Recientemente, el Banco de Japón anunció un aumento de tasas de interés en 25 puntos básicos hasta el 0.75%. Después de que se hizo público este anuncio, muchos en el círculo estaban discutiendo: con la subida de tasas, en teoría los activos de riesgo deberían ser vendidos, pero en cambio Bitcoin y Ethereum subieron. ¿Cuál es la lógica detrás de esto?
Primero, la razón más directa. Este aumento de tasas ya había sido valorado por el mercado, con una probabilidad prevista superior al 98%, prácticamente sin sorpresas. La verdadera clave es que Bitcoin ya había caído durante dos días antes del aumento, acumulando una bajada del 7.2%, y las malas noticias ya estaban reflejadas. Cuando la noticia se hizo oficial, la caída ya había terminado, y en cambio, los fondos que habían comprado en el fondo comenzaron a impulsar el precio hacia arriba — un ejemplo típico de "vender las expectativas, comprar los hechos".
Hay también un aspecto más profundo: la lógica del arbitraje no ha sido destruida. Japón ahora tiene una tasa de interés del 0.75%, mientras que en EE. UU. sigue siendo entre 5.25% y 5.5%, todavía con una diferencia de interés enorme. Muchas instituciones toman prestado en yenes y luego invierten en activos de alto rendimiento como Bitcoin, ganando la diferencia de interés. Aunque el Banco de Japón subió las tasas, rápidamente afirmó que "las tasas reales siguen siendo negativas, el bolsillo todavía está flojo", lo que disuade a los inversores de cerrar posiciones de arbitraje en masa.
Otro factor oculto es la depreciación del yen. Después del aumento de tasas, el mercado pensaba que el yen se apreciaría, pero en cambio ocurrió lo contrario: el yen frente al dólar cayó a 156, alcanzando un mínimo anual. Los inversores en Japón, con yenes en mano, necesitan buscar cobertura. Bitcoin y otros activos criptográficos se han convertido en una alternativa de refugio. Los datos históricos muestran que durante los ciclos de depreciación del yen, la correlación negativa entre Bitcoin y el yen puede alcanzar -0.7, en otras palabras, cuanto más cae el yen, más atractivo es Bitcoin.
Sin embargo, a corto plazo todavía hay riesgos. El 26 de diciembre, vencen opciones de Bitcoin por 23 mil millones de dólares, con un punto máximo en 85,000 dólares, lo que puede generar una intensa lucha entre compradores y vendedores, provocando una volatilidad significativa. La tasa de financiamiento en contratos perpetuos también ha subido a 0.15% (55% anual), indicando que el apalancamiento se está acumulando, y la presión para una corrección a corto plazo existe.
A medio y largo plazo, hay que prestar atención a dos variables clave: una es el rendimiento de los bonos a 10 años en Japón; si supera el 2%, es posible que los fondos locales vuelvan del mercado de criptomonedas, lo que presionaría a la baja los precios. La otra es la Reserva Federal; si las expectativas de recortes de tasas en 2024 se fortalecen, el dólar se debilitará aún más, lo que a su vez abrirá un espacio mayor para el crecimiento de las criptomonedas.
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Recientemente, el Banco de Japón anunció un aumento de tasas de interés en 25 puntos básicos hasta el 0.75%. Después de que se hizo público este anuncio, muchos en el círculo estaban discutiendo: con la subida de tasas, en teoría los activos de riesgo deberían ser vendidos, pero en cambio Bitcoin y Ethereum subieron. ¿Cuál es la lógica detrás de esto?
Primero, la razón más directa. Este aumento de tasas ya había sido valorado por el mercado, con una probabilidad prevista superior al 98%, prácticamente sin sorpresas. La verdadera clave es que Bitcoin ya había caído durante dos días antes del aumento, acumulando una bajada del 7.2%, y las malas noticias ya estaban reflejadas. Cuando la noticia se hizo oficial, la caída ya había terminado, y en cambio, los fondos que habían comprado en el fondo comenzaron a impulsar el precio hacia arriba — un ejemplo típico de "vender las expectativas, comprar los hechos".
Hay también un aspecto más profundo: la lógica del arbitraje no ha sido destruida. Japón ahora tiene una tasa de interés del 0.75%, mientras que en EE. UU. sigue siendo entre 5.25% y 5.5%, todavía con una diferencia de interés enorme. Muchas instituciones toman prestado en yenes y luego invierten en activos de alto rendimiento como Bitcoin, ganando la diferencia de interés. Aunque el Banco de Japón subió las tasas, rápidamente afirmó que "las tasas reales siguen siendo negativas, el bolsillo todavía está flojo", lo que disuade a los inversores de cerrar posiciones de arbitraje en masa.
Otro factor oculto es la depreciación del yen. Después del aumento de tasas, el mercado pensaba que el yen se apreciaría, pero en cambio ocurrió lo contrario: el yen frente al dólar cayó a 156, alcanzando un mínimo anual. Los inversores en Japón, con yenes en mano, necesitan buscar cobertura. Bitcoin y otros activos criptográficos se han convertido en una alternativa de refugio. Los datos históricos muestran que durante los ciclos de depreciación del yen, la correlación negativa entre Bitcoin y el yen puede alcanzar -0.7, en otras palabras, cuanto más cae el yen, más atractivo es Bitcoin.
Sin embargo, a corto plazo todavía hay riesgos. El 26 de diciembre, vencen opciones de Bitcoin por 23 mil millones de dólares, con un punto máximo en 85,000 dólares, lo que puede generar una intensa lucha entre compradores y vendedores, provocando una volatilidad significativa. La tasa de financiamiento en contratos perpetuos también ha subido a 0.15% (55% anual), indicando que el apalancamiento se está acumulando, y la presión para una corrección a corto plazo existe.
A medio y largo plazo, hay que prestar atención a dos variables clave: una es el rendimiento de los bonos a 10 años en Japón; si supera el 2%, es posible que los fondos locales vuelvan del mercado de criptomonedas, lo que presionaría a la baja los precios. La otra es la Reserva Federal; si las expectativas de recortes de tasas en 2024 se fortalecen, el dólar se debilitará aún más, lo que a su vez abrirá un espacio mayor para el crecimiento de las criptomonedas.