Durante el año 2025 hemos presenciado un viaje excepcional de los precios del metal precioso, alcanzando niveles nunca vistos en los mercados. Los precios subieron bruscamente para superar los 4300 dólares por onza a mediados de octubre, antes de experimentar una contracción posterior hacia la zona de 4000 dólares con la entrada de noviembre. Esta volatilidad aguda ha generado amplios debates sobre los escenarios esperados para 2026, y si el oro será capaz de romper niveles de resistencia históricos y alcanzar los 5000 dólares por onza o no.
¿Qué impulsa la subida del oro?
La situación económica actual proporciona un terreno fértil para mantener la demanda fuerte. Los temores de una desaceleración del crecimiento económico general, combinados con una recuperación gradual de las políticas monetarias expansivas, han llevado a los inversores a reconsiderar sus estrategias hacia activos seguros. La incertidumbre en torno a las deudas soberanas y las tensiones en las cadenas de suministro internacionales han reforzado la posición del oro como un medio de protección fundamental dentro de grandes carteras de inversión.
La realidad es que las previsiones de precios del oro no se limitan a un análisis técnico o datos históricos, sino que reflejan una ecuación compleja que combina factores monetarios, desarrollos geopolíticos y tendencias en la demanda general. Seguir los eventos a nivel global y regional se ha vuelto imprescindible para quienes desean entender la dinámica del metal precioso y prever sus movimientos futuros.
Rendimiento del oro en 2025: los números hablan
El precio medio del metal durante el año actual alcanzó aproximadamente 3455 dólares por onza, con un pico que superó los 4300 dólares en octubre. Este ascenso se sustentó en varias bases, destacando la demanda de inversión récord, libre de restricciones históricas, además de los aumentos consecutivos en las reservas de los bancos centrales internacionales.
Según las previsiones de las principales instituciones financieras:
HSBC y Bank of America pronostican un rango entre 3700 y 4000 dólares para finales de 2025
Goldman Sachs indica la posibilidad de llegar a 3750 dólares, manteniendo la opción de un salto mayor si se agravan los riesgos
ANZ espera un aumento más ambicioso, alcanzando los 4400 dólares al cierre del año
Factores a seguir: ¿qué esperar en 2026?
Demanda del metal precioso
El Consejo Mundial del Oro mostró que la demanda total en el segundo trimestre de 2025 fue de 1249 toneladas, un aumento del 3% anual, mientras que el valor se disparó en un 45% hasta alcanzar los 132 mil millones de dólares. Los fondos cotizados en bolsa (ETFs) experimentaron flujos récord, elevando los activos gestionados a 472 mil millones de dólares con participaciones de 3838 toneladas. Esta cifra se acerca peligrosamente a su máximo histórico de 3929 toneladas, reflejando un interés sin precedentes en el oro como opción de inversión.
Alrededor del 28% de los nuevos inversores en mercados desarrollados añadieron oro a sus carteras por primera vez el año pasado, manteniendo sus posiciones incluso durante las caídas temporales, lo que contribuyó a la estabilidad de los precios. Los expertos de HSBC consideran que el mayor madurez financiera ha reforzado la clasificación del oro como primera opción de protección, especialmente frente a la volatilidad de las criptomonedas y las acciones.
Actividad de los bancos centrales
Los bancos centrales de todo el mundo no han dejado de reforzar sus reservas de oro. Solo en el primer trimestre de 2025, añadieron 244 toneladas, con una tasa superior al 24% respecto a la media trimestral de los cinco años anteriores. Es llamativo que el 44% de los bancos centrales gestionan ahora reservas en oro, frente al 37% en 2024.
China, Turquía e India lideran la lista de compradores. El Banco Popular de China añadió más de 65 toneladas, continuando con su compra por vigésimo segundo mes consecutivo, mientras que las reservas de Turquía superaron las 600 toneladas. Se espera que esta actividad siga siendo un factor clave para sostener la demanda hasta finales de 2026, especialmente en mercados emergentes que buscan proteger sus monedas de las fluctuaciones cambiarias.
