Altas récord en 2025 y expectativas de nuevos picos
Los precios de los metales preciosos en general, y del oro en particular, experimentaron un aumento sin precedentes durante 2025. El precio superó los 4300 dólares por onza en octubre antes de corregir ligeramente y estabilizarse cerca de los 4000 dólares a medida que se acercaba el fin del año. Este movimiento fuerte generó amplios debates en los círculos financieros sobre la posibilidad de que los precios alcancen los 5000 dólares en 2026.
Este ascenso ocurrió en un contexto global complejo, donde el crecimiento económico de las grandes economías se desaceleró, mientras que las políticas monetarias acomodaticias se reanudaron gradualmente. En este entorno, los inversores optaron por redefinir sus estrategias y redirigir sus flujos de capital hacia activos tradicionales seguros. La incertidumbre sobre la deuda soberana y las complicaciones en las cadenas de suministro reforzaron el papel del metal amarillo como una herramienta de protección fundamental en las carteras de inversión más grandes.
Factores principales que influyen en el movimiento de los precios
La demanda alcanza niveles históricos
Los datos del Consejo Mundial del Oro mostraron que la demanda total (incluyendo inversiones) alcanzó las 1249 toneladas en el segundo trimestre de 2025, logrando un aumento del 3% anual. Sin embargo, el valor monetario de la demanda superó las expectativas con un incremento del 45%, alcanzando los 132 mil millones de dólares.
El primer trimestre del año también fue excepcional, con una demanda total de 1206 toneladas, la más alta desde 2016. Durante ese período, los precios subieron aproximadamente un 38% respecto al promedio trimestral de 2860 dólares en el año anterior.
Los fondos cotizados en bolsa (ETFs) de metales preciosos experimentaron flujos de capital significativos, elevando los activos gestionados a 472 mil millones de dólares. Las reservas aumentaron a 3838 toneladas, un 6% más que en el período anterior, acercándose así a su máximo histórico de 3929 toneladas.
En Norteamérica, la demanda lideró con 345.7 toneladas, representando más de la mitad de la demanda global de 618.8 toneladas desde principios de año hasta septiembre. Europa alcanzó 148.4 toneladas y Asia 117.8 toneladas.
Entre los particulares, creció el interés por comprar oro, impulsado por una amplia cobertura mediática y predicciones de incrementos continuos. Datos privados indican que aproximadamente el 28% de los nuevos inversores en mercados avanzados añadieron oro a sus carteras por primera vez.
Aumento de las reservas de los bancos centrales
Los bancos centrales de todo el mundo continuaron reforzando rápidamente sus reservas. En el primer trimestre de 2025, añadieron 244 toneladas, un 24% más que el promedio trimestral de los cinco años anteriores.
El porcentaje de bancos centrales que mantienen reservas en oro aumentó del 37% en 2024 al 44% actual. Esto refleja una estrategia de diversificación de reservas, alejándose de la dependencia del dólar estadounidense.
China, Turquía e India encabezaron la lista de compradores. Solo el banco central chino añadió más de 65 toneladas, manteniendo esta tendencia por el vigésimo segundo mes consecutivo. Turquía, por su parte, elevó sus reservas por encima de las 600 toneladas.
Se espera que las compras de los bancos centrales sigan siendo el principal motor de la demanda hasta finales de 2026, especialmente en los mercados emergentes que buscan proteger sus monedas de la volatilidad en los tipos de cambio.
Restricciones en la oferta profundizan la brecha de precios
La producción minera alcanzó las 856 toneladas en el primer trimestre de 2025, con un modesto aumento del 1% anual. Sin embargo, este incremento limitado no logra cerrar la brecha creciente entre demanda y oferta.
El problema se agravó con la disminución del 1% en los metales reciclados, ya que los propietarios prefirieron mantener sus reservas, apostando a una continuación del alza. Este temor general profundizó notablemente la escasez en la oferta.
Los costos de extracción aumentaron considerablemente. El costo medio de producción global alcanzó los 1470 dólares por onza a mediados de 2025, marcando su nivel más alto en una década. Esto implica que cualquier expansión en la producción será lenta y costosa.
