La reciente ola del mercado ha sido realmente impresionante. Antes de la publicación de los datos de empleo no agrícola, el mercado de criptomonedas parecía estar en pausa: los toros y los osos se miraban fijamente, BTC fluctuaba alrededor de 92,000 dólares y ETH también oscilaba en torno a 3,180 dólares, con un volumen de operaciones prácticamente agotado. ¿Adivina qué? Por la tarde, de repente, se produjo una caída brutal, con una fuerza tan intensa que rompió la calma de toda la mañana.
Los datos específicos son los siguientes: BTC cayó momentáneamente a 90,500 dólares, muy cerca de esa barrera psicológica de 90,000 dólares, y ETH fue aún más agresivo, cayendo directamente desde 3,180 dólares hasta el nivel de soporte de 3,100 dólares. En poco tiempo, casi 120,000 personas en todo el mercado fueron liquidada, y las señales de fuga de capitales eran más evidentes que nunca. Aunque al cierre hubo un pequeño rebote, la fuerza de la recuperación fue débil, más bien parecía que los bajistas estaban tomando un respiro, sin mostrar ninguna intención de contraataque por parte de los alcistas.
¿Pero por qué sucede esto? La clave está en la confluencia de varias presiones. Dentro de la Reserva Federal, la lucha entre halcones y palomas ha sido intensa últimamente. Por un lado, hay señales dovish derivadas de la desaceleración en los datos de empleo, y por otro, hay que enfrentarse a la persistencia de la inflación. Esta incertidumbre ha pesado directamente sobre el mercado: los inversores no pueden determinar la postura real de la Fed y solo pueden vender en pánico para realizar ganancias y reducir riesgos. Además, los datos macroeconómicos globales son dispares, las expectativas del mercado fluctúan y, en el corto plazo, ¿quién se atreve a mantener posiciones a largo plazo? Esta caída no es solo una corrección técnica, sino más bien el resultado de una reevaluación colectiva de los activos de riesgo.
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La reciente ola del mercado ha sido realmente impresionante. Antes de la publicación de los datos de empleo no agrícola, el mercado de criptomonedas parecía estar en pausa: los toros y los osos se miraban fijamente, BTC fluctuaba alrededor de 92,000 dólares y ETH también oscilaba en torno a 3,180 dólares, con un volumen de operaciones prácticamente agotado. ¿Adivina qué? Por la tarde, de repente, se produjo una caída brutal, con una fuerza tan intensa que rompió la calma de toda la mañana.
Los datos específicos son los siguientes: BTC cayó momentáneamente a 90,500 dólares, muy cerca de esa barrera psicológica de 90,000 dólares, y ETH fue aún más agresivo, cayendo directamente desde 3,180 dólares hasta el nivel de soporte de 3,100 dólares. En poco tiempo, casi 120,000 personas en todo el mercado fueron liquidada, y las señales de fuga de capitales eran más evidentes que nunca. Aunque al cierre hubo un pequeño rebote, la fuerza de la recuperación fue débil, más bien parecía que los bajistas estaban tomando un respiro, sin mostrar ninguna intención de contraataque por parte de los alcistas.
¿Pero por qué sucede esto? La clave está en la confluencia de varias presiones. Dentro de la Reserva Federal, la lucha entre halcones y palomas ha sido intensa últimamente. Por un lado, hay señales dovish derivadas de la desaceleración en los datos de empleo, y por otro, hay que enfrentarse a la persistencia de la inflación. Esta incertidumbre ha pesado directamente sobre el mercado: los inversores no pueden determinar la postura real de la Fed y solo pueden vender en pánico para realizar ganancias y reducir riesgos. Además, los datos macroeconómicos globales son dispares, las expectativas del mercado fluctúan y, en el corto plazo, ¿quién se atreve a mantener posiciones a largo plazo? Esta caída no es solo una corrección técnica, sino más bien el resultado de una reevaluación colectiva de los activos de riesgo.