El metal precioso mostró un movimiento volátil a lo largo de 2025, atravesando niveles de 4300 dólares en octubre antes de retirarse posteriormente, dejando a los inversores preguntándose: ¿se dirige el oro a romper nuevas barreras en 2026? ¿O dominarán las correcciones bajistas el panorama?
El escenario parece complejo, ya que la demanda institucional sigue siendo fuerte, pero factores económicos contradictorios podrían obstaculizar el ascenso. Aquí revisaremos los detalles completos de las expectativas del precio del oro en los próximos meses.
Las presiones geopolíticas empujan al alza
Los factores externos jugaron un papel clave en el aumento del oro en 2025. Las disputas comerciales entre Washington y Pekín, junto con las tensiones en Oriente Medio y Asia, llevaron a los inversores hacia refugios seguros.
Según datos de Reuters, la incertidumbre geopolítica aumentó la demanda en un 7% durante el año. Cuando la situación en torno al estrecho de Taiwán se agravó en primavera, el oro subió por encima de 3400 dólares, y cuando las crisis se intensificaron en otoño, el precio se adentró profundamente por encima de la barrera de 4000 dólares.
Este patrón indica que cualquier crisis nueva en 2026 podría ser un fuerte catalizador para una nueva ola de compras, especialmente si las instituciones continúan reforzando sus coberturas.
La banca central continúa acumulando a ritmo acelerado
Los bancos centrales mundiales no han dejado de comprar oro. El 44% de los bancos centrales en todo el mundo gestionan actualmente reservas de oro, frente al 37% en 2024, y esta es una clara tendencia estratégica hacia la diversificación de activos lejos del dólar.
Solo China añadió más de 65 toneladas en la primera mitad de 2025, continuando su expansión por el vigésimo segundo mes consecutivo. Turquía elevó sus reservas por encima de 600 toneladas. India, Rusia y los países del Golfo siguen la misma tendencia.
El Consejo Mundial del Oro pronostica que las compras de las centrales seguirán siendo el principal motor de demanda hasta finales de 2026, especialmente en los mercados emergentes que buscan proteger sus monedas de la volatilidad cambiaria y la inflación.
La demanda de inversión rompe récords
La demanda total de oro en el segundo trimestre de 2025 alcanzó las 1249 toneladas por un valor de 132 mil millones de dólares, un aumento del 45% respecto al año anterior. El primer trimestre registró 1206 toneladas, el nivel más alto para un primer trimestre desde 2016.
Los fondos cotizados en bolsa (ETFs) absorbieron flujos masivos, elevando los activos gestionados a 472 mil millones de dólares y las participaciones a 3838 toneladas (aumento trimestral del 6%), casi alcanzando un máximo histórico de 3929 toneladas.
El 28% de los nuevos inversores en mercados desarrollados añadieron oro a sus carteras por primera vez el año pasado, y permanecieron en sus posiciones incluso durante las correcciones, reflejando un cambio en la percepción del oro de una herramienta especulativa a una inversión a largo plazo.
Las restricciones en la oferta profundizan la brecha
La producción minera en el primer trimestre de 2025 fue de 856 toneladas, un ligero aumento del 1% anual, pero no basta para cerrar la brecha creciente entre oferta y demanda. Lo que agrava la situación es la caída del 1% en el oro reciclado, ya que los poseedores prefieren mantenerlo esperando mayores subidas.
Los costos de producción también constituyen un obstáculo. El costo medio de extracción global alcanzó los 1470 dólares por onza a mediados de 2025, el nivel más alto en una década, según un informe de Fitch. Esto limita la expansión rápida de la producción, manteniendo la oferta limitada.
La Reserva Federal y otros bancos centrales en un punto de inflexión
La Reserva Federal redujo las tasas en octubre de 2025 en 25 puntos básicos, hasta un rango del 3.75-4.00%, siendo la segunda bajada desde diciembre de 2024. Los mercados de futuros descuentan una reducción adicional de 25 puntos en la reunión de diciembre de 2025.