Políticas monetarias y factores económicos
Decisiones de la Reserva Federal
La Reserva Federal de EE. UU. redujo las tasas de interés en 25 puntos básicos en octubre, situándolas en un rango de 3.75-4.00%, siendo esta la segunda reducción desde diciembre de 2024. Las declaraciones indicaron la posibilidad de más recortes si la fortaleza del mercado laboral o el crecimiento se debilitaban.
Algunos gobernadores del banco expresaron su apoyo a medidas adicionales antes de que termine el año. Las expectativas del mercado descuentan otra reducción de 25 puntos básicos en diciembre, siendo la tercera del año.
Informes sugieren que la Fed podría apuntar a una tasa del 3.4% para finales de 2026. Si estas reducciones se materializan, disminuirán los rendimientos reales de los bonos, reduciendo el costo de oportunidad de activos no generadores de intereses como los metales preciosos.
Política monetaria global más amplia
Las previsiones de precios dependen de las políticas monetarias de más de un banco central. El Banco Central Europeo y el Banco de Japón juegan un papel crucial.
Cuando las grandes economías adoptan políticas acomodaticias mediante recortes de tasas o compras de bonos, se debilitan sus monedas locales y disminuyen los rendimientos reales, aumentando la atracción del oro.
Por otro lado, cualquier endurecimiento monetario puede limitar la demanda de metales, especialmente entre inversores institucionales que buscan rentas fijas.
Inflación y deuda soberana
El Banco Mundial estimó que los precios aumentaron un 35% en 2025, pero anticipa una disminución gradual en 2026 a medida que se reduzcan las presiones inflacionarias. Sin embargo, los precios seguirán siendo elevados en términos históricos.
El Fondo Monetario Internacional advirtió que la deuda pública global superó el 100% del PIB, generando preocupación sobre la sostenibilidad de las políticas fiscales. Este temor llevó a los inversores a buscar protección en los metales.
La desaceleración de los programas de ajuste fiscal en las grandes economías, especialmente EE. UU. y la Unión Europea, aumentó la presión en los mercados de bonos. Datos muestran que el 42% de los fondos de cobertura más grandes incrementaron sus posiciones en metales preciosos durante el tercer trimestre de 2025.
Tensión geopolítica
Los conflictos comerciales entre EE. UU. y China y las tensiones en Oriente Medio llevaron a los inversores a aumentar su exposición a los activos seguros. La incertidumbre geopolítica elevó la demanda en un 7% anual.
Cuando las tensiones en torno al estrecho de Taiwán y las preocupaciones por los suministros aumentaron, los precios spot superaron los 3400 dólares en julio. Con la persistencia de la incertidumbre, continuaron subiendo, superando los 4300 dólares en octubre.
Este comportamiento histórico indica que cualquier nueva conmoción geopolítica en 2026 podría impulsar los precios a niveles récord.
Dólar y rendimientos reales
El oro se mueve en relación inversa con el dólar estadounidense y los rendimientos reales de los bonos del gobierno. La debilidad del dólar aumenta la atracción del metal para los inversores extranjeros, mientras que los altos rendimientos reducen su interés.
En 2025, el índice del dólar cayó un 7.64% desde su pico a principios de año hasta el 21 de noviembre. Los rendimientos de los bonos estadounidenses a 10 años bajaron del 4.6% en el primer trimestre al 4.07% en la misma fecha.
Este doble descenso fortaleció la demanda institucional de metales, ya que los inversores buscan equilibrar sus carteras alejándose de los activos denominados en dólares.
Expectativas de precios del oro para 2026
Expectativas de las principales instituciones financieras
Banco HSBC prevé un fuerte impulso alcista que lleve el precio a 5000 dólares por onza en la primera mitad de 2026, con un promedio anual estimado en 4600 dólares. Esto compara con un promedio de 3455 dólares en 2025. La previsión se basa en riesgos geopolíticos crecientes, aumento de la deuda global y una nueva demanda de inversores.
Bank of America elevó su pronóstico a 5000 dólares como pico potencial, con un promedio esperado de 4400 dólares. Sin embargo, advirtió sobre la posibilidad de una corrección a corto plazo si los inversores comienzan a tomar ganancias.
