Fuente: CoinTribune
Título original: Not Whales, But long-term Holders Now Drive BTC
Enlace original: https://www.cointribune.com/en/not-whales-but-long-term-holders-now-drive-btc/
Mientras bitcoin se mantiene por encima de los $89,000 a principios de 2026, muchos analistas afirman que las ballenas están comenzando un poderoso movimiento de acumulación. Una señal que algunos perciben como el preludio a una nueva tendencia alcista. Sin embargo, detrás de esta lectura optimista, los datos en cadena cuentan una historia muy diferente. Lejos de un retorno masivo de grandes tenedores, la dinámica actual del mercado parece estar impulsada por otros actores, mucho más discretos… y probablemente más decisivos para lo que viene.
Una acumulación de ballenas exagerada
Contrariamente a lo que parece, las ballenas no están impulsando la dinámica actual del mercado, aunque su carrera en un intercambio importante en particular generó una ola de impacto.
Según Julio Moreno, jefe de investigación en CryptoQuant, los datos reportados en las últimas semanas sobre una supuesta fase de acumulación de bitcoin por parte de grandes tenedores son “engañosos”.
Explica que estas señales provienen en gran medida de movimientos internos dentro de los intercambios: “la mayoría de los datos sobre acumulación de ballenas están distorsionados por actividades relacionadas con los intercambios, no por el comportamiento real de los inversores”.
Estas plataformas realizan regularmente consolidaciones de fondos, principalmente por razones operativas o regulatorias, fusionando varias pequeñas carteras en unas pocas direcciones grandes. Esta operación contable resulta, en las herramientas de análisis en cadena, en un aumento aparente en el número de carteras masivas. Sin embargo, este aumento es artificial.
Una vez filtrados estos efectos de consolidación, los datos muestran lo contrario de lo que sugieren algunos gráficos compartidos en redes sociales: las ballenas no están fortaleciendo sus posiciones, las están reduciendo. Las direcciones que contienen entre 100 y 1,000 BTC están en declive. Varios indicadores convergentes apoyan esta conclusión:
Los saldos agregados de direcciones grandes siguen disminuyendo, sugiriendo una fase de distribución en lugar de un regreso a la compra
Las salidas registradas en algunos ETFs de Bitcoin al contado indican que posiciones significativas se transfieren o venden
Los movimientos internos dentro de los intercambios siguen siendo un factor disruptivo importante en la interpretación de los datos en cadena, pero no reflejan una posición estratégica
Estos elementos resaltan la creciente brecha entre la interpretación de los datos en bruto y la realidad conductual de los grandes inversores. Lejos de un entusiasmo generalizado de las ballenas, el mercado parece evolucionar en un clima más mesurado donde los movimientos de actores institucionales y los efectos técnicos dominan las señales de una recuperación real.
Un retorno silencioso pero decisivo
Mientras la atención se centra en las ballenas, ha surgido en silencio otra señal, mucho más fundamental.
Matthew Sigel, jefe de investigación en criptomonedas en VanEck, afirma que “los tenedores a largo plazo se han convertido en compradores netos nuevamente en los últimos 30 días”, después de lo que describe como “el evento de venta más grande para este grupo desde 2019”. Este cambio de tendencia, aunque menos espectacular que la supuesta acumulación por parte de las ballenas, marca una evolución significativa en la estructura del mercado.
Los tenedores a largo plazo, conocidos históricamente por su paciencia y resiliencia, actúan a menudo como un barómetro de la confianza a largo plazo en la red de Bitcoin. Su retorno gradual a la acumulación sugiere que la fase de distribución observada en 2025 podría estar detrás de nosotros, y que la presión de venta comienza a aliviarse.
Este comportamiento contrasta marcadamente con el de los inversores a corto plazo o las entidades institucionales más expuestas a dinámicas especulativas. Si se confirma su tendencia a mantener posiciones, podría estabilizar la oferta en circulación de BTC y, en última instancia, fortalecer los cimientos de un nuevo ciclo alcista.
Estas dinámicas cruzadas entre señales engañosas y acumulación discreta redibujan las líneas de interpretación del mercado. Mientras que el comportamiento de las ballenas divide opiniones, el de los tenedores a largo plazo resulta intrigante. En este contexto, el precio de bitcoin podría evolucionar no según las apariencias, sino según la profundidad de convicciones estructurales.