Los informes de BlackRock indican que la tasa de interés podría llegar a el 3.4% para finales de 2026 en un escenario moderado. Las bajadas de tasas reducen el costo de oportunidad del oro y debilitan el rendimiento real de los bonos, aumentando su atractivo.
El Banco Central Europeo mantiene una postura restrictiva, aunque se espera que suavice gradualmente. El Banco de Japón mantiene su política acomodaticia. Esta divergencia en los caminos crea un entorno ideal para el oro como herramienta de cobertura transfronteriza.
La inflación y la deuda soberana alimentan la demanda
La deuda pública global superó el 100% del PIB, según el FMI. Esto socava la confianza en los activos fiduciarios y empuja a los inversores hacia el oro como protección contra la pérdida de poder adquisitivo.
El 42% de los grandes fondos de cobertura aumentaron sus posiciones en oro en el tercer trimestre de 2025, según datos de Bloomberg, anticipándose a mayores presiones financieras.
El Banco Mundial pronostica un aumento del 35% en el precio del oro en 2025, pero con la disminución de las presiones inflacionarias, la velocidad de subida podría desacelerarse en 2026. Sin embargo, los precios seguirán siendo elevados históricamente.
El dólar y los rendimientos reales: la ecuación clave
El oro se mueve inversamente a la fortaleza del dólar y a los rendimientos reales de los bonos. El índice del dólar cayó un 7.64% desde su pico a principios de 2025 hasta el 21 de noviembre de 2025, influenciado por las expectativas de recortes de tasas y desaceleración del crecimiento.
Los rendimientos de los bonos estadounidenses a 10 años bajaron del 4.6% en el primer trimestre al 4.07% el 21 de noviembre de 2025. Esta doble caída reforzó el atractivo del metal.
Los analistas de Bank of America consideran que la continuidad de esta tendencia podría respaldar las expectativas para 2026, especialmente con los rendimientos reales estables en torno al 1.2%.
¿Qué esperan los grandes analistas?
HSBC pronostica que el oro alcanzará 5000 dólares en la primera mitad de 2026, con un promedio esperado de 4600 dólares para todo el año.
Bank of America elevó su pronóstico a 5000 dólares como máximo, pero advierte sobre correcciones a corto plazo para tomar beneficios, con un promedio de 4400 dólares.
Goldman Sachs ajustó su expectativa a 4900 dólares, señalando fuertes flujos hacia fondos ETF y la continuidad de las posiciones.
J.P. Morgan estima que el oro podría llegar a unos 5055 dólares para mediados de 2026, con un promedio del cuarto trimestre de 2025 cercano a 3675 dólares.
El rango más coherente entre los analistas oscila entre 4800 y 5000 dólares como máximo potencial, con un promedio entre 4200 y 4800 dólares.
Escenarios en Oriente Medio y Golfo
En Egipto: las previsiones de CoinCodex indican que el precio podría llegar a alrededor de 522,580 libras egipcias por onza, un aumento del 158.46%.
En Arabia Saudita: si los precios globales se acercan a 5000 dólares, la conversión a la tasa fija de (3.75-3.80 riales por dólar) podría situar el oro en 18750 a 19000 riales saudíes por onza.
En Emiratos Árabes: el mismo escenario (5000 dólares) podría trasladar el precio a 18375 a 19000 dirhams emiratíes por onza.
Estas previsiones son aproximadas y dependen de supuestos como la estabilidad en los tipos de cambio (estable en la región del Golfo) y la continuidad de la demanda global.
Correcciones potenciales y límites inferiores
A pesar del optimismo, HSBC advirtió sobre una posible corrección hacia los 4200 dólares en la segunda mitad de 2026 si se empieza a tomar beneficios. Sin embargo, descartó una caída por debajo de 3800 dólares a menos que ocurra un gran shock económico.
Goldman Sachs señaló que si los precios permanecen por encima de 4800 dólares, los mercados podrían enfrentarse a una “prueba de credibilidad de precios”, es decir, evaluar la capacidad del oro para mantenerse ante una demanda industrial débil.
