La Autoridad de Servicios Financieros de Dubái (DFSA) anunció recientemente una decisión importante: prohibir la negociación y circulación de tokens de privacidad dentro del marco del Centro Financiero Internacional de Dubái (DIFC). ¿Por qué hacerlo? La razón es bastante sencilla: las características de anonimato de las monedas de privacidad dificultan mucho a los reguladores rastrear el flujo de fondos, lo que representa un gran desafío para las tareas de lucha contra el lavado de dinero (AML) y el cumplimiento de sanciones internacionales. No solo se prohíben las monedas de privacidad, sino que también se incluyen en la regulación herramientas auxiliares como los mezcladores. Esto refleja la actitud común de los principales centros financieros mundiales respecto a la regulación de los activos criptográficos: la conformidad es prioritaria, y el equilibrio entre privacidad y gestión de riesgos se está inclinando hacia la gestión de riesgos.
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La Autoridad de Servicios Financieros de Dubái (DFSA) anunció recientemente una decisión importante: prohibir la negociación y circulación de tokens de privacidad dentro del marco del Centro Financiero Internacional de Dubái (DIFC). ¿Por qué hacerlo? La razón es bastante sencilla: las características de anonimato de las monedas de privacidad dificultan mucho a los reguladores rastrear el flujo de fondos, lo que representa un gran desafío para las tareas de lucha contra el lavado de dinero (AML) y el cumplimiento de sanciones internacionales. No solo se prohíben las monedas de privacidad, sino que también se incluyen en la regulación herramientas auxiliares como los mezcladores. Esto refleja la actitud común de los principales centros financieros mundiales respecto a la regulación de los activos criptográficos: la conformidad es prioritaria, y el equilibrio entre privacidad y gestión de riesgos se está inclinando hacia la gestión de riesgos.