El 28 de enero, en este momento clave, la lógica central de la guerra psicológica en el mercado es en realidad muy simple.
La probabilidad de que la Reserva Federal mantenga las tasas de interés sin cambios supera el 90%, esto no es una señal de avestruz, ni una flexibilización repentina—es esencialmente seguir retrasando. Muchas personas lo entienden mal, piensan que esto es algo malo, pero en realidad es exactamente lo contrario, es la situación que más le gusta a los grandes jugadores.
Piensa bien, ¿qué entorno es el más fácil para que los principales ganen dinero? La mala noticia pendiente, la buena noticia que no se puede concretar aún, y el sentimiento de los minoristas agotado una y otra vez. Esa es la dinámica actual.
Los minoristas apuestan a una cosa: "Si bajan las tasas, despegan directamente." Los grandes jugadores calculan otra: "Después de que la expectativa no se cumpla, ¿cuánto valen en realidad las fichas que se han maltratado?" No bajar las tasas no significa que la mala noticia haya desaparecido por completo, sino que más bien parece un juego de paciencia—quien pierda la calma primero, entregará las fichas a bajo precio primero.
¿Y si el 28 de enero no pasa nada? Verás un movimiento así: primero cae el ánimo, las fichas cambian de manos en silencio. Muchos piensan que el mercado se activa en el momento en que las buenas noticias se concretan, pero en realidad no es así. La verdadera recuperación suele comenzar cuando todos empiezan a desesperarse. Esa es la parte más cruel y más real del mercado.
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BlockchainBard
· hace15h
Cuando la mentalidad de los minoristas colapsa, esa es la verdadera oportunidad, no hay duda.
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GhostAddressHunter
· 01-07 09:51
Otra vez esa misma táctica de guerra psicológica, diciendo como si fuera real, en realidad nadie sabe qué pasará mañana
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staking_gramps
· 01-07 09:51
Todos están esperando el día 28, en realidad ya nos han comido hasta el pantalón, jaja
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WealthCoffee
· 01-07 09:32
Una vez más esa estrategia de guerra psicológica, suena bien, pero en realidad se trata de ver quién rompe primero la defensa. Si el 28 no hay recorte de tasas, seguiremos siendo esquilmados; los grandes ya han ideado cómo sacar dinero de los bolsillos de los minoristas.
El 28 de enero, en este momento clave, la lógica central de la guerra psicológica en el mercado es en realidad muy simple.
La probabilidad de que la Reserva Federal mantenga las tasas de interés sin cambios supera el 90%, esto no es una señal de avestruz, ni una flexibilización repentina—es esencialmente seguir retrasando. Muchas personas lo entienden mal, piensan que esto es algo malo, pero en realidad es exactamente lo contrario, es la situación que más le gusta a los grandes jugadores.
Piensa bien, ¿qué entorno es el más fácil para que los principales ganen dinero? La mala noticia pendiente, la buena noticia que no se puede concretar aún, y el sentimiento de los minoristas agotado una y otra vez. Esa es la dinámica actual.
Los minoristas apuestan a una cosa: "Si bajan las tasas, despegan directamente." Los grandes jugadores calculan otra: "Después de que la expectativa no se cumpla, ¿cuánto valen en realidad las fichas que se han maltratado?" No bajar las tasas no significa que la mala noticia haya desaparecido por completo, sino que más bien parece un juego de paciencia—quien pierda la calma primero, entregará las fichas a bajo precio primero.
¿Y si el 28 de enero no pasa nada? Verás un movimiento así: primero cae el ánimo, las fichas cambian de manos en silencio. Muchos piensan que el mercado se activa en el momento en que las buenas noticias se concretan, pero en realidad no es así. La verdadera recuperación suele comenzar cuando todos empiezan a desesperarse. Esa es la parte más cruel y más real del mercado.