Pero J.P. Morgan y Deutsche Bank coincidieron en que el oro ha entrado en un rango de precios nuevo, difícil de romper a la baja, gracias a un cambio estratégico en la percepción de los inversores, que lo ven como un activo a largo plazo.
Análisis técnico a corto plazo
El precio del oro cerró el 21 de noviembre de 2025 en 4065.01 dólares por onza, tras alcanzar un máximo de 4381.44 dólares el 20 de octubre de 2025.
En el marco diario, el precio rompió la línea de tendencia alcista, pero se mantiene firme en la línea de tendencia principal que conecta los mínimos en torno a 4050 dólares. La resistencia fuerte en 4000 dólares es clave para definir la dirección.
Si el precio rompe los 4000 dólares con cierre diario claro, podría dirigirse hacia los 3800 dólares (50% Fibonacci). Por otro lado, un quiebre por encima de 4200 dólares abriría la puerta a 4400 y luego a 4680 dólares.
El RSI se mantiene en 50, indicando neutralidad total entre presiones bajistas y alcistas. El MACD permanece por encima de cero, confirmando que la tendencia general sigue siendo alcista a largo plazo.
El análisis técnico apunta a una continuación en rango lateral con sesgo alcista entre 4000 y 4220 dólares en el corto plazo, manteniendo la visión positiva mientras el precio permanezca por encima de la línea de tendencia principal.
Conclusión
Las expectativas del precio del oro en 2026 dependen de varias variables interrelacionadas:
Si las rentabilidades reales siguen bajando, el dólar se mantiene débil y no hay grandes shocks económicos, el oro podría probar los 5000 dólares y subir aún más.
Por otro lado, si la inflación se controla y la confianza en los mercados se restablece, el metal podría entrar en una fase de estabilización a largo plazo, alejándose de metas ambiciosas.
Lo cierto es que el oro ha entrado en una nueva etapa de su historia, pasando de ser una herramienta de cobertura marginal a un activo central en las carteras de instituciones y gobiernos. Este cambio cualitativo podría marcar nuevos niveles de alza en 2026.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Pronósticos del oro 2026: ¿Apuntará a un pico de 5000 dólares o se avecina una corrección?
El metal precioso mostró un movimiento volátil a lo largo de 2025, atravesando niveles de 4300 dólares en octubre antes de retirarse posteriormente, dejando a los inversores preguntándose: ¿se dirige el oro a romper nuevas barreras en 2026? ¿O dominarán las correcciones bajistas el panorama?
El escenario parece complejo, ya que la demanda institucional sigue siendo fuerte, pero factores económicos contradictorios podrían obstaculizar el ascenso. Aquí revisaremos los detalles completos de las expectativas del precio del oro en los próximos meses.
Las presiones geopolíticas empujan al alza
Los factores externos jugaron un papel clave en el aumento del oro en 2025. Las disputas comerciales entre Washington y Pekín, junto con las tensiones en Oriente Medio y Asia, llevaron a los inversores hacia refugios seguros.
Según datos de Reuters, la incertidumbre geopolítica aumentó la demanda en un 7% durante el año. Cuando la situación en torno al estrecho de Taiwán se agravó en primavera, el oro subió por encima de 3400 dólares, y cuando las crisis se intensificaron en otoño, el precio se adentró profundamente por encima de la barrera de 4000 dólares.
Este patrón indica que cualquier crisis nueva en 2026 podría ser un fuerte catalizador para una nueva ola de compras, especialmente si las instituciones continúan reforzando sus coberturas.
La banca central continúa acumulando a ritmo acelerado
Los bancos centrales mundiales no han dejado de comprar oro. El 44% de los bancos centrales en todo el mundo gestionan actualmente reservas de oro, frente al 37% en 2024, y esta es una clara tendencia estratégica hacia la diversificación de activos lejos del dólar.
Solo China añadió más de 65 toneladas en la primera mitad de 2025, continuando su expansión por el vigésimo segundo mes consecutivo. Turquía elevó sus reservas por encima de 600 toneladas. India, Rusia y los países del Golfo siguen la misma tendencia.