Oferta y producción
La producción minera alcanzó las 856 toneladas en el primer trimestre de 2025, con un ligero aumento del 1% anual, pero este incremento limitado no cierra la brecha entre la demanda creciente y la oferta restringida. La situación se agrava por la disminución del 1% en el oro reciclado durante ese período, ya que los poseedores prefieren mantenerlo en previsión de un alza continua.
El panorama de los costos de producción aumenta la presión. Un informe de Fitch Solutions señala que el costo medio de extracción global subió a aproximadamente 1470 dólares por onza a mediados de 2025, el nivel más alto en una década. Esto implica que cualquier aumento adicional en la producción será lento y requerirá inversiones sustanciales.
Decisiones de la Reserva Federal y política monetaria
La Reserva Federal de EE. UU. redujo las tasas de interés en octubre de 2025 en 25 puntos básicos, dejando el rango entre 3.75 y 4.00%. El comunicado adjunto indicó la posibilidad de más recortes si el mercado laboral se debilita o el crecimiento se desacelera, lo cual es un buen indicador para las expectativas del oro.
Algunos responsables de la Fed anticipan otros dos recortes antes de que termine 2025, impulsados por temores a un empleo débil. Las expectativas de los operadores en instrumentos del mercado descuentan un nuevo recorte de 25 puntos en la reunión de diciembre, siendo el tercero en lo que va de año. Los informes de BlackRock sugieren que la Fed podría apuntar a una tasa del 3.4% para finales de 2026 en un escenario moderado.
Las futuras reducciones de tasas disminuirán los rendimientos reales de los bonos, reduciendo el costo de oportunidad del oro como activo sin rendimiento y aumentando su atractivo como refugio seguro. Pero esto dependerá de la estabilidad de la inflación, la respuesta del mercado laboral y las tendencias fiscales generales.
Otras grandes reservas de bancos centrales
Las políticas del Banco Central Europeo y del Banco de Japón también influyen directamente en las previsiones del oro. Cuando estos bancos adoptan políticas expansivas mediante recortes de tasas, el oro que no genera rendimiento se debilita, aumentando su atractivo como activo seguro. Por otro lado, el endurecimiento monetario puede limitar temporalmente la demanda, especialmente de inversores institucionales en busca de rentabilidad fija.
En 2025, hemos visto un escenario político diverso: la Fed empezó a recortar tasas, el BCE continuó con el endurecimiento, y el Banco de Japón mantuvo una postura flexible. Esta variedad creó un entorno volátil que ha hecho del oro una verdadera herramienta de protección global.
Inflación y deuda global
El Banco Mundial estimó que los precios del oro aumentaron un 35% en 2025, aunque prevé una reducción en esa tasa en 2026 a medida que disminuyen las presiones inflacionarias, aunque los precios seguirán siendo elevados en comparación con años anteriores. El FMI advirtió que la deuda pública mundial superará el 100% del PIB, generando preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal.
La debilidad del dólar y la desaceleración del crecimiento han contribuido a sostener los precios de las commodities, especialmente el oro, como un refugio seguro frente a los riesgos crecientes de la deuda soberana. La desaceleración en los programas de ajuste fiscal en las economías principales aumentó la presión en los mercados de bonos, reflejándose en un aumento en la demanda de oro. Datos de Bloomberg Economics muestran que el 42% de los fondos de cobertura grandes incrementaron sus posiciones en el metal durante el tercer trimestre de 2025.
Geopolítica y tensiones
Los conflictos comerciales entre EE. UU. y China y las tensiones en Oriente Medio han impulsado a los inversores a buscar refugios seguros. La agencia Reuters informó que la incertidumbre geopolítica en 2025 elevó la demanda en un 7% anual, con fondos de cobertura cubriendo riesgos en mercados emergentes y en la volatilidad energética.
Cuando la situación en Taiwán empeoró y aumentaron los temores de interrupciones en el suministro energético, los precios spot superaron los 3400 dólares en julio de 2025. Con la persistencia de la incertidumbre, el oro continuó subiendo hasta superar los 4300 dólares a mediados de octubre. Este comportamiento refuerza la idea de que cualquier shock adicional en 2026 podría impulsar los precios a nuevos máximos históricos.