Goldman Sachs ajustó su previsión a 4900 dólares por onza, señalando un flujo más fuerte hacia fondos cotizados y compras continuas por parte de bancos centrales.
J.P. Morgan estima que el precio alcanzará aproximadamente 5055 dólares a mediados de 2026. El cuarto trimestre de 2025 podría cerrarse cerca de 3675 dólares.
El rango más frecuente entre los grandes analistas oscila entre 4800 y 5000 dólares, con un promedio anual entre 4200 y 4800 dólares.
Expectativas regionales en Oriente Medio
Los países de Oriente Medio han aumentado sus reservas de bancos centrales. El banco central egipcio añadió una tonelada en el primer trimestre, mientras que el de Qatar sumó 3 toneladas.
En Egipto, se estima que el precio alcanzará aproximadamente 522,580 libras egipcias por onza, representando un aumento del 158.46% respecto a los precios actuales.
En Arabia Saudita, si los precios se acercan a los 5000 dólares (a tasa de cambio fija), podrían llegar a unos 18,750 a 19,000 riales saudíes por onza.
En Emiratos Árabes Unidos, el mismo escenario podría dar una estimación cercana a 18,375 a 19,000 dirhams emiratíes por onza.
Es importante notar que estas previsiones son aproximadas y dependen de supuestos como la estabilidad en los tipos de cambio y la continuidad de la demanda global.
Riesgos y correcciones potenciales
Banco HSBC advirtió que el impulso alcista podría perder fuerza en la segunda mitad de 2026, con posibilidades de corrección hacia los 4200 dólares si los inversores toman ganancias. Sin embargo, descartó una caída brusca por debajo de 3800 dólares a menos que ocurra una gran conmoción económica.
Goldman Sachs alertó que mantener los precios por encima de 4800 dólares podría poner a prueba la capacidad del metal para sostener sus niveles si la demanda industrial se debilita.
Los analistas de J.P. Morgan y Deutsche Bank coincidieron en que el oro ha entrado en una nueva zona de precios difícil de romper a la baja, gracias a un cambio estratégico en la percepción de los inversores sobre su carácter de activo a largo plazo.
Análisis técnico para comienzos de 2026
El precio cerró las operaciones del 21 de noviembre de 2025 en 4065.01 dólares por onza, tras alcanzar un máximo de 4381.44 dólares el 20 de octubre.
El precio rompió la línea de tendencia alcista en el marco diario, pero se mantiene firme en la línea principal que conecta los mínimos ascendentes alrededor de 4050 dólares.
Se observó un soporte fuerte en los 4000 dólares. Una ruptura clara de este nivel podría apuntar hacia la zona de 3800 dólares (Retroceso de Fibonacci 50%).
El nivel de 4200 dólares representa la primera resistencia importante. Su ruptura podría abrir paso a 4400 y luego a 4680 dólares.
El índice de fuerza relativa (RSI) se mantiene en 50, indicando una posición neutral sin tendencia clara. El MACD permanece por encima de cero, confirmando que la tendencia general sigue siendo alcista.
El análisis técnico sugiere que la cotización continuará en un rango lateral entre 4000 y 4220 dólares en el corto plazo, manteniendo la perspectiva positiva mientras el precio permanezca por encima de la línea de tendencia principal.
Resumen y perspectiva futura
El movimiento del oro en 2025 refleja un cambio estructural en las tendencias de los inversores globales. Con el fin del ciclo de endurecimiento monetario y la entrada en una fase de desaceleración económica mundial, el mercado vive una lucha entre la voluntad de los inversores de obtener ganancias y las nuevas compras de bancos centrales y grandes inversores.
Si las rentabilidades reales siguen bajando y el dólar se mantiene débil, el oro podría registrar nuevos picos históricos en 2026. Sin embargo, si la inflación disminuye y la confianza en los mercados financieros tradicionales se restablece, el metal podría entrar en una fase de estabilización a largo plazo, lo que podría impedir alcanzar los niveles previstos de 5000 dólares por onza.
Es fundamental seguir de cerca los eventos económicos y políticos mundiales para entender la dinámica del mercado y prever movimientos futuros.
