A primera vista, esto parece ser solo otra "perspectiva futura."
Pero si lo lees despacio, @CoinMarketCap no está prediciendo un mercado alcista, está describiendo un cambio de madurez. 🧵
Durante años, las criptomonedas persiguieron la infraestructura. Nuevos L1s. Nuevos L2s. Nuevas narrativas.
En 2026, ese capítulo se cierra silenciosamente.
El valor ya no fluye hacia las cadenas solo porque existan. Está fluyendo hacia aplicaciones que los usuarios realmente tocan, aplicaciones que capturan ingresos, poseen distribución y controlan la experiencia.
Por eso las super aplicaciones comienzan a ser más importantes que los protocolos.
La regulación, una vez vista como un enemigo, se convierte en un filtro. Los proyectos que sobreviven obtienen una captura de valor más clara: compartición de ingresos, recompra, economía real en lugar de promesas.
Y mientras todos siguen buscando "la próxima gran cosa," los mercados de predicción esperan pacientemente en el fondo, no ganando por el bombo, sino por la distribución y las asociaciones.
Otro cambio sutil ocurre aquí:
UX deja de ser una característica. Se convierte en la estrategia.
Los constructores, no las cadenas, ahora deciden dónde vive la liquidez. Las aplicaciones agregan flujos, abstraen la complejidad y ganan usuarios silenciosamente sin debates sobre ideología.
Incluso los RWAs cuentan una historia familiar. La demanda es real. La adopción es lenta. No porque a la gente no le importe, sino porque los precios y la estructura del mercado aún necesitan disciplina.
Los L2s no desaparecen. Ellos evolucionan.
Los más fuertes dejan de intentar ser todo y se convierten en rieles específicos de aplicaciones, optimizados para el rendimiento, el control y la experiencia.
Para los inversores, la mentalidad también cambia.
La era de “un token para gobernarlos a todos” se desvanece. La exposición estructurada aumenta, índices, sectores, cestas, estrategias gestionadas por riesgo.
El rendimiento, la protección y el control de la volatilidad importan más que las narrativas.
Y luego viene la línea final, la tranquila convicción:
2026 no se basa en el hype. Está construido sobre la alineación.
Relajación macro. Crecimiento estructural. Las criptomonedas, el oro y las acciones se mueven juntos, no en contra de los demás.
Si esta perspectiva es correcta, el próximo mercado alcista no se sentirá salvaje. Se sentirá disciplinado.
Y los ganadores no serán los más ruidosos. Serán ellos quienes capturen valor mientras todos los demás aún están discutiendo.
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A primera vista, esto parece ser solo otra "perspectiva futura."
Pero si lo lees despacio, @CoinMarketCap no está prediciendo un mercado alcista, está describiendo un cambio de madurez. 🧵
Durante años, las criptomonedas persiguieron la infraestructura.
Nuevos L1s. Nuevos L2s. Nuevas narrativas.
En 2026, ese capítulo se cierra silenciosamente.
El valor ya no fluye hacia las cadenas solo porque existan.
Está fluyendo hacia aplicaciones que los usuarios realmente tocan,
aplicaciones que capturan ingresos, poseen distribución y controlan la experiencia.
Por eso las super aplicaciones comienzan a ser más importantes que los protocolos.
La regulación, una vez vista como un enemigo, se convierte en un filtro.
Los proyectos que sobreviven obtienen una captura de valor más clara:
compartición de ingresos, recompra, economía real en lugar de promesas.
Y mientras todos siguen buscando "la próxima gran cosa,"
los mercados de predicción esperan pacientemente en el fondo, no ganando por el bombo, sino por la distribución y las asociaciones.
Otro cambio sutil ocurre aquí:
UX deja de ser una característica.
Se convierte en la estrategia.
Los constructores, no las cadenas, ahora deciden dónde vive la liquidez.
Las aplicaciones agregan flujos, abstraen la complejidad y ganan usuarios silenciosamente sin debates sobre ideología.
Incluso los RWAs cuentan una historia familiar.
La demanda es real.
La adopción es lenta.
No porque a la gente no le importe, sino porque los precios y la estructura del mercado aún necesitan disciplina.
Los L2s no desaparecen.
Ellos evolucionan.
Los más fuertes dejan de intentar ser todo y se convierten en rieles específicos de aplicaciones, optimizados para el rendimiento, el control y la experiencia.
Para los inversores, la mentalidad también cambia.
La era de “un token para gobernarlos a todos” se desvanece.
La exposición estructurada aumenta, índices, sectores, cestas, estrategias gestionadas por riesgo.
El rendimiento, la protección y el control de la volatilidad importan más que las narrativas.
Y luego viene la línea final, la tranquila convicción:
2026 no se basa en el hype.
Está construido sobre la alineación.
Relajación macro.
Crecimiento estructural.
Las criptomonedas, el oro y las acciones se mueven juntos, no en contra de los demás.
Si esta perspectiva es correcta, el próximo mercado alcista no se sentirá salvaje.
Se sentirá disciplinado.
Y los ganadores no serán los más ruidosos.
Serán ellos quienes capturen valor mientras todos los demás aún están discutiendo.