El Consejo Mundial del Oro pronostica que las compras de las centrales seguirán siendo el principal motor de demanda hasta finales de 2026, especialmente en los mercados emergentes que buscan proteger sus monedas de la volatilidad cambiaria y la inflación.
La demanda de inversión rompe récords
La demanda total de oro en el segundo trimestre de 2025 alcanzó las 1249 toneladas por un valor de 132 mil millones de dólares, un aumento del 45% respecto al año anterior. El primer trimestre registró 1206 toneladas, el nivel más alto para un primer trimestre desde 2016.
Los fondos cotizados en bolsa (ETFs) absorbieron flujos masivos, elevando los activos gestionados a 472 mil millones de dólares y las participaciones a 3838 toneladas (aumento trimestral del 6%), casi alcanzando un máximo histórico de 3929 toneladas.
El 28% de los nuevos inversores en mercados desarrollados añadieron oro a sus carteras por primera vez el año pasado, y permanecieron en sus posiciones incluso durante las correcciones, reflejando un cambio en la percepción del oro de una herramienta especulativa a una inversión a largo plazo.
Las restricciones en la oferta profundizan la brecha
La producción minera en el primer trimestre de 2025 fue de 856 toneladas, un ligero aumento del 1% anual, pero no basta para cerrar la brecha creciente entre oferta y demanda. Lo que agrava la situación es la caída del 1% en el oro reciclado, ya que los poseedores prefieren mantenerlo esperando mayores subidas.
Los costos de producción también constituyen un obstáculo. El costo medio de extracción global alcanzó los 1470 dólares por onza a mediados de 2025, el nivel más alto en una década, según un informe de Fitch. Esto limita la expansión rápida de la producción, manteniendo la oferta limitada.
La Reserva Federal y otros bancos centrales en un punto de inflexión
La Reserva Federal redujo las tasas en octubre de 2025 en 25 puntos básicos, hasta un rango del 3.75-4.00%, siendo la segunda bajada desde diciembre de 2024. Los mercados de futuros descuentan una reducción adicional de 25 puntos en la reunión de diciembre de 2025.
Los informes de BlackRock indican que la tasa de interés podría llegar a el 3.4% para finales de 2026 en un escenario moderado. Las bajadas de tasas reducen el costo de oportunidad del oro y debilitan el rendimiento real de los bonos, aumentando su atractivo.
El Banco Central Europeo mantiene una postura restrictiva, aunque se espera que suavice gradualmente. El Banco de Japón mantiene su política acomodaticia. Esta divergencia en los caminos crea un entorno ideal para el oro como herramienta de cobertura transfronteriza.
La inflación y la deuda soberana alimentan la demanda
La deuda pública global superó el 100% del PIB, según el FMI. Esto socava la confianza en los activos fiduciarios y empuja a los inversores hacia el oro como protección contra la pérdida de poder adquisitivo.
El 42% de los grandes fondos de cobertura aumentaron sus posiciones en oro en el tercer trimestre de 2025, según datos de Bloomberg, anticipándose a mayores presiones financieras.
El Banco Mundial pronostica un aumento del 35% en el precio del oro en 2025, pero con la disminución de las presiones inflacionarias, la velocidad de subida podría desacelerarse en 2026. Sin embargo, los precios seguirán siendo elevados históricamente.
El dólar y los rendimientos reales: la ecuación clave
El oro se mueve inversamente a la fortaleza del dólar y a los rendimientos reales de los bonos. El índice del dólar cayó un 7.64% desde su pico a principios de 2025 hasta el 21 de noviembre de 2025, influenciado por las expectativas de recortes de tasas y desaceleración del crecimiento.
Los rendimientos de los bonos estadounidenses a 10 años bajaron del 4.6% en el primer trimestre al 4.07% el 21 de noviembre de 2025. Esta doble caída reforzó el atractivo del metal.
Los analistas de Bank of America consideran que la continuidad de esta tendencia podría respaldar las expectativas para 2026, especialmente con los rendimientos reales estables en torno al 1.2%.
¿Qué esperan los grandes analistas?
HSBC pronostica que el oro alcanzará 5000 dólares en la primera mitad de 2026, con un promedio esperado de 4600 dólares para todo el año.