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Metales preciosos de cara a 2026.. un viaje de crecimiento continuo y riesgos potenciales
Altas récord en 2025 y expectativas de nuevos picos
Los precios de los metales preciosos en general, y del oro en particular, experimentaron un aumento sin precedentes durante 2025. El precio superó los 4300 dólares por onza en octubre antes de corregir ligeramente y estabilizarse cerca de los 4000 dólares a medida que se acercaba el fin del año. Este movimiento fuerte generó amplios debates en los círculos financieros sobre la posibilidad de que los precios alcancen los 5000 dólares en 2026.
Este ascenso ocurrió en un contexto global complejo, donde el crecimiento económico de las grandes economías se desaceleró, mientras que las políticas monetarias acomodaticias se reanudaron gradualmente. En este entorno, los inversores optaron por redefinir sus estrategias y redirigir sus flujos de capital hacia activos tradicionales seguros. La incertidumbre sobre la deuda soberana y las complicaciones en las cadenas de suministro reforzaron el papel del metal amarillo como una herramienta de protección fundamental en las carteras de inversión más grandes.
Factores principales que influyen en el movimiento de los precios
La demanda alcanza niveles históricos
Los datos del Consejo Mundial del Oro mostraron que la demanda total (incluyendo inversiones) alcanzó las 1249 toneladas en el segundo trimestre de 2025, logrando un aumento del 3% anual. Sin embargo, el valor monetario de la demanda superó las expectativas con un incremento del 45%, alcanzando los 132 mil millones de dólares.
El primer trimestre del año también fue excepcional, con una demanda total de 1206 toneladas, la más alta desde 2016. Durante ese período, los precios subieron aproximadamente un 38% respecto al promedio trimestral de 2860 dólares en el año anterior.
Los fondos cotizados en bolsa (ETFs) de metales preciosos experimentaron flujos de capital significativos, elevando los activos gestionados a 472 mil millones de dólares. Las reservas aumentaron a 3838 toneladas, un 6% más que en el período anterior, acercándose así a su máximo histórico de 3929 toneladas.
En Norteamérica, la demanda lideró con 345.7 toneladas, representando más de la mitad de la demanda global de 618.8 toneladas desde principios de año hasta septiembre. Europa alcanzó 148.4 toneladas y Asia 117.8 toneladas.
Entre los particulares, creció el interés por comprar oro, impulsado por una amplia cobertura mediática y predicciones de incrementos continuos. Datos privados indican que aproximadamente el 28% de los nuevos inversores en mercados avanzados añadieron oro a sus carteras por primera vez.
Aumento de las reservas de los bancos centrales
Los bancos centrales de todo el mundo continuaron reforzando rápidamente sus reservas. En el primer trimestre de 2025, añadieron 244 toneladas, un 24% más que el promedio trimestral de los cinco años anteriores.
El porcentaje de bancos centrales que mantienen reservas en oro aumentó del 37% en 2024 al 44% actual. Esto refleja una estrategia de diversificación de reservas, alejándose de la dependencia del dólar estadounidense.
China, Turquía e India encabezaron la lista de compradores. Solo el banco central chino añadió más de 65 toneladas, manteniendo esta tendencia por el vigésimo segundo mes consecutivo. Turquía, por su parte, elevó sus reservas por encima de las 600 toneladas.
Se espera que las compras de los bancos centrales sigan siendo el principal motor de la demanda hasta finales de 2026, especialmente en los mercados emergentes que buscan proteger sus monedas de la volatilidad en los tipos de cambio.
Restricciones en la oferta profundizan la brecha de precios
La producción minera alcanzó las 856 toneladas en el primer trimestre de 2025, con un modesto aumento del 1% anual. Sin embargo, este incremento limitado no logra cerrar la brecha creciente entre demanda y oferta.
El problema se agravó con la disminución del 1% en los metales reciclados, ya que los propietarios prefirieron mantener sus reservas, apostando a una continuación del alza. Este temor general profundizó notablemente la escasez en la oferta.
Los costos de extracción aumentaron considerablemente. El costo medio de producción global alcanzó los 1470 dólares por onza a mediados de 2025, marcando su nivel más alto en una década. Esto implica que cualquier expansión en la producción será lenta y costosa.