Moneda estadounidense y rendimientos reales
Históricamente, el oro se mueve en dirección opuesta al dólar y a los rendimientos reales de los bonos soberanos. La debilidad del dólar aumenta su atractivo para los inversores extranjeros, mientras que los altos rendimientos desalientan su compra como activo sin rendimiento.
En 2025, el índice del dólar cayó un 7.64% desde su pico a principios de año hasta el 21 de noviembre, afectado por las expectativas de recortes de tasas y la desaceleración del crecimiento. Los rendimientos de los bonos estadounidenses a 10 años bajaron del 4.6% en el primer trimestre al 4.07% el 21 de noviembre. Esta doble caída apoyó la demanda institucional de oro y fortaleció las expectativas al respecto.
Los analistas de Bank of America consideran que la continuidad de esta tendencia podría respaldar las previsiones para 2026, especialmente con rendimientos reales estables cerca del 1.2% y una presión persistente sobre el dólar debido a la política monetaria expansiva, lo que podría mantener al oro en una trayectoria de crecimiento sostenido.
¿Qué esperan los expertos para 2026?
Previsiones oficiales de las instituciones financieras
HSBC prevé un nuevo impulso alcista que lleve al oro a los 5000 dólares en la primera mitad de 2026, con un promedio anual estimado de 4600 dólares, frente a los 3455 dólares en 2025. Esta previsión se basa en riesgos geopolíticos crecientes, aumento de la deuda y demanda de nuevos inversores.
Bank of America elevó sus previsiones para que el oro alcance los 5000 dólares como máximo potencial, con un promedio de 4400 dólares anuales, aunque advirtió sobre una posible corrección a corto plazo si los inversores comienzan a tomar ganancias.
Goldman Sachs ajustó su previsión a 4900 dólares por onza, señalando un flujo más fuerte hacia fondos cotizados y una continuidad en las compras bancarias.
J.P. Morgan estima un promedio de 3675 dólares en el último trimestre de 2025, con un alcance de aproximadamente 5055 dólares a mediados de 2026, aunque los precios reales ya han superado los objetivos.
El rango más repetido entre los grandes analistas oscila entre 4800 y 5000 dólares como máximo, con un promedio entre 4200 y 4800 dólares.
Previsiones regionales
En Oriente Medio, el Banco Central de Egipto añadió una tonelada en el primer trimestre de 2025, mientras que el Banco de Qatar sumó 3 toneladas. Según las previsiones de CoinCodex, el precio de la onza en Egipto podría llegar a aproximadamente 522,580 libras egipcias, un aumento del 158.46% respecto al actual.
En Arabia Saudita, si traducimos las previsiones globales de 5000 dólares por onza con un tipo de cambio estable entre 3.75 y 3.80 riales por dólar, podríamos ver precios cercanos a 18750-19000 riyales saudíes.
En Emiratos, la misma previsión de 5000 dólares podría equivaler a aproximadamente 18375-19000 dirhams. Pero es importante señalar que estas estimaciones son aproximadas y dependen de la estabilidad en los tipos de cambio, la continuidad de la demanda global y la ausencia de grandes turbulencias económicas.
Riesgos de corrección y advertencias
A pesar del optimismo general, HSBC advierte que el impulso alcista podría perder fuerza en la segunda mitad de 2026, con posibilidades de corrección hacia los 4200 dólares si los inversores toman ganancias. Sin embargo, descarta una caída por debajo de 3800 dólares a menos que ocurra un shock económico importante.
Goldman Sachs alertó que mantener los precios por encima de 4800 dólares podría poner a prueba la “credibilidad del precio”, es decir, la capacidad del oro para sostener esos niveles en medio de una demanda industrial débil.
Los analistas de J.P. Morgan y Deutsche Bank coinciden en que el oro ha entrado en una nueva zona de precios difícil de romper a la baja, gracias a un cambio estratégico en la percepción de los inversores, que lo ven como un activo a largo plazo en lugar de una herramienta especulativa a corto plazo.
Análisis técnico: ¿Qué dicen los gráficos?
