La forma más directa de tener una vida extraordinaria es convertirse en su propio observador. La mayor diferencia entre los humanos y los animales es que tenemos la capacidad de auto-conciencia, podemos darnos cuenta de lo que estamos pensando y sintiendo. Sin embargo, muchas personas no utilizan activamente esta capacidad, son arrastradas por diversos pensamientos, como marionetas, experimentando ansiedad y conflicto interno. Esta es en realidad la raíz del sufrimiento; no son los pensamientos en sí los que son aterradores, sino que no te das cuenta de que estás controlado por ellos. ¿Cómo convertirse en un observador? La clave es aprender a "solo mirar la obra y no participar en ella". Por ejemplo, los pensamientos y emociones que surgen en tu mente son como las nubes en el cielo, a veces hay un cielo claro con nubes blancas y otras veces hay nubes oscuras. En ese momento no debes correr detrás de las nubes, solo quédate al lado y míralas fluir y cambiar, sin enredarte, sin competir. Los pensamientos son pensamientos, tú eres tú. Cuando puedes observarte a ti mismo con esta claridad, tu mente comenzará a calmarse lentamente, estabilizando tu energía interna y permitiéndote ver las cosas con más claridad y vivir con más entendimiento.
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La forma más directa de tener una vida extraordinaria es convertirse en su propio observador. La mayor diferencia entre los humanos y los animales es que tenemos la capacidad de auto-conciencia, podemos darnos cuenta de lo que estamos pensando y sintiendo. Sin embargo, muchas personas no utilizan activamente esta capacidad, son arrastradas por diversos pensamientos, como marionetas, experimentando ansiedad y conflicto interno. Esta es en realidad la raíz del sufrimiento; no son los pensamientos en sí los que son aterradores, sino que no te das cuenta de que estás controlado por ellos. ¿Cómo convertirse en un observador? La clave es aprender a "solo mirar la obra y no participar en ella". Por ejemplo, los pensamientos y emociones que surgen en tu mente son como las nubes en el cielo, a veces hay un cielo claro con nubes blancas y otras veces hay nubes oscuras. En ese momento no debes correr detrás de las nubes, solo quédate al lado y míralas fluir y cambiar, sin enredarte, sin competir. Los pensamientos son pensamientos, tú eres tú. Cuando puedes observarte a ti mismo con esta claridad, tu mente comenzará a calmarse lentamente, estabilizando tu energía interna y permitiéndote ver las cosas con más claridad y vivir con más entendimiento.