La cuestión de cuál es la moneda más barata del mundo hoy revela una historia más profunda sobre la desigualdad económica global y la inestabilidad financiera. En cinco continentes, 50 naciones están lidiando con una devaluación severa de su moneda, reflejando desafíos económicos sistémicos que van desde la inestabilidad política hasta la hiperinflación.
El extremo: Casos de hiperinflación
Venezuela es el ejemplo más dramático, con el Bolívar (VES) cotizando aproximadamente a 4.000.815 por dólar estadounidense. Irán le sigue con su Rial (IRR) en torno a 514.000 por dólar. La Libra Siria (SYP) se ha desplomado a 15.000 por dólar, mientras que el Dinar iraquí (IQD) se sitúa en 1.310 por dólar. Estas naciones representan la moneda más barata del mundo en números absolutos, impulsadas por la turmoil política, sanciones y mala gestión monetaria.
La lucha en Asia del Sur y Sudeste Asiático
La región muestra un patrón diferente de depreciación. El Dong vietnamita (VND) se cotiza a 24.000 por dólar, mientras que la Rupia indonesia (IDR) ronda los 14.985. La Rupia pakistaní (PKR) alcanza 290 por dólar, el Taka de Bangladesh (BDT) está en 110, y la Rupia de Sri Lanka (LKR) en 320. Estas depreciaciones reflejan presiones inflacionarias continuas y cargas de deuda externa.
Naciones africanas bajo presión
En África, varias monedas revelan vulnerabilidades económicas estructurales. El Shilling de Tanzania (TZS) cotiza a 2.498 por dólar, el Shilling de Uganda (UGX) a 3.806, mientras que la Kwacha de Zambia (ZMW) se sitúa en 20.5. El Shilling de Kenia (KES) alcanza 148, la Naira de Nigeria (NGN) en 775, y el Shilling de Somalia (SOS) en 550. El Cedi de Ghana (GHS) y la Libra egipcia (EGP) en 12 y 31 respectivamente muestran presiones de depreciación persistentes.
Desafíos en América Latina y el Caribe
El Peso colombiano (COP) se cotiza a 3.915 por dólar, mientras que el Guaraní paraguayo (PYG) está en 7.241. En el Caribe, la Gourde haitiana (HTG) se negocia a 131 por dólar, el Córdoba nicaragüense (NIO) en 36.5, y el Dólar surinamés (SRD) en 37. Estas cifras ilustran cómo la debilidad de la moneda se extiende a lo largo de las Américas.
Región de Asia Central y Cáucaso
El Som uzbeko (UZS) alcanza 11.420 por dólar, el Somoni tayiko (TJS) en 11, y el Tenge kazajo (KZT) en 470. El Dram armenio (AMD) se negocia a 410, el Lari georgiano (GEL) en 2.85, y el Som kirguís (KGS) en 89, reflejando interdependencias económicas regionales y volatilidad impulsada por commodities.
Casos de depreciación moderada
Varias naciones experimentan una depreciación más moderada pero aún significativa. El Rublo bielorruso (BYN) en 3.14, el Manat turkmeno (TMT) en 3.5, el Leu moldavo (MDL) en 18, y la Corona islandesa (ISK) en 136 representan este nivel medio. El Peso filipino (PHP) en 57 y el Dólar de Fiji (FJD) en 2.26 muestran patrones similares.
Causas fundamentales de la debilidad de la moneda
Estos patrones globales apuntan a denominadores comunes: inestabilidad política, hiperinflación, acumulación de deuda externa y dependencia de exportaciones de commodities. Los países que enfrentan sanciones internacionales, conflictos civiles o mala gestión de la política monetaria experimentan las depreciaciones más dramáticas. La moneda más barata del mundo no existe en aislamiento, sino como un síntoma de disfunción sistémica más amplia.
Qué significa esto para la economía global
La devaluación de la moneda afecta el poder adquisitivo de los ciudadanos, aumenta los costos de importación y complica el comercio internacional. Para inversores y traders, entender estas 50 monedas más débiles proporciona una visión de qué economías enfrentan los desafíos más agudos. Los datos reflejan un mundo donde la resiliencia económica sigue siendo profundamente desigual, y los ciudadanos en estas naciones a menudo soportan los costos más altos de la inestabilidad financiera.
La trayectoria de estas monedas dependerá de si las naciones implementan reformas estructurales, restauran la estabilidad política y controlan las presiones inflacionarias en los próximos años.
