La entrega es la clave, las capturas de pantalla no cuentan. Un APY bonito es solo un truco. Avanza con pasos pequeños y rápidos, lanza y itera, dejando que los beneficios se capitalicen silenciosamente. La verdadera prueba del producto es su rendimiento real. Por muy brillante que sea el entorno de prueba, no puede ocultar la discrepancia entre marketing y realidad.
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La entrega es la clave, las capturas de pantalla no cuentan. Un APY bonito es solo un truco. Avanza con pasos pequeños y rápidos, lanza y itera, dejando que los beneficios se capitalicen silenciosamente. La verdadera prueba del producto es su rendimiento real. Por muy brillante que sea el entorno de prueba, no puede ocultar la discrepancia entre marketing y realidad.