Políticas monetarias y factores económicos
Decisiones de la Reserva Federal
La Reserva Federal de EE. UU. redujo las tasas de interés en 25 puntos básicos en octubre, situándolas en un rango de 3.75-4.00%, siendo esta la segunda reducción desde diciembre de 2024. Las declaraciones indicaron la posibilidad de más recortes si la fortaleza del mercado laboral o el crecimiento se debilitaban.
Algunos gobernadores del banco expresaron su apoyo a medidas adicionales antes de que termine el año. Las expectativas del mercado descuentan otra reducción de 25 puntos básicos en diciembre, siendo la tercera del año.
Informes sugieren que la Fed podría apuntar a una tasa del 3.4% para finales de 2026. Si estas reducciones se materializan, disminuirán los rendimientos reales de los bonos, reduciendo el costo de oportunidad de activos no generadores de intereses como los metales preciosos.
Política monetaria global más amplia
Las previsiones de precios dependen de las políticas monetarias de más de un banco central. El Banco Central Europeo y el Banco de Japón juegan un papel crucial.
Cuando las grandes economías adoptan políticas acomodaticias mediante recortes de tasas o compras de bonos, se debilitan sus monedas locales y disminuyen los rendimientos reales, aumentando la atracción del oro.
Por otro lado, cualquier endurecimiento monetario puede limitar la demanda de metales, especialmente entre inversores institucionales que buscan rentas fijas.
Inflación y deuda soberana
El Banco Mundial estimó que los precios aumentaron un 35% en 2025, pero anticipa una disminución gradual en 2026 a medida que se reduzcan las presiones inflacionarias. Sin embargo, los precios seguirán siendo elevados en términos históricos.
El Fondo Monetario Internacional advirtió que la deuda pública global superó el 100% del PIB, generando preocupación sobre la sostenibilidad de las políticas fiscales. Este temor llevó a los inversores a buscar protección en los metales.
La desaceleración de los programas de ajuste fiscal en las grandes economías, especialmente EE. UU. y la Unión Europea, aumentó la presión en los mercados de bonos. Datos muestran que el 42% de los fondos de cobertura más grandes incrementaron sus posiciones en metales preciosos durante el tercer trimestre de 2025.
Tensión geopolítica
Los conflictos comerciales entre EE. UU. y China y las tensiones en Oriente Medio llevaron a los inversores a aumentar su exposición a los activos seguros. La incertidumbre geopolítica elevó la demanda en un 7% anual.
Cuando las tensiones en torno al estrecho de Taiwán y las preocupaciones por los suministros aumentaron, los precios spot superaron los 3400 dólares en julio. Con la persistencia de la incertidumbre, continuaron subiendo, superando los 4300 dólares en octubre.
Este comportamiento histórico indica que cualquier nueva conmoción geopolítica en 2026 podría impulsar los precios a niveles récord.
Dólar y rendimientos reales
El oro se mueve en relación inversa con el dólar estadounidense y los rendimientos reales de los bonos del gobierno. La debilidad del dólar aumenta la atracción del metal para los inversores extranjeros, mientras que los altos rendimientos reducen su interés.
En 2025, el índice del dólar cayó un 7.64% desde su pico a principios de año hasta el 21 de noviembre. Los rendimientos de los bonos estadounidenses a 10 años bajaron del 4.6% en el primer trimestre al 4.07% en la misma fecha.
Este doble descenso fortaleció la demanda institucional de metales, ya que los inversores buscan equilibrar sus carteras alejándose de los activos denominados en dólares.
Expectativas de precios del oro para 2026
Expectativas de las principales instituciones financieras
Banco HSBC prevé un fuerte impulso alcista que lleve el precio a 5000 dólares por onza en la primera mitad de 2026, con un promedio anual estimado en 4600 dólares. Esto compara con un promedio de 3455 dólares en 2025. La previsión se basa en riesgos geopolíticos crecientes, aumento de la deuda global y una nueva demanda de inversores.
Bank of America elevó su pronóstico a 5000 dólares como pico potencial, con un promedio esperado de 4400 dólares. Sin embargo, advirtió sobre la posibilidad de una corrección a corto plazo si los inversores comienzan a tomar ganancias.
