El mercado actual oscila entre dos fuerzas opuestas: por un lado, las expectativas de que la Reserva Federal inicie un ciclo de reducción de tasas; por otro, el déficit fiscal estadounidense en expansión continua. Esta contienda política determina la dirección del costo del capital y también influye profundamente en el rendimiento de las materias primas y los activos criptográficos.
**¿Cómo ven los tres grandes activos?**
Primero, el dólar estadounidense. Su fortaleza o debilidad no solo depende de las tasas de interés, sino que también refleja la evaluación del mercado sobre la solvencia general de Estados Unidos. En la lógica tradicional, tasas altas hacen que el dólar suba, pero ahora las cosas son diferentes. La incertidumbre política, los enormes déficits y las oscilaciones en las políticas están erosionando la base del dólar como activo seguro. Incluso si la Fed mantiene tasas altas, el dólar podría verse presionado a mediano plazo, y la volatilidad está aumentando.
La verdadera medida de la temperatura es la curva de rendimiento de los bonos del Tesoro. Los rendimientos a corto plazo siguen las expectativas de recorte de tasas de la Fed: si se anticipa una bajada, los rendimientos a corto plazo caen; los rendimientos a largo plazo, en cambio, se ven empujados hacia arriba por las preocupaciones fiscales: cuanto mayor sea el déficit, mayor será el costo de financiamiento a largo plazo. La lucha entre estas dos fuerzas genera una tendencia de "cuesta de toro pronunciada": los rendimientos a corto plazo caen significativamente, mientras que los a largo plazo se mantienen obstinadamente altos.
¿Y qué pasa con Bitcoin? Su motor principal es la liquidez global en dólares. Los datos muestran una relación negativa significativa entre Bitcoin y el índice del dólar: cuando el dólar se debilita, Bitcoin suele subir; cuando el dólar se fortalece, Bitcoin se ve presionado. Esto se debe a que Bitcoin, como activo no soberano, aumenta su atractivo cuando la solvencia marginal de EE. UU. se debilita y las expectativas de depreciación del dólar aumentan. Curiosamente, la correlación entre Bitcoin y las acciones estadounidenses está disminuyendo, ganando independencia.
**Cadena de transmisión de liquidez**
La lógica es la siguiente: el mercado forma la expectativa de que la Fed bajará tasas → esta expectativa presiona al dólar, empujando a la baja los rendimientos a corto plazo de los bonos del Tesoro → se libera liquidez que fluye hacia activos de alto riesgo, incluido Bitcoin → pero al mismo tiempo, las preocupaciones sobre las finanzas a largo plazo de EE. UU. frenan todo el proceso: impiden que los rendimientos a largo plazo de los bonos caigan demasiado y que el dólar se deprecie demasiado.
En pocas palabras, si solo se mira a corto plazo, la expectativa de recorte de tasas favorece a Bitcoin; pero si las preocupaciones fiscales aumentan, este beneficio se verá parcialmente neutralizado. En toda esta cadena, el riesgo fiscal actúa como un "freno" que limita la subida de los precios de los activos.
**¿Cómo deberíamos verlo ahora?**
La verdadera fortaleza o debilidad del dólar depende de la calificación crediticia del país, no solo de las tasas de interés. Los rendimientos de los bonos del Tesoro son un barómetro del costo de financiamiento del gobierno: a corto plazo, reflejan la intención de la Fed; a largo plazo, la situación fiscal. Bitcoin y otros activos criptográficos, en esencia, son versiones de alto riesgo de la liquidez en dólares, con una volatilidad inversa a la solvencia del dólar. Dentro de este marco general, cada cambio en la política será transmitido en capas al mercado.
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El mercado actual oscila entre dos fuerzas opuestas: por un lado, las expectativas de que la Reserva Federal inicie un ciclo de reducción de tasas; por otro, el déficit fiscal estadounidense en expansión continua. Esta contienda política determina la dirección del costo del capital y también influye profundamente en el rendimiento de las materias primas y los activos criptográficos.
**¿Cómo ven los tres grandes activos?**
Primero, el dólar estadounidense. Su fortaleza o debilidad no solo depende de las tasas de interés, sino que también refleja la evaluación del mercado sobre la solvencia general de Estados Unidos. En la lógica tradicional, tasas altas hacen que el dólar suba, pero ahora las cosas son diferentes. La incertidumbre política, los enormes déficits y las oscilaciones en las políticas están erosionando la base del dólar como activo seguro. Incluso si la Fed mantiene tasas altas, el dólar podría verse presionado a mediano plazo, y la volatilidad está aumentando.
La verdadera medida de la temperatura es la curva de rendimiento de los bonos del Tesoro. Los rendimientos a corto plazo siguen las expectativas de recorte de tasas de la Fed: si se anticipa una bajada, los rendimientos a corto plazo caen; los rendimientos a largo plazo, en cambio, se ven empujados hacia arriba por las preocupaciones fiscales: cuanto mayor sea el déficit, mayor será el costo de financiamiento a largo plazo. La lucha entre estas dos fuerzas genera una tendencia de "cuesta de toro pronunciada": los rendimientos a corto plazo caen significativamente, mientras que los a largo plazo se mantienen obstinadamente altos.
¿Y qué pasa con Bitcoin? Su motor principal es la liquidez global en dólares. Los datos muestran una relación negativa significativa entre Bitcoin y el índice del dólar: cuando el dólar se debilita, Bitcoin suele subir; cuando el dólar se fortalece, Bitcoin se ve presionado. Esto se debe a que Bitcoin, como activo no soberano, aumenta su atractivo cuando la solvencia marginal de EE. UU. se debilita y las expectativas de depreciación del dólar aumentan. Curiosamente, la correlación entre Bitcoin y las acciones estadounidenses está disminuyendo, ganando independencia.
**Cadena de transmisión de liquidez**
La lógica es la siguiente: el mercado forma la expectativa de que la Fed bajará tasas → esta expectativa presiona al dólar, empujando a la baja los rendimientos a corto plazo de los bonos del Tesoro → se libera liquidez que fluye hacia activos de alto riesgo, incluido Bitcoin → pero al mismo tiempo, las preocupaciones sobre las finanzas a largo plazo de EE. UU. frenan todo el proceso: impiden que los rendimientos a largo plazo de los bonos caigan demasiado y que el dólar se deprecie demasiado.
En pocas palabras, si solo se mira a corto plazo, la expectativa de recorte de tasas favorece a Bitcoin; pero si las preocupaciones fiscales aumentan, este beneficio se verá parcialmente neutralizado. En toda esta cadena, el riesgo fiscal actúa como un "freno" que limita la subida de los precios de los activos.
**¿Cómo deberíamos verlo ahora?**
La verdadera fortaleza o debilidad del dólar depende de la calificación crediticia del país, no solo de las tasas de interés. Los rendimientos de los bonos del Tesoro son un barómetro del costo de financiamiento del gobierno: a corto plazo, reflejan la intención de la Fed; a largo plazo, la situación fiscal. Bitcoin y otros activos criptográficos, en esencia, son versiones de alto riesgo de la liquidez en dólares, con una volatilidad inversa a la solvencia del dólar. Dentro de este marco general, cada cambio en la política será transmitido en capas al mercado.