El fraude en criptomonedas dejó de ser un problema de regiones específicas. En los últimos tres años, investigadores independientes han documentado más de 118 esquemas financieros que atraviesan todo el planeta — desde Silicon Valley hasta mares del sur. La conclusión más provocativa: ninguna geografía está protegida, pero los estereotipos populares no coinciden en absoluto con la realidad.
¿Cuál es en realidad el mapa del fraude en criptomonedas?
Se piensa que África y el sur de Asia son los centros de delitos relacionados con criptomonedas. Pero los datos de las investigaciones muestran algo fundamentalmente diferente. De los 118 casos confirmados de fraude, la distribución global es la siguiente:
41% proviene de la región asiática (India, China, Sudeste Asiático)
28% — de Norteamérica
15% — de Europa
10% — del continente africano
6% — de esquemas no rastreables (a través de redes privadas y tokens anónimos)
Esta distribución ya revela una primera verdad: Norteamérica, casi igual en número de casos que Asia, pero mucho menos mencionada. La tabla de distribución geográfica muestra que los estafadores han conquistado todos los continentes sin excepción.
El tamaño de las pérdidas cuenta otra historia
Cuando se trata de pérdidas financieras por víctima (enero-junio 2025), la imagen cambia por completo. Los 10 países con mayores pérdidas promedio:
EAU — ~$78,000
EE. UU. — ~$77,000
Chile — ~$52,000
India — ~$51,000
Lituania — ~$38,000
Japón — ~$26,000
Irán — ~$25,000
Israel — ~$12,000
Noruega — ~$12,000
Alemania — ~$11,000
Es evidente: en la cima del ranking de robos más costosos están países desarrollados y regiones ricas del Oriente Próximo. Si los estereotipos fueran correctos, Nigeria ocuparía los primeros lugares, pero no aparece en esta lista. Las mayores pérdidas se concentran en jurisdicciones ricas.
¿Dónde crecen más rápido los fraudes?
Las tasas de crecimiento de víctimas (2024-2025) año tras año revelan la dirección de la expansión:
Europa del Este — ~380% de crecimiento anual
Oriente Medio y Norte de África — ~300%
Asia Central y del Sur — ~270%
Norteamérica — ~230%
América Latina — ~200%
Región de Asia-Pacífico — ~140%
Europa en general — ~120%
África subsahariana — ~100%
La dinámica más alta se observa en Europa y en regiones del Oriente Medio. El continente africano muestra la tasa de crecimiento más baja. Si Nigeria y otros países africanos fueran centros de fraude, las cifras serían diametralmente opuestas.
Estadísticas conjuntas de billeteras afectadas
El mapa de billeteras afectadas (2022-2025) muestra la distribución de víctimas en todo el mundo. La mayor concentración se observa en Europa Occidental y del Este, Norteamérica, algunas regiones asiáticas y Oriente Medio. África, contrariamente a los estereotipos, tiene significativamente menos víctimas en comparación con las regiones europeas y americanas.
¿Por qué surgieron los estereotipos?
La función reciente de geolocalización en plataformas de redes sociales ha reforzado la tendencia a culpar a los usuarios por su origen geográfico. Usuarios de India, Nigeria y Rusia se han convertido en objetivos de una xenofobia infundada. Sin embargo, las investigaciones demuestran lo contrario.
Al investigar los casos, se han identificado youtubers estadounidenses, desarrolladores de DeFi europeos y grupos de marketing asiáticos que organizaban los esquemas. El fraude en criptomonedas no es un problema de nacionalidad, sino el resultado de la anonimidad, la falta de regulación y la avaricia humana.