Según datos del marco diario, el oro cerró el 21 de noviembre de 2025 en 4065.01 dólares, tras tocar un máximo histórico de 4381.44 dólares el 20 de octubre.
El precio rompió la línea de canal ascendente en el marco diario, pero mantiene la línea de tendencia principal a corto y medio plazo que conecta los mínimos en torno a 4050 dólares. Hay un soporte fuerte en 4000 dólares, que es una zona clave. Un cierre diario claro por debajo de esa zona podría apuntar a 3800 (50% de Fibonacci), antes de una posible reanudación del alza.
Por arriba, 4200 dólares representa una resistencia importante inicial, y su superación abriría camino hacia 4400 y 4680 dólares.
El índice de fuerza relativa (RSI) se mantiene en 50, reflejando una neutralidad total del mercado, con presiones de compra y venta equilibradas. El MACD sigue con la línea de señal por encima de cero, confirmando una tendencia alcista general. El análisis técnico sugiere que el oro se moverá en un rango lateral con tendencia alcista entre 4000 y 4220 dólares en el corto plazo, manteniendo una visión positiva siempre que el precio se mantenga por encima de la línea de tendencia principal.
Conclusión: ¿Qué significa todo esto?
El recorrido del oro en 2025 ha sido extraordinario en todos los sentidos, pero lo que venga después puede ser aún más emocionante. Las previsiones para 2026 ocupan un lugar central en nuestra comprensión de si el metal mantendrá su papel como refugio seguro en un mundo donde los riesgos se intensifican.
Con el fin de la fase de sobrecalentamiento monetario y la entrada en una etapa de desaceleración económica global, podríamos presenciar un conflicto entre la toma de ganancias y nuevas oleadas de compras por parte de bancos centrales e instituciones de inversión.
Si las rentabilidades reales continúan bajando y el dólar se mantiene débil, el oro es un fuerte candidato a registrar nuevos máximos históricos que podrían acercarse o incluso superar los 5000 dólares. Por otro lado, si la inflación se controla y la confianza en los mercados financieros se restablece, el metal podría entrar en una fase de estabilización a largo plazo que impida alcanzar los niveles ambiciosos previstos.
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¿Predicciones de precios del oro para mañana 2026: ¿Realmente alcanzarán los metales preciosos un nuevo techo?
Durante el año 2025 hemos presenciado un viaje excepcional de los precios del metal precioso, alcanzando niveles nunca vistos en los mercados. Los precios subieron bruscamente para superar los 4300 dólares por onza a mediados de octubre, antes de experimentar una contracción posterior hacia la zona de 4000 dólares con la entrada de noviembre. Esta volatilidad aguda ha generado amplios debates sobre los escenarios esperados para 2026, y si el oro será capaz de romper niveles de resistencia históricos y alcanzar los 5000 dólares por onza o no.
¿Qué impulsa la subida del oro?
La situación económica actual proporciona un terreno fértil para mantener la demanda fuerte. Los temores de una desaceleración del crecimiento económico general, combinados con una recuperación gradual de las políticas monetarias expansivas, han llevado a los inversores a reconsiderar sus estrategias hacia activos seguros. La incertidumbre en torno a las deudas soberanas y las tensiones en las cadenas de suministro internacionales han reforzado la posición del oro como un medio de protección fundamental dentro de grandes carteras de inversión.
La realidad es que las previsiones de precios del oro no se limitan a un análisis técnico o datos históricos, sino que reflejan una ecuación compleja que combina factores monetarios, desarrollos geopolíticos y tendencias en la demanda general. Seguir los eventos a nivel global y regional se ha vuelto imprescindible para quienes desean entender la dinámica del metal precioso y prever sus movimientos futuros.
Rendimiento del oro en 2025: los números hablan
El precio medio del metal durante el año actual alcanzó aproximadamente 3455 dólares por onza, con un pico que superó los 4300 dólares en octubre. Este ascenso se sustentó en varias bases, destacando la demanda de inversión récord, libre de restricciones históricas, además de los aumentos consecutivos en las reservas de los bancos centrales internacionales.
