Yo medito en el espejo zen en la cima de la montaña nevada
El viento frío golpea una y otra vez la piel frío, que penetra hasta el hueso
La niebla se arremolina a mis pies la tierra se encoje en una sombra tranquila el mundo de repente es muy pequeño
El sol cae sobre mi rostro breve y real como una consolación del vacío
Susurro mantras en voz baja las sílabas salen de mis labios y dientes giran en el aire una capa tras otra desvaneciéndose
Justo donde el eco desaparece de repente entiendo— lo que llamamos Brahman no es un objeto de pensamiento sino el frío, la luz, el sonido y ese momento de silencio simultáneo
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Yo medito en el espejo zen en la cima de la montaña nevada
El viento frío golpea una y otra vez
la piel
frío, que penetra hasta el hueso
La niebla se arremolina a mis pies
la tierra se encoje
en una sombra tranquila
el mundo de repente es muy pequeño
El sol cae sobre mi rostro
breve y real
como una
consolación del vacío
Susurro mantras en voz baja
las sílabas salen de mis labios y dientes
giran en el aire
una capa tras otra
desvaneciéndose
Justo donde el eco desaparece
de repente entiendo—
lo que llamamos Brahman
no es un objeto de pensamiento
sino el frío, la luz, el sonido
y ese momento de silencio simultáneo