He desarrollado un hábito: revisar cada año, al inicio, esas reglas básicas y fáciles de pasar por alto para sobrevivir.
Especialmente cuando el mercado va viento en popa y la cuenta crece. En ese momento es más fácil inflarse y no darse cuenta de que estás en una trampa. Por eso hay que recordarse una y otra vez — mantenerse alejado de esas fuentes de autodestrucción.
Un maestro de inversiones lo resumió muy bien: evitar deudas, evitar personas y cosas malas, mantenerse alejado de los tontos, con esas tres cosas ya estás por encima del 90% de la gente. Suena simple, pero en la práctica es una lección para toda la vida.
**El primer asesino: la deuda**
Lo más cruel del mercado es que — las pérdidas vienen fuertes y rápidas, pero recuperar el dinero lleva una eternidad.
Si pierdes el 50%, necesitas un 100% de ganancia para volver a cero. ¿Perdiste el 75%? Necesitas un 300% de retorno. ¿Perdiste el 90%? Tienes que salir de una tendencia del 900%. Los números parecen exagerados, pero esa es la realidad del apalancamiento.
La deuda es como una espiral mortal con el acelerador pisado. Sin deudas, la verdadera libertad — no tener que arriesgarse constantemente para recuperar lo perdido.
**El segundo asesino: conflictos absurdos**
Esos conflictos que no aportan nada, malas alianzas, demandas, política en la oficina — todos pertenecen a una categoría: consumen energía, no generan valor.
Lo más peligroso no es perder tiempo, sino que estas cosas poco a poco erosionan tu juicio. Cada hora que dedicas a pelear, explicar o reparar relaciones, debilita tu racionalidad. Cuando te das cuenta, ya has cometido un error en tus operaciones.
Frente a esto, hay que actuar con rapidez — cortar por lo sano, sin dilaciones. Luego, enfocar la energía en cosas que realmente puedan generar interés compuesto.
**El tercer asesino: rodearse de tontos**
Mantente alejado de personas que:
No sean razonables, arrogantes, deshonestas; que toman decisiones malas y esperan ser salvadas; que nunca reflexionan sobre sus fracasos; que confunden estar ocupados con avanzar.
La mayoría de las personas están impulsadas por miedo, celos y avaricia. Primero toman decisiones impulsivas basadas en emociones, y luego buscan lógica para justificarlas. Si te quedas mucho tiempo con esas personas, poco a poco te vuelves como ellas — empiezas a reemplazar el pensamiento racional por emociones.
Y esa suele ser la primera señal de que todo empieza a salirse de control.
Hablé mucho, pero en realidad, solo hay una frase: vivir con claridad requiere recordarse a uno mismo de forma periódica.
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ser_ngmi
· 01-08 07:39
Vaya, el 90% de la gente realmente merece perder.
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SoliditySlayer
· 01-07 08:54
¡Vaya, estas tres cosas realmente han dado en el clavo, especialmente esa espiral de apalancamiento! Para recuperar una pérdida del 90%, hay que subir un 900%... Solo pensarlo da desesperación.
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RektHunter
· 01-07 08:53
El apalancamiento es realmente una droga, una vez que recuperas una parte te mata otra...
He desarrollado un hábito: revisar cada año, al inicio, esas reglas básicas y fáciles de pasar por alto para sobrevivir.
Especialmente cuando el mercado va viento en popa y la cuenta crece. En ese momento es más fácil inflarse y no darse cuenta de que estás en una trampa. Por eso hay que recordarse una y otra vez — mantenerse alejado de esas fuentes de autodestrucción.
Un maestro de inversiones lo resumió muy bien: evitar deudas, evitar personas y cosas malas, mantenerse alejado de los tontos, con esas tres cosas ya estás por encima del 90% de la gente. Suena simple, pero en la práctica es una lección para toda la vida.
**El primer asesino: la deuda**
Lo más cruel del mercado es que — las pérdidas vienen fuertes y rápidas, pero recuperar el dinero lleva una eternidad.
Si pierdes el 50%, necesitas un 100% de ganancia para volver a cero. ¿Perdiste el 75%? Necesitas un 300% de retorno. ¿Perdiste el 90%? Tienes que salir de una tendencia del 900%. Los números parecen exagerados, pero esa es la realidad del apalancamiento.
La deuda es como una espiral mortal con el acelerador pisado. Sin deudas, la verdadera libertad — no tener que arriesgarse constantemente para recuperar lo perdido.
**El segundo asesino: conflictos absurdos**
Esos conflictos que no aportan nada, malas alianzas, demandas, política en la oficina — todos pertenecen a una categoría: consumen energía, no generan valor.
Lo más peligroso no es perder tiempo, sino que estas cosas poco a poco erosionan tu juicio. Cada hora que dedicas a pelear, explicar o reparar relaciones, debilita tu racionalidad. Cuando te das cuenta, ya has cometido un error en tus operaciones.
Frente a esto, hay que actuar con rapidez — cortar por lo sano, sin dilaciones. Luego, enfocar la energía en cosas que realmente puedan generar interés compuesto.
**El tercer asesino: rodearse de tontos**
Mantente alejado de personas que:
No sean razonables, arrogantes, deshonestas; que toman decisiones malas y esperan ser salvadas; que nunca reflexionan sobre sus fracasos; que confunden estar ocupados con avanzar.
La mayoría de las personas están impulsadas por miedo, celos y avaricia. Primero toman decisiones impulsivas basadas en emociones, y luego buscan lógica para justificarlas. Si te quedas mucho tiempo con esas personas, poco a poco te vuelves como ellas — empiezas a reemplazar el pensamiento racional por emociones.
Y esa suele ser la primera señal de que todo empieza a salirse de control.
Hablé mucho, pero en realidad, solo hay una frase: vivir con claridad requiere recordarse a uno mismo de forma periódica.