Bank of America elevó su pronóstico a 5000 dólares como máximo, pero advierte sobre correcciones a corto plazo para tomar beneficios, con un promedio de 4400 dólares.
Goldman Sachs ajustó su expectativa a 4900 dólares, señalando fuertes flujos hacia fondos ETF y la continuidad de las posiciones.
J.P. Morgan estima que el oro podría llegar a unos 5055 dólares para mediados de 2026, con un promedio del cuarto trimestre de 2025 cercano a 3675 dólares.
El rango más coherente entre los analistas oscila entre 4800 y 5000 dólares como máximo potencial, con un promedio entre 4200 y 4800 dólares.
Escenarios en Oriente Medio y Golfo
En Egipto: las previsiones de CoinCodex indican que el precio podría llegar a alrededor de 522,580 libras egipcias por onza, un aumento del 158.46%.
En Arabia Saudita: si los precios globales se acercan a 5000 dólares, la conversión a la tasa fija de (3.75-3.80 riales por dólar) podría situar el oro en 18750 a 19000 riales saudíes por onza.
En Emiratos Árabes: el mismo escenario (5000 dólares) podría trasladar el precio a 18375 a 19000 dirhams emiratíes por onza.
Estas previsiones son aproximadas y dependen de supuestos como la estabilidad en los tipos de cambio (estable en la región del Golfo) y la continuidad de la demanda global.
Correcciones potenciales y límites inferiores
A pesar del optimismo, HSBC advirtió sobre una posible corrección hacia los 4200 dólares en la segunda mitad de 2026 si se empieza a tomar beneficios. Sin embargo, descartó una caída por debajo de 3800 dólares a menos que ocurra un gran shock económico.
Goldman Sachs señaló que si los precios permanecen por encima de 4800 dólares, los mercados podrían enfrentarse a una “prueba de credibilidad de precios”, es decir, evaluar la capacidad del oro para mantenerse ante una demanda industrial débil.
Pero J.P. Morgan y Deutsche Bank coincidieron en que el oro ha entrado en un rango de precios nuevo, difícil de romper a la baja, gracias a un cambio estratégico en la percepción de los inversores, que lo ven como un activo a largo plazo.
Análisis técnico a corto plazo
El precio del oro cerró el 21 de noviembre de 2025 en 4065.01 dólares por onza, tras alcanzar un máximo de 4381.44 dólares el 20 de octubre de 2025.
En el marco diario, el precio rompió la línea de tendencia alcista, pero se mantiene firme en la línea de tendencia principal que conecta los mínimos en torno a 4050 dólares. La resistencia fuerte en 4000 dólares es clave para definir la dirección.
Si el precio rompe los 4000 dólares con cierre diario claro, podría dirigirse hacia los 3800 dólares (50% Fibonacci). Por otro lado, un quiebre por encima de 4200 dólares abriría la puerta a 4400 y luego a 4680 dólares.
El RSI se mantiene en 50, indicando neutralidad total entre presiones bajistas y alcistas. El MACD permanece por encima de cero, confirmando que la tendencia general sigue siendo alcista a largo plazo.
El análisis técnico apunta a una continuación en rango lateral con sesgo alcista entre 4000 y 4220 dólares en el corto plazo, manteniendo la visión positiva mientras el precio permanezca por encima de la línea de tendencia principal.
Conclusión
Las expectativas del precio del oro en 2026 dependen de varias variables interrelacionadas:
Si las rentabilidades reales siguen bajando, el dólar se mantiene débil y no hay grandes shocks económicos, el oro podría probar los 5000 dólares y subir aún más.
Por otro lado, si la inflación se controla y la confianza en los mercados se restablece, el metal podría entrar en una fase de estabilización a largo plazo, alejándose de metas ambiciosas.
Lo cierto es que el oro ha entrado en una nueva etapa de su historia, pasando de ser una herramienta de cobertura marginal a un activo central en las carteras de instituciones y gobiernos. Este cambio cualitativo podría marcar nuevos niveles de alza en 2026.