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No son las ballenas, sino los holders a largo plazo los que ahora impulsan BTC
Fuente: CoinTribune Título original: Not Whales, But long-term Holders Now Drive BTC Enlace original: https://www.cointribune.com/en/not-whales-but-long-term-holders-now-drive-btc/ Mientras bitcoin se mantiene por encima de los $89,000 a principios de 2026, muchos analistas afirman que las ballenas están comenzando un poderoso movimiento de acumulación. Una señal que algunos perciben como el preludio a una nueva tendencia alcista. Sin embargo, detrás de esta lectura optimista, los datos en cadena cuentan una historia muy diferente. Lejos de un retorno masivo de grandes tenedores, la dinámica actual del mercado parece estar impulsada por otros actores, mucho más discretos… y probablemente más decisivos para lo que viene.
Una acumulación de ballenas exagerada
Contrariamente a lo que parece, las ballenas no están impulsando la dinámica actual del mercado, aunque su carrera en un intercambio importante en particular generó una ola de impacto.
Según Julio Moreno, jefe de investigación en CryptoQuant, los datos reportados en las últimas semanas sobre una supuesta fase de acumulación de bitcoin por parte de grandes tenedores son “engañosos”.
Explica que estas señales provienen en gran medida de movimientos internos dentro de los intercambios: “la mayoría de los datos sobre acumulación de ballenas están distorsionados por actividades relacionadas con los intercambios, no por el comportamiento real de los inversores”.
Estas plataformas realizan regularmente consolidaciones de fondos, principalmente por razones operativas o regulatorias, fusionando varias pequeñas carteras en unas pocas direcciones grandes. Esta operación contable resulta, en las herramientas de análisis en cadena, en un aumento aparente en el número de carteras masivas. Sin embargo, este aumento es artificial.
Una vez filtrados estos efectos de consolidación, los datos muestran lo contrario de lo que sugieren algunos gráficos compartidos en redes sociales: las ballenas no están fortaleciendo sus posiciones, las están reduciendo. Las direcciones que contienen entre 100 y 1,000 BTC están en declive. Varios indicadores convergentes apoyan esta conclusión:
Estos elementos resaltan la creciente brecha entre la interpretación de los datos en bruto y la realidad conductual de los grandes inversores. Lejos de un entusiasmo generalizado de las ballenas, el mercado parece evolucionar en un clima más mesurado donde los movimientos de actores institucionales y los efectos técnicos dominan las señales de una recuperación real.
Un retorno silencioso pero decisivo
Mientras la atención se centra en las ballenas, ha surgido en silencio otra señal, mucho más fundamental.
Matthew Sigel, jefe de investigación en criptomonedas en VanEck, afirma que “los tenedores a largo plazo se han convertido en compradores netos nuevamente en los últimos 30 días”, después de lo que describe como “el evento de venta más grande para este grupo desde 2019”. Este cambio de tendencia, aunque menos espectacular que la supuesta acumulación por parte de las ballenas, marca una evolución significativa en la estructura del mercado.
Los tenedores a largo plazo, conocidos históricamente por su paciencia y resiliencia, actúan a menudo como un barómetro de la confianza a largo plazo en la red de Bitcoin. Su retorno gradual a la acumulación sugiere que la fase de distribución observada en 2025 podría estar detrás de nosotros, y que la presión de venta comienza a aliviarse.
Este comportamiento contrasta marcadamente con el de los inversores a corto plazo o las entidades institucionales más expuestas a dinámicas especulativas. Si se confirma su tendencia a mantener posiciones, podría estabilizar la oferta en circulación de BTC y, en última instancia, fortalecer los cimientos de un nuevo ciclo alcista.
Estas dinámicas cruzadas entre señales engañosas y acumulación discreta redibujan las líneas de interpretación del mercado. Mientras que el comportamiento de las ballenas divide opiniones, el de los tenedores a largo plazo resulta intrigante. En este contexto, el precio de bitcoin podría evolucionar no según las apariencias, sino según la profundidad de convicciones estructurales.