump.fun continúa comprando tokens diariamente, con un total acumulado de 216 millones de dólares, aproximadamente el 15.16% de la oferta en circulación.
Lo que sigue siendo un misterio
A medida que avanza el caso, quedan más preguntas sin respuesta:
La demanda, que empezó con pérdidas de 231 dólares de una sola persona, se ha convertido en una lucha por la misma naturaleza de la descentralización en la industria cripto. En 2026, cuando el tribunal reciba la nueva demanda modificada y el caso siga avanzando, quizás obtengamos respuestas a estas preguntas — o incluso más giros imprevistos.