Goldman Sachs ajustó su previsión a 4900 dólares por onza, señalando un flujo más fuerte hacia fondos cotizados y compras continuas por parte de bancos centrales.
J.P. Morgan estima que el precio alcanzará aproximadamente 5055 dólares a mediados de 2026. El cuarto trimestre de 2025 podría cerrarse cerca de 3675 dólares.
El rango más frecuente entre los grandes analistas oscila entre 4800 y 5000 dólares, con un promedio anual entre 4200 y 4800 dólares.
Expectativas regionales en Oriente Medio
Los países de Oriente Medio han aumentado sus reservas de bancos centrales. El banco central egipcio añadió una tonelada en el primer trimestre, mientras que el de Qatar sumó 3 toneladas.
En Egipto, se estima que el precio alcanzará aproximadamente 522,580 libras egipcias por onza, representando un aumento del 158.46% respecto a los precios actuales.
En Arabia Saudita, si los precios se acercan a los 5000 dólares (a tasa de cambio fija), podrían llegar a unos 18,750 a 19,000 riales saudíes por onza.
En Emiratos Árabes Unidos, el mismo escenario podría dar una estimación cercana a 18,375 a 19,000 dirhams emiratíes por onza.
Es importante notar que estas previsiones son aproximadas y dependen de supuestos como la estabilidad en los tipos de cambio y la continuidad de la demanda global.
Riesgos y correcciones potenciales
Banco HSBC advirtió que el impulso alcista podría perder fuerza en la segunda mitad de 2026, con posibilidades de corrección hacia los 4200 dólares si los inversores toman ganancias. Sin embargo, descartó una caída brusca por debajo de 3800 dólares a menos que ocurra una gran conmoción económica.
Goldman Sachs alertó que mantener los precios por encima de 4800 dólares podría poner a prueba la capacidad del metal para sostener sus niveles si la demanda industrial se debilita.
Los analistas de J.P. Morgan y Deutsche Bank coincidieron en que el oro ha entrado en una nueva zona de precios difícil de romper a la baja, gracias a un cambio estratégico en la percepción de los inversores sobre su carácter de activo a largo plazo.
Análisis técnico para comienzos de 2026
El precio cerró las operaciones del 21 de noviembre de 2025 en 4065.01 dólares por onza, tras alcanzar un máximo de 4381.44 dólares el 20 de octubre.
El precio rompió la línea de tendencia alcista en el marco diario, pero se mantiene firme en la línea principal que conecta los mínimos ascendentes alrededor de 4050 dólares.
Se observó un soporte fuerte en los 4000 dólares. Una ruptura clara de este nivel podría apuntar hacia la zona de 3800 dólares (Retroceso de Fibonacci 50%).
El nivel de 4200 dólares representa la primera resistencia importante. Su ruptura podría abrir paso a 4400 y luego a 4680 dólares.
El índice de fuerza relativa (RSI) se mantiene en 50, indicando una posición neutral sin tendencia clara. El MACD permanece por encima de cero, confirmando que la tendencia general sigue siendo alcista.
El análisis técnico sugiere que la cotización continuará en un rango lateral entre 4000 y 4220 dólares en el corto plazo, manteniendo la perspectiva positiva mientras el precio permanezca por encima de la línea de tendencia principal.
Resumen y perspectiva futura
El movimiento del oro en 2025 refleja un cambio estructural en las tendencias de los inversores globales. Con el fin del ciclo de endurecimiento monetario y la entrada en una fase de desaceleración económica mundial, el mercado vive una lucha entre la voluntad de los inversores de obtener ganancias y las nuevas compras de bancos centrales y grandes inversores.
Si las rentabilidades reales siguen bajando y el dólar se mantiene débil, el oro podría registrar nuevos picos históricos en 2026. Sin embargo, si la inflación disminuye y la confianza en los mercados financieros tradicionales se restablece, el metal podría entrar en una fase de estabilización a largo plazo, lo que podría impedir alcanzar los niveles previstos de 5000 dólares por onza.
Es fundamental seguir de cerca los eventos económicos y políticos mundiales para entender la dinámica del mercado y prever movimientos futuros.