Cambio en el panorama económico mundial: abandonar China realmente no es una opción, en 2025 todos los países se moverán colectivamente hacia otro rumbo

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A finales de 2025, una “reconocimiento” de la economía global se desarrolla con intensidad. El eslogan de “desvinculación y ruptura de cadenas” que una vez fue el más resonante, gradualmente desaparece, siendo reemplazado por acciones concretas de líderes y altos ejecutivos de diferentes países: profundizar la cooperación económica con China. No es que alguien se haya ablandado, sino que, tras calcular realmente los costos, todos comprenden una misma verdad: la economía global ya está estrechamente vinculada a China, y una separación total es simplemente irreal.

La posición dominante en manufactura es inamovible

Los números hablan por sí mismos. En 2024, el valor añadido de la manufactura china representa casi el 30% del total mundial, superando la suma de Estados Unidos, Japón y Alemania. Esto no es solo una ventaja en volumen de producción, sino un control profundo de la cadena industrial.

De los 500 principales productos industriales del mundo, China lidera en más de 220 categorías. Desde los tornillos más pequeños hasta grandes maquinaria industrial, en cada eslabón de la cadena de suministro global se puede ver la presencia de “fabricado en China”. Esta cobertura, casi imposible de replicar por un solo país, es una ventaja competitiva única.

El sector de energías renovables refleja aún más la ventaja de monopolio de China:

  • El 70% de los componentes fotovoltaicos del mundo provienen de China, y el 60% de los equipos eólicos también.
  • El 98% de los paneles solares en la Unión Europea dependen de importaciones chinas, con Portugal alcanzando un 85%.
  • La capacidad local en Europa solo puede satisfacer entre el 15% y el 20% de la demanda, dejando un enorme déficit que no puede ser auto-sustentado.

BYD construye fábricas en Hungría y CATL invierte en una base de producción de baterías de 100 GWh, no solo aportando productos, sino también un ecosistema industrial completo basado en estándares chinos. ¿Qué tan fácil sería reemplazar un sistema tan completo? Es casi imposible.

Un ejemplo de revolución en transporte

El rendimiento del tren de alta velocidad Yawan desde su apertura lo dice todo. En solo dos años, ha transportado más de 12 millones de pasajeros, alcanzando un pico diario de 26,700 personas. El trayecto de Bandung a Yakarta, que antes tomaba 3 horas, ahora se reduce a 46 minutos, convirtiéndose en la línea de transporte ferroviario más concurrida de Indonesia.

El efecto económico es aún más sorprendente. En torno a Bandung, la estación de Karawang se ha convertido en un centro de inversión extranjera, con cientos de pequeñas y microempresas emergiendo en los alrededores, atrayendo a más de 500,000 turistas internacionales cada año.

A pesar del clima lluvioso y sísmico, el tren de alta velocidad Yawan ha mantenido una operación segura por más de 565,000 kilómetros, con una tasa de puntualidad superior al 95%. La estabilidad técnica y la gestión operativa de esta infraestructura son difíciles de replicar para otros países. El mundo ha visto la fuerza de la tecnología ferroviaria china y entiende por qué cada vez más naciones optan por colaborar con China en proyectos de infraestructura.

El control de recursos clave determina el panorama

El “pulso” de la transformación en energías renovables está en manos de China:

  • Procesamiento de tierras raras: 87% del total mundial
  • Procesamiento de litio: 78%
  • Procesamiento de cobalto: 65%
  • Materiales de cátodo para baterías: 68.2%
  • Materiales de ánodo: 84.1%
  • Producción total de baterías: 76.4%

En 2024, las exportaciones de vehículos eléctricos chinos representaron el 24.7% del mercado global, y las de baterías de litio alcanzaron el 54.9%. Esto significa que el avance de la industria global de vehículos de energías renovables depende en gran medida de la eficiencia productiva y la capacidad de suministro de China.

Las automotrices alemanas experimentaron un aumento del 63% en ventas de vehículos eléctricos en China. La lógica detrás de este dato es simple: China es tanto el mayor mercado de vehículos de energías renovables del mundo como el principal proveedor de baterías y componentes clave. Para cualquier fabricante, “deschinesizarse” equivale a autoaislarse.

La conquista del espacio rompe el monopolio occidental

La estación espacial china no solo ha logrado avances tecnológicos, sino que también ha cambiado el panorama internacional del espacio con una actitud abierta. China firmó acuerdos con Pakistán para seleccionar astronautas y, en el futuro, también tendrá astronautas extranjeros en su estación —rompiendo así el monopolio de unos pocos países occidentales en la exploración tripulada.

Para países sin una estación espacial propia, las opciones para participar en programas tripulados son ahora muy claras. Incluso medios franceses reconocen que los avances chinos en el espacio hacen que la era del monopolio tecnológico occidental pase a la historia.

¿Por qué la “desvinculación” es solo un espejismo?

El plan de relocalización de la manufactura estadounidense ha sonado durante 8 años, pero la proporción de manufactura china en el mundo sigue en aumento; en sectores clave como minerales y vehículos de energías renovables, es impensable imaginarse sin la cadena de suministro china.

Las industrias de baterías y automóviles de Corea dependen en gran medida del sistema de suministro chino. La transferencia de capacidad no solo implica costos astronómicos, sino también un costo de tiempo que no se puede soportar.

Japón, que necesita tanto el mercado chino como la adquisición de componentes, enfrenta un resultado inevitable: la “deschinesización” sería una autolimitación de recursos.

Los medios alemanes capturan la esencia: China no solo es la “fábrica del mundo”, sino también el “estabilizador de la economía global”. Cuando los países empiezan a hacer cálculos con dinero real, se dan cuenta de que los costos de excluir a China son simplemente insostenibles.

Conclusión: establecimiento de un nuevo patrón

La reevaluación económica de 2025 en realidad es un reconocimiento global de hechos ya existentes. China ha penetrado en todos los aspectos de la economía mundial, desde la transición energética en Europa hasta la modernización de infraestructura en el sudeste asiático, pasando por productos industriales cotidianos y tecnología espacial de vanguardia. El papel de China se ha vuelto insustituible.

El futuro de la competencia económica global ya no se trata de excluir a alguien, sino de cómo colaborar de manera más eficiente con quienes ya están en el juego. Las “teorías pesimistas” ante los datos se vuelven risibles, y la verdadera fuerza económica se demuestra con acciones, dando la respuesta definitiva.

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