Según las previsiones de las principales instituciones financieras:
Factores a seguir: ¿qué esperar en 2026?
Demanda del metal precioso
El Consejo Mundial del Oro mostró que la demanda total en el segundo trimestre de 2025 fue de 1249 toneladas, un aumento del 3% anual, mientras que el valor se disparó en un 45% hasta alcanzar los 132 mil millones de dólares. Los fondos cotizados en bolsa (ETFs) experimentaron flujos récord, elevando los activos gestionados a 472 mil millones de dólares con participaciones de 3838 toneladas. Esta cifra se acerca peligrosamente a su máximo histórico de 3929 toneladas, reflejando un interés sin precedentes en el oro como opción de inversión.
Alrededor del 28% de los nuevos inversores en mercados desarrollados añadieron oro a sus carteras por primera vez el año pasado, manteniendo sus posiciones incluso durante las caídas temporales, lo que contribuyó a la estabilidad de los precios. Los expertos de HSBC consideran que el mayor madurez financiera ha reforzado la clasificación del oro como primera opción de protección, especialmente frente a la volatilidad de las criptomonedas y las acciones.
Actividad de los bancos centrales
Los bancos centrales de todo el mundo no han dejado de reforzar sus reservas de oro. Solo en el primer trimestre de 2025, añadieron 244 toneladas, con una tasa superior al 24% respecto a la media trimestral de los cinco años anteriores. Es llamativo que el 44% de los bancos centrales gestionan ahora reservas en oro, frente al 37% en 2024.
China, Turquía e India lideran la lista de compradores. El Banco Popular de China añadió más de 65 toneladas, continuando con su compra por vigésimo segundo mes consecutivo, mientras que las reservas de Turquía superaron las 600 toneladas. Se espera que esta actividad siga siendo un factor clave para sostener la demanda hasta finales de 2026, especialmente en mercados emergentes que buscan proteger sus monedas de las fluctuaciones cambiarias.
Oferta y producción
La producción minera alcanzó las 856 toneladas en el primer trimestre de 2025, con un ligero aumento del 1% anual, pero este incremento limitado no cierra la brecha entre la demanda creciente y la oferta restringida. La situación se agrava por la disminución del 1% en el oro reciclado durante ese período, ya que los poseedores prefieren mantenerlo en previsión de un alza continua.
El panorama de los costos de producción aumenta la presión. Un informe de Fitch Solutions señala que el costo medio de extracción global subió a aproximadamente 1470 dólares por onza a mediados de 2025, el nivel más alto en una década. Esto implica que cualquier aumento adicional en la producción será lento y requerirá inversiones sustanciales.
Decisiones de la Reserva Federal y política monetaria
La Reserva Federal de EE. UU. redujo las tasas de interés en octubre de 2025 en 25 puntos básicos, dejando el rango entre 3.75 y 4.00%. El comunicado adjunto indicó la posibilidad de más recortes si el mercado laboral se debilita o el crecimiento se desacelera, lo cual es un buen indicador para las expectativas del oro.
Algunos responsables de la Fed anticipan otros dos recortes antes de que termine 2025, impulsados por temores a un empleo débil. Las expectativas de los operadores en instrumentos del mercado descuentan un nuevo recorte de 25 puntos en la reunión de diciembre, siendo el tercero en lo que va de año. Los informes de BlackRock sugieren que la Fed podría apuntar a una tasa del 3.4% para finales de 2026 en un escenario moderado.
Las futuras reducciones de tasas disminuirán los rendimientos reales de los bonos, reduciendo el costo de oportunidad del oro como activo sin rendimiento y aumentando su atractivo como refugio seguro. Pero esto dependerá de la estabilidad de la inflación, la respuesta del mercado laboral y las tendencias fiscales generales.
Otras grandes reservas de bancos centrales
Las políticas del Banco Central Europeo y del Banco de Japón también influyen directamente en las previsiones del oro. Cuando estos bancos adoptan políticas expansivas mediante recortes de tasas, el oro que no genera rendimiento se debilita, aumentando su atractivo como activo seguro. Por otro lado, el endurecimiento monetario puede limitar temporalmente la demanda, especialmente de inversores institucionales en busca de rentabilidad fija.
