El mayor problema de este siglo, ¿cómo deben las personas relacionarse con la IA?
Si se establece Kindred, el próximo paso de la IA ya no será solo una revolución en eficiencia. En los últimos años, el valor de la IA ha sido repetidamente definido como más rápido, más preciso, más barato, que realiza tareas en lugar de las personas, aumenta la productividad y reduce costos. Todo esto es importante, pero solo responde a una pregunta:
¿De qué puede ayudar la IA a las personas?
Lo que Kindred intenta responder es otra cuestión más fundamental:
¿Cómo convivirán las personas con la IA?
Cuando la IA deja de ser solo una herramienta y pasa a ser un rol que perdura en el tiempo, que puede ser recordado y en el que se pueden establecer relaciones, el cambio no es solo una actualización tecnológica. Las emociones, la compañía y la cultura comienzan a integrarse en el nivel del sistema, dejando de ser solo decoraciones superficiales del contenido.
Esto significa que el impacto de la IA ya no se limitará solo a los flujos de trabajo, sino que entrará en la vida cotidiana y en el espacio espiritual. Las personas no solo usan la IA, sino que conviven con ella. Si este modelo funciona, el papel de la IA cambiará radicalmente:
De herramienta de eficiencia, a portadora cultural; De conjunto de funciones, a nodo de relaciones.
Este no es un camino fácil, pero apunta a un impacto más duradero, más profundo y con mayor vitalidad a largo plazo de la IA.
#KaitoYap @KaitoAI @Kindred_AI #Yap $KIN
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El mayor problema de este siglo, ¿cómo deben las personas relacionarse con la IA?
Si se establece Kindred, el próximo paso de la IA ya no será solo una revolución en eficiencia. En los últimos años, el valor de la IA ha sido repetidamente definido como más rápido, más preciso, más barato, que realiza tareas en lugar de las personas, aumenta la productividad y reduce costos. Todo esto es importante, pero solo responde a una pregunta:
¿De qué puede ayudar la IA a las personas?
Lo que Kindred intenta responder es otra cuestión más fundamental:
¿Cómo convivirán las personas con la IA?
Cuando la IA deja de ser solo una herramienta y pasa a ser un rol que perdura en el tiempo, que puede ser recordado y en el que se pueden establecer relaciones, el cambio no es solo una actualización tecnológica. Las emociones, la compañía y la cultura comienzan a integrarse en el nivel del sistema, dejando de ser solo decoraciones superficiales del contenido.
Esto significa que el impacto de la IA ya no se limitará solo a los flujos de trabajo, sino que entrará en la vida cotidiana y en el espacio espiritual.
Las personas no solo usan la IA, sino que conviven con ella. Si este modelo funciona, el papel de la IA cambiará radicalmente:
De herramienta de eficiencia, a portadora cultural;
De conjunto de funciones, a nodo de relaciones.
Este no es un camino fácil, pero apunta a un impacto más duradero, más profundo y con mayor vitalidad a largo plazo de la IA.
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