Conclusión: de la xenofobia a la responsabilidad
Para que la ecosistema de criptomonedas madure, se necesita no solo regulación, sino también una reevaluación colectiva de los valores. En lugar de juzgar por nacionalidad, es mejor:
Exigir transparencia: auditorías públicas, procedimientos KYC y divulgación en blockchain deben ser la norma
Apoyar el periodismo de investigación: investigadores y comunidades especializadas ayudan a prevenir pérdidas millonarias
Ser cauteloso: considerar cada proyecto como potencialmente riesgoso hasta que se demuestre su fiabilidad
Denunciar de forma constructiva: en lugar de difundir odio, acudir a canales de verificación y denuncias oficiales
Las criptomonedas nacieron con ideales de descentralización, pero sin responsabilidad se han transformado en una herramienta global de explotación. Los estafadores existen en cada región, y las víctimas están dispersas por todo el mundo. Los datos demuestran convincentemente: el fraude en criptomonedas no es un problema de Nigeria o India, sino un fenómeno mundial. Es hora de acabar con la xenofobia en línea.
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Estafas en criptomonedas sin fronteras: datos globales desmienten estereotipos regionales
El fraude en criptomonedas dejó de ser un problema de regiones específicas. En los últimos tres años, investigadores independientes han documentado más de 118 esquemas financieros que atraviesan todo el planeta — desde Silicon Valley hasta mares del sur. La conclusión más provocativa: ninguna geografía está protegida, pero los estereotipos populares no coinciden en absoluto con la realidad.
¿Cuál es en realidad el mapa del fraude en criptomonedas?
Se piensa que África y el sur de Asia son los centros de delitos relacionados con criptomonedas. Pero los datos de las investigaciones muestran algo fundamentalmente diferente. De los 118 casos confirmados de fraude, la distribución global es la siguiente:
Esta distribución ya revela una primera verdad: Norteamérica, casi igual en número de casos que Asia, pero mucho menos mencionada. La tabla de distribución geográfica muestra que los estafadores han conquistado todos los continentes sin excepción.
El tamaño de las pérdidas cuenta otra historia
Cuando se trata de pérdidas financieras por víctima (enero-junio 2025), la imagen cambia por completo. Los 10 países con mayores pérdidas promedio:
Es evidente: en la cima del ranking de robos más costosos están países desarrollados y regiones ricas del Oriente Próximo. Si los estereotipos fueran correctos, Nigeria ocuparía los primeros lugares, pero no aparece en esta lista. Las mayores pérdidas se concentran en jurisdicciones ricas.
¿Dónde crecen más rápido los fraudes?
Las tasas de crecimiento de víctimas (2024-2025) año tras año revelan la dirección de la expansión:
La dinámica más alta se observa en Europa y en regiones del Oriente Medio. El continente africano muestra la tasa de crecimiento más baja. Si Nigeria y otros países africanos fueran centros de fraude, las cifras serían diametralmente opuestas.
Estadísticas conjuntas de billeteras afectadas
El mapa de billeteras afectadas (2022-2025) muestra la distribución de víctimas en todo el mundo. La mayor concentración se observa en Europa Occidental y del Este, Norteamérica, algunas regiones asiáticas y Oriente Medio. África, contrariamente a los estereotipos, tiene significativamente menos víctimas en comparación con las regiones europeas y americanas.
¿Por qué surgieron los estereotipos?
La función reciente de geolocalización en plataformas de redes sociales ha reforzado la tendencia a culpar a los usuarios por su origen geográfico. Usuarios de India, Nigeria y Rusia se han convertido en objetivos de una xenofobia infundada. Sin embargo, las investigaciones demuestran lo contrario.
Al investigar los casos, se han identificado youtubers estadounidenses, desarrolladores de DeFi europeos y grupos de marketing asiáticos que organizaban los esquemas. El fraude en criptomonedas no es un problema de nacionalidad, sino el resultado de la anonimidad, la falta de regulación y la avaricia humana.
Conclusión: de la xenofobia a la responsabilidad
Para que la ecosistema de criptomonedas madure, se necesita no solo regulación, sino también una reevaluación colectiva de los valores. En lugar de juzgar por nacionalidad, es mejor:
Las criptomonedas nacieron con ideales de descentralización, pero sin responsabilidad se han transformado en una herramienta global de explotación. Los estafadores existen en cada región, y las víctimas están dispersas por todo el mundo. Los datos demuestran convincentemente: el fraude en criptomonedas no es un problema de Nigeria o India, sino un fenómeno mundial. Es hora de acabar con la xenofobia en línea.