En 2025, hemos visto un escenario político diverso: la Fed empezó a recortar tasas, el BCE continuó con el endurecimiento, y el Banco de Japón mantuvo una postura flexible. Esta variedad creó un entorno volátil que ha hecho del oro una verdadera herramienta de protección global.
Inflación y deuda global
El Banco Mundial estimó que los precios del oro aumentaron un 35% en 2025, aunque prevé una reducción en esa tasa en 2026 a medida que disminuyen las presiones inflacionarias, aunque los precios seguirán siendo elevados en comparación con años anteriores. El FMI advirtió que la deuda pública mundial superará el 100% del PIB, generando preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal.
La debilidad del dólar y la desaceleración del crecimiento han contribuido a sostener los precios de las commodities, especialmente el oro, como un refugio seguro frente a los riesgos crecientes de la deuda soberana. La desaceleración en los programas de ajuste fiscal en las economías principales aumentó la presión en los mercados de bonos, reflejándose en un aumento en la demanda de oro. Datos de Bloomberg Economics muestran que el 42% de los fondos de cobertura grandes incrementaron sus posiciones en el metal durante el tercer trimestre de 2025.
Geopolítica y tensiones
Los conflictos comerciales entre EE. UU. y China y las tensiones en Oriente Medio han impulsado a los inversores a buscar refugios seguros. La agencia Reuters informó que la incertidumbre geopolítica en 2025 elevó la demanda en un 7% anual, con fondos de cobertura cubriendo riesgos en mercados emergentes y en la volatilidad energética.
Cuando la situación en Taiwán empeoró y aumentaron los temores de interrupciones en el suministro energético, los precios spot superaron los 3400 dólares en julio de 2025. Con la persistencia de la incertidumbre, el oro continuó subiendo hasta superar los 4300 dólares a mediados de octubre. Este comportamiento refuerza la idea de que cualquier shock adicional en 2026 podría impulsar los precios a nuevos máximos históricos.
Moneda estadounidense y rendimientos reales
Históricamente, el oro se mueve en dirección opuesta al dólar y a los rendimientos reales de los bonos soberanos. La debilidad del dólar aumenta su atractivo para los inversores extranjeros, mientras que los altos rendimientos desalientan su compra como activo sin rendimiento.
En 2025, el índice del dólar cayó un 7.64% desde su pico a principios de año hasta el 21 de noviembre, afectado por las expectativas de recortes de tasas y la desaceleración del crecimiento. Los rendimientos de los bonos estadounidenses a 10 años bajaron del 4.6% en el primer trimestre al 4.07% el 21 de noviembre. Esta doble caída apoyó la demanda institucional de oro y fortaleció las expectativas al respecto.
Los analistas de Bank of America consideran que la continuidad de esta tendencia podría respaldar las previsiones para 2026, especialmente con rendimientos reales estables cerca del 1.2% y una presión persistente sobre el dólar debido a la política monetaria expansiva, lo que podría mantener al oro en una trayectoria de crecimiento sostenido.
¿Qué esperan los expertos para 2026?
Previsiones oficiales de las instituciones financieras
HSBC prevé un nuevo impulso alcista que lleve al oro a los 5000 dólares en la primera mitad de 2026, con un promedio anual estimado de 4600 dólares, frente a los 3455 dólares en 2025. Esta previsión se basa en riesgos geopolíticos crecientes, aumento de la deuda y demanda de nuevos inversores.
Bank of America elevó sus previsiones para que el oro alcance los 5000 dólares como máximo potencial, con un promedio de 4400 dólares anuales, aunque advirtió sobre una posible corrección a corto plazo si los inversores comienzan a tomar ganancias.
Goldman Sachs ajustó su previsión a 4900 dólares por onza, señalando un flujo más fuerte hacia fondos cotizados y una continuidad en las compras bancarias.
J.P. Morgan estima un promedio de 3675 dólares en el último trimestre de 2025, con un alcance de aproximadamente 5055 dólares a mediados de 2026, aunque los precios reales ya han superado los objetivos.
