La seguridad de los activos criptográficos enfrenta una amenaza cada vez más sofisticada: los ataques de llave inglesa. Este término, que aparentemente trivializa la coerción física mediante herramientas básicas, describe una realidad compleja donde incluso los sistemas de cifrado más avanzados resultan vulnerables ante la violencia directa.
Récord histórico de incidentes en 2025
Según datos divulgados por Ari Redbord, responsable global de políticas y asuntos gubernamentales en TRM Labs, el año 2025 marca un hito preocupante en la historia del crimen relacionado con activos digitales. Los registros documentan aproximadamente 60 casos de ataques de llave inglesa dirigidos contra propietarios de criptomonedas, duplicando significativamente los totales de años anteriores.
La comparación histórica es contundente: 2024 acumuló alrededor de 41 incidentes reportados, mientras que 2021 registró 36 casos. Esta escalada refleja tanto un aumento real de la violencia como una mayor visibilidad del fenómeno en reportes oficiales.
El problema de los datos faltantes
Sin embargo, la cifra de 60 incidentes probablemente subestima la realidad del problema. Redbord advierte que “la cifra real podría ser significativamente superior”, explicando que muchos de estos delitos nunca aparecen en estadísticas de ciberseguridad. Las razones son múltiples:
Muchos casos se clasifican únicamente como robos comunes o asaltos domiciliarios, ocultando el componente específico de llave inglesa dirigido a criptoactivos. Las fuerzas del orden frecuentemente no identifican ni registran adecuadamente el elemento de activos digitales en estos delitos.
Las víctimas, por su parte, dudan en denunciar estos ataques por desconfianza en la capacidad de las autoridades para investigar crímenes relacionados con criptomonedas, generando una cifra negra significativa.
Implicaciones para la seguridad del ecosistema
Esta tendencia subraya la vulnerabilidad inherente de cualquier sistema criptográfico cuando se enfrenta a coerción física. Por sofisticadas que sean las medidas de protección de datos, ningún protocolo de cifrado puede defenderse contra una amenaza directa al propietario del activo. El riesgo, tanto real como percibido, continúa expandiéndose en el ecosistema cripto.
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Ataques físicos contra poseedores de cripto alcanzan cifras alarmantes en 2025: análisis de TRM Labs revela la magnitud oculta de la amenaza
La seguridad de los activos criptográficos enfrenta una amenaza cada vez más sofisticada: los ataques de llave inglesa. Este término, que aparentemente trivializa la coerción física mediante herramientas básicas, describe una realidad compleja donde incluso los sistemas de cifrado más avanzados resultan vulnerables ante la violencia directa.
Récord histórico de incidentes en 2025
Según datos divulgados por Ari Redbord, responsable global de políticas y asuntos gubernamentales en TRM Labs, el año 2025 marca un hito preocupante en la historia del crimen relacionado con activos digitales. Los registros documentan aproximadamente 60 casos de ataques de llave inglesa dirigidos contra propietarios de criptomonedas, duplicando significativamente los totales de años anteriores.
La comparación histórica es contundente: 2024 acumuló alrededor de 41 incidentes reportados, mientras que 2021 registró 36 casos. Esta escalada refleja tanto un aumento real de la violencia como una mayor visibilidad del fenómeno en reportes oficiales.
El problema de los datos faltantes
Sin embargo, la cifra de 60 incidentes probablemente subestima la realidad del problema. Redbord advierte que “la cifra real podría ser significativamente superior”, explicando que muchos de estos delitos nunca aparecen en estadísticas de ciberseguridad. Las razones son múltiples:
Muchos casos se clasifican únicamente como robos comunes o asaltos domiciliarios, ocultando el componente específico de llave inglesa dirigido a criptoactivos. Las fuerzas del orden frecuentemente no identifican ni registran adecuadamente el elemento de activos digitales en estos delitos.
Las víctimas, por su parte, dudan en denunciar estos ataques por desconfianza en la capacidad de las autoridades para investigar crímenes relacionados con criptomonedas, generando una cifra negra significativa.
Implicaciones para la seguridad del ecosistema
Esta tendencia subraya la vulnerabilidad inherente de cualquier sistema criptográfico cuando se enfrenta a coerción física. Por sofisticadas que sean las medidas de protección de datos, ningún protocolo de cifrado puede defenderse contra una amenaza directa al propietario del activo. El riesgo, tanto real como percibido, continúa expandiéndose en el ecosistema cripto.