A viejos amigos que se distanciaron a medida que la vida avanzaba. A colegas que una vez vimos más que a nuestra propia familia, y luego nunca volvimos a hablar con ellos. A las personas que estuvieron a nuestro lado en los momentos difíciles de la vida.
El tiempo pasa. Los caminos cambian. El silencio crece. Y un día, esa oportunidad se habrá ido. La gratitud no se trata de volver a abrir puertas, sino de reconocer el papel que las personas jugaron en quiénes nos convertimos.
Si un nombre acaba de venir a tu mente, no es una casualidad. Dilo mientras aún puedas.
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No decimos gracias lo suficiente.
A viejos amigos que se distanciaron a medida que la vida avanzaba. A colegas que una vez vimos más que a nuestra propia familia, y luego nunca volvimos a hablar con ellos. A las personas que estuvieron a nuestro lado en los momentos difíciles de la vida.
El tiempo pasa. Los caminos cambian. El silencio crece. Y un día, esa oportunidad se habrá ido. La gratitud no se trata de volver a abrir puertas, sino de reconocer el papel que las personas jugaron en quiénes nos convertimos.
Si un nombre acaba de venir a tu mente, no es una casualidad. Dilo mientras aún puedas.