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Crisis global de divisas: mapeo de los sistemas monetarios más débiles del mundo en 2024
La cuestión de cuál es la moneda más barata del mundo hoy revela una historia más profunda sobre la desigualdad económica global y la inestabilidad financiera. En cinco continentes, 50 naciones están lidiando con una devaluación severa de su moneda, reflejando desafíos económicos sistémicos que van desde la inestabilidad política hasta la hiperinflación.
El extremo: Casos de hiperinflación
Venezuela es el ejemplo más dramático, con el Bolívar (VES) cotizando aproximadamente a 4.000.815 por dólar estadounidense. Irán le sigue con su Rial (IRR) en torno a 514.000 por dólar. La Libra Siria (SYP) se ha desplomado a 15.000 por dólar, mientras que el Dinar iraquí (IQD) se sitúa en 1.310 por dólar. Estas naciones representan la moneda más barata del mundo en números absolutos, impulsadas por la turmoil política, sanciones y mala gestión monetaria.
La lucha en Asia del Sur y Sudeste Asiático
La región muestra un patrón diferente de depreciación. El Dong vietnamita (VND) se cotiza a 24.000 por dólar, mientras que la Rupia indonesia (IDR) ronda los 14.985. La Rupia pakistaní (PKR) alcanza 290 por dólar, el Taka de Bangladesh (BDT) está en 110, y la Rupia de Sri Lanka (LKR) en 320. Estas depreciaciones reflejan presiones inflacionarias continuas y cargas de deuda externa.
Naciones africanas bajo presión
En África, varias monedas revelan vulnerabilidades económicas estructurales. El Shilling de Tanzania (TZS) cotiza a 2.498 por dólar, el Shilling de Uganda (UGX) a 3.806, mientras que la Kwacha de Zambia (ZMW) se sitúa en 20.5. El Shilling de Kenia (KES) alcanza 148, la Naira de Nigeria (NGN) en 775, y el Shilling de Somalia (SOS) en 550. El Cedi de Ghana (GHS) y la Libra egipcia (EGP) en 12 y 31 respectivamente muestran presiones de depreciación persistentes.
Desafíos en América Latina y el Caribe
El Peso colombiano (COP) se cotiza a 3.915 por dólar, mientras que el Guaraní paraguayo (PYG) está en 7.241. En el Caribe, la Gourde haitiana (HTG) se negocia a 131 por dólar, el Córdoba nicaragüense (NIO) en 36.5, y el Dólar surinamés (SRD) en 37. Estas cifras ilustran cómo la debilidad de la moneda se extiende a lo largo de las Américas.
Región de Asia Central y Cáucaso
El Som uzbeko (UZS) alcanza 11.420 por dólar, el Somoni tayiko (TJS) en 11, y el Tenge kazajo (KZT) en 470. El Dram armenio (AMD) se negocia a 410, el Lari georgiano (GEL) en 2.85, y el Som kirguís (KGS) en 89, reflejando interdependencias económicas regionales y volatilidad impulsada por commodities.
Casos de depreciación moderada
Varias naciones experimentan una depreciación más moderada pero aún significativa. El Rublo bielorruso (BYN) en 3.14, el Manat turkmeno (TMT) en 3.5, el Leu moldavo (MDL) en 18, y la Corona islandesa (ISK) en 136 representan este nivel medio. El Peso filipino (PHP) en 57 y el Dólar de Fiji (FJD) en 2.26 muestran patrones similares.
Causas fundamentales de la debilidad de la moneda
Estos patrones globales apuntan a denominadores comunes: inestabilidad política, hiperinflación, acumulación de deuda externa y dependencia de exportaciones de commodities. Los países que enfrentan sanciones internacionales, conflictos civiles o mala gestión de la política monetaria experimentan las depreciaciones más dramáticas. La moneda más barata del mundo no existe en aislamiento, sino como un síntoma de disfunción sistémica más amplia.
Qué significa esto para la economía global
La devaluación de la moneda afecta el poder adquisitivo de los ciudadanos, aumenta los costos de importación y complica el comercio internacional. Para inversores y traders, entender estas 50 monedas más débiles proporciona una visión de qué economías enfrentan los desafíos más agudos. Los datos reflejan un mundo donde la resiliencia económica sigue siendo profundamente desigual, y los ciudadanos en estas naciones a menudo soportan los costos más altos de la inestabilidad financiera.
La trayectoria de estas monedas dependerá de si las naciones implementan reformas estructurales, restauran la estabilidad política y controlan las presiones inflacionarias en los próximos años.