El rango más repetido entre los grandes analistas oscila entre 4800 y 5000 dólares como máximo, con un promedio entre 4200 y 4800 dólares.
Previsiones regionales
En Oriente Medio, el Banco Central de Egipto añadió una tonelada en el primer trimestre de 2025, mientras que el Banco de Qatar sumó 3 toneladas. Según las previsiones de CoinCodex, el precio de la onza en Egipto podría llegar a aproximadamente 522,580 libras egipcias, un aumento del 158.46% respecto al actual.
En Arabia Saudita, si traducimos las previsiones globales de 5000 dólares por onza con un tipo de cambio estable entre 3.75 y 3.80 riales por dólar, podríamos ver precios cercanos a 18750-19000 riyales saudíes.
En Emiratos, la misma previsión de 5000 dólares podría equivaler a aproximadamente 18375-19000 dirhams. Pero es importante señalar que estas estimaciones son aproximadas y dependen de la estabilidad en los tipos de cambio, la continuidad de la demanda global y la ausencia de grandes turbulencias económicas.
Riesgos de corrección y advertencias
A pesar del optimismo general, HSBC advierte que el impulso alcista podría perder fuerza en la segunda mitad de 2026, con posibilidades de corrección hacia los 4200 dólares si los inversores toman ganancias. Sin embargo, descarta una caída por debajo de 3800 dólares a menos que ocurra un shock económico importante.
Goldman Sachs alertó que mantener los precios por encima de 4800 dólares podría poner a prueba la “credibilidad del precio”, es decir, la capacidad del oro para sostener esos niveles en medio de una demanda industrial débil.
Los analistas de J.P. Morgan y Deutsche Bank coinciden en que el oro ha entrado en una nueva zona de precios difícil de romper a la baja, gracias a un cambio estratégico en la percepción de los inversores, que lo ven como un activo a largo plazo en lugar de una herramienta especulativa a corto plazo.
Análisis técnico: ¿Qué dicen los gráficos?
Según datos del marco diario, el oro cerró el 21 de noviembre de 2025 en 4065.01 dólares, tras tocar un máximo histórico de 4381.44 dólares el 20 de octubre.
El precio rompió la línea de canal ascendente en el marco diario, pero mantiene la línea de tendencia principal a corto y medio plazo que conecta los mínimos en torno a 4050 dólares. Hay un soporte fuerte en 4000 dólares, que es una zona clave. Un cierre diario claro por debajo de esa zona podría apuntar a 3800 (50% de Fibonacci), antes de una posible reanudación del alza.
Por arriba, 4200 dólares representa una resistencia importante inicial, y su superación abriría camino hacia 4400 y 4680 dólares.
El índice de fuerza relativa (RSI) se mantiene en 50, reflejando una neutralidad total del mercado, con presiones de compra y venta equilibradas. El MACD sigue con la línea de señal por encima de cero, confirmando una tendencia alcista general. El análisis técnico sugiere que el oro se moverá en un rango lateral con tendencia alcista entre 4000 y 4220 dólares en el corto plazo, manteniendo una visión positiva siempre que el precio se mantenga por encima de la línea de tendencia principal.
Conclusión: ¿Qué significa todo esto?
El recorrido del oro en 2025 ha sido extraordinario en todos los sentidos, pero lo que venga después puede ser aún más emocionante. Las previsiones para 2026 ocupan un lugar central en nuestra comprensión de si el metal mantendrá su papel como refugio seguro en un mundo donde los riesgos se intensifican.
Con el fin de la fase de sobrecalentamiento monetario y la entrada en una etapa de desaceleración económica global, podríamos presenciar un conflicto entre la toma de ganancias y nuevas oleadas de compras por parte de bancos centrales e instituciones de inversión.
Si las rentabilidades reales continúan bajando y el dólar se mantiene débil, el oro es un fuerte candidato a registrar nuevos máximos históricos que podrían acercarse o incluso superar los 5000 dólares. Por otro lado, si la inflación se controla y la confianza en los mercados financieros se restablece, el metal podría entrar en una fase de estabilización a largo plazo que impida alcanzar los niveles ambiciosos previstos.