#加密货币监管立法 La Ley de CLARITY finalmente llegará al Senado. He estado esperando bastante tiempo por esta noticia.
Recuerdo que en 2017, la actitud regulatoria de Estados Unidos todavía estaba en fase de exploración, la SEC y la CFTC decían cosas diferentes, y en el mercado nadie podía entender si Bitcoin era un producto o un valor. La confusión de aquella época causó muchas dificultades a los proyectos y desconcierto a los inversores. Hemos vivido esos días, viendo cómo algunos proyectos fracasaban por la falta de claridad regulatoria, y también hemos visto a algunos equipos inteligentes aprovechar su aguda percepción de las tendencias políticas para planificar con anticipación.
El avance de la Ley CLARITY en esta ocasión, en esencia, es una especie de repaso. Definir claramente qué es un valor y qué es un producto, y permitir que la SEC y la CFTC cumplan con sus funciones, suena muy normal—pero en el mundo de las criptomonedas, esto es un avance revolucionario. Me recuerda a la gran ola de 2013-2014, donde las reglas claras a menudo eliminaban a ciertos proyectos especulativos, pero al mismo tiempo ofrecían a los verdaderos constructores una pista clara para avanzar.
El debate en el Senado en enero será muy intenso, y la propuesta conjunta de ambos partidos muestra que esto no es solo la voluntad de un grupo, sino que hay consideraciones de la industria, política y economía en juego. Esta vez, la regulación podría finalmente pasar de ser una respuesta pasiva a un diseño activo. La historia nos enseña que cada establecimiento de un marco regulatorio es una señal de que el mercado está madurando. No es un fin, sino todo lo contrario: es un verdadero comienzo.
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#加密货币监管立法 La Ley de CLARITY finalmente llegará al Senado. He estado esperando bastante tiempo por esta noticia.
Recuerdo que en 2017, la actitud regulatoria de Estados Unidos todavía estaba en fase de exploración, la SEC y la CFTC decían cosas diferentes, y en el mercado nadie podía entender si Bitcoin era un producto o un valor. La confusión de aquella época causó muchas dificultades a los proyectos y desconcierto a los inversores. Hemos vivido esos días, viendo cómo algunos proyectos fracasaban por la falta de claridad regulatoria, y también hemos visto a algunos equipos inteligentes aprovechar su aguda percepción de las tendencias políticas para planificar con anticipación.
El avance de la Ley CLARITY en esta ocasión, en esencia, es una especie de repaso. Definir claramente qué es un valor y qué es un producto, y permitir que la SEC y la CFTC cumplan con sus funciones, suena muy normal—pero en el mundo de las criptomonedas, esto es un avance revolucionario. Me recuerda a la gran ola de 2013-2014, donde las reglas claras a menudo eliminaban a ciertos proyectos especulativos, pero al mismo tiempo ofrecían a los verdaderos constructores una pista clara para avanzar.
El debate en el Senado en enero será muy intenso, y la propuesta conjunta de ambos partidos muestra que esto no es solo la voluntad de un grupo, sino que hay consideraciones de la industria, política y economía en juego. Esta vez, la regulación podría finalmente pasar de ser una respuesta pasiva a un diseño activo. La historia nos enseña que cada establecimiento de un marco regulatorio es una señal de que el mercado está madurando. No es un fin, sino todo lo contrario: es un verdadero comienzo.