#永续合约与杠杆交易 Al ver esta noticia de liquidaciones forzosas, mi mente volvió a la escena de finales de 2017. En aquel entonces, los contratos con apalancamiento estaban empezando a surgir, y muchas personas fueron liquidadas en una sola noche. Cuando Bitcoin cayó desde su máximo, los sonidos de liquidaciones resonaban uno tras otro. Hoy, al volver a leer esa noticia, la lógica central no ha cambiado: las contratos perpetuos, esa espada de doble filo, siempre cortan más profundo en momentos de cambio brusco del mercado.
Las liquidaciones forzosas reflejan en esencia una paradoja eterna: cuanto mayor es el apalancamiento, mayores son las ganancias potenciales, pero una vez que se activa el punto crítico, la caída puede ser mucho más rápida. Detrás de esta bajada de Bitcoin, se suman factores como el estancamiento en el avance de la legislación cripto, la disminución del efecto de compra por parte de empresas, y la incertidumbre en las políticas globales. La aversión al riesgo en el mercado ya estaba en descenso. En este entorno, aquellos que mantienen posiciones con apalancamiento son los primeros en ser liquidado.
He pasado por varias fases del ciclo, y en cada una he visto la misma historia repetirse: alguien gana dinero rápido con apalancamiento, pero en una corrección repentina, se queda en ceros de la noche a la mañana. En ese momento, el oro sube en contra de la tendencia, acercándose a máximos históricos, lo que indica que el dinero inteligente ya está retirándose a activos refugio. La señal es clara: por muy bien que se expliquen las historias de los activos de riesgo, en momentos de liquidez restringida y políticas inciertas, todas las posiciones con alto apalancamiento son bombas de tiempo.
Los verdaderos inversores a largo plazo hace tiempo que aprendieron una lección: los contratos perpetuos te permiten ganar rápidamente, pero también pueden sacarte en un abrir y cerrar de ojos. Saber cuándo soltar el apalancamiento es, en realidad, la habilidad más importante para atravesar los ciclos.
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#永续合约与杠杆交易 Al ver esta noticia de liquidaciones forzosas, mi mente volvió a la escena de finales de 2017. En aquel entonces, los contratos con apalancamiento estaban empezando a surgir, y muchas personas fueron liquidadas en una sola noche. Cuando Bitcoin cayó desde su máximo, los sonidos de liquidaciones resonaban uno tras otro. Hoy, al volver a leer esa noticia, la lógica central no ha cambiado: las contratos perpetuos, esa espada de doble filo, siempre cortan más profundo en momentos de cambio brusco del mercado.
Las liquidaciones forzosas reflejan en esencia una paradoja eterna: cuanto mayor es el apalancamiento, mayores son las ganancias potenciales, pero una vez que se activa el punto crítico, la caída puede ser mucho más rápida. Detrás de esta bajada de Bitcoin, se suman factores como el estancamiento en el avance de la legislación cripto, la disminución del efecto de compra por parte de empresas, y la incertidumbre en las políticas globales. La aversión al riesgo en el mercado ya estaba en descenso. En este entorno, aquellos que mantienen posiciones con apalancamiento son los primeros en ser liquidado.
He pasado por varias fases del ciclo, y en cada una he visto la misma historia repetirse: alguien gana dinero rápido con apalancamiento, pero en una corrección repentina, se queda en ceros de la noche a la mañana. En ese momento, el oro sube en contra de la tendencia, acercándose a máximos históricos, lo que indica que el dinero inteligente ya está retirándose a activos refugio. La señal es clara: por muy bien que se expliquen las historias de los activos de riesgo, en momentos de liquidez restringida y políticas inciertas, todas las posiciones con alto apalancamiento son bombas de tiempo.
Los verdaderos inversores a largo plazo hace tiempo que aprendieron una lección: los contratos perpetuos te permiten ganar rápidamente, pero también pueden sacarte en un abrir y cerrar de ojos. Saber cuándo soltar el apalancamiento es, en realidad, la habilidad más importante